por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Jun 17, 2026 | Actualidad Eudista
Del 9 al 13 de junio, los sacerdotes Eudistas de la Provincia Eudista Minuto de Dios se reunieron en su retiro espiritual anual, bajo el lema «En Cristo Somos Uno», un espacio de oración, fraternidad y renovación vocacional que cada año convoca a los hermanos de la Congregación de Jesús y María. Este 2026, el encuentro estuvo acompañado por las enseñanzas de Monseñor Edgar Jesús Mejía Orozco, Obispo Auxiliar de Barranquilla, y marcó un momento especial: la firma de su asociación eudista.
El retiro es, ante todo, una oportunidad para que los hermanos Eudistas se encuentren cada año, no solo para fortalecer la espiritualidad personal, sino también la fraternidad que los une como familia religiosa. Este año, ese sentido de unidad se enmarcó en una frase del Papa León XIV, retomada por la comunidad como inspiración central del encuentro: «Nosotros queremos ser, dentro de esta masa, una pequeña levadura de unidad, de comunión y de fraternidad».
A lo largo de las charlas, Monseñor Mejía Orozco invitó a los sacerdotes a reconocer su propia fragilidad como parte constitutiva del ministerio. Apoyado en la segunda carta de san Pablo a los Corintios, recordó a los padres que «este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no procede de nosotros». Sobre esta misma línea, afirmó ante los Eudistas reunidos: «se nos ha encomendado una misión que nos supera», una frase que resonó profundamente entre los participantes y que se convirtió en una de las claves espirituales del retiro.
Durante el encuentro, Monseñor Edgar Jesús Mejía Orozco firmó formalmente su vinculación como Asociado Eudista, en un espacio conmemorativo que contó con la presencia del Padre Germán Gándara Ricardo, cjm, Superior Provincial; el Padre Geovanny Colorado, cjm, Delegado Provincial de los Asociados; y los demás Eudistas presentes en el retiro. Este gesto representa la incorporación de Monseñor a la familia espiritual eudista, un vínculo que se suma al camino de formación y acompañamiento que ha compartido con la Congregación.
Monseñor también dejó una reflexión que invitó a los sacerdotes a un examen sincero del propio ministerio: advirtió sobre el riesgo de convertirse en «padres chéveres» que se acomodan a las expectativas del público en lugar de encarnar de manera auténtica el llamado de Jesús, especialmente en un tiempo donde proliferan los «seudomaestros» en redes sociales. Insistió en que la autoridad sacerdotal, recibida de Dios, conlleva una responsabilidad ineludible: la capacidad de transformar vidas, o de herirlas, cuando se abusa de ella.
La Congregación de Jesús y María, fundada por San Juan Eudes en 1643, ha sostenido a lo largo de su historia este tipo de encuentros como espacios vitales para la vida comunitaria de sus miembros. El retiro anual no es solamente un ejercicio espiritual individual, sino una expresión concreta de la fraternidad que sostiene la misión eudista en Colombia y en el mundo.
Este retiro reafirma que la unidad no es un ideal abstracto, sino una vocación que se ejercita cada día: en la oración compartida, en la mesa común y en la disposición de ser, como lo pidió el Papa León XIV, una pequeña levadura de comunión en medio del mundo.
por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Jun 17, 2026 | Actualidad Eudista
Por: Rafael Beltrán, candidato eudista
La Provincia Eudista Minuto de Dios expresa su profundo agradecimiento a Luis Eduardo y Elizabeth por los años de servicio generoso al frente de la coordinación provincial de los Asociados Eudistas. Su liderazgo, coherencia de vida, espíritu de comunión y profunda mística eudista han contribuido significativamente al fortalecimiento de este camino vocacional, misionero y comunitario que viven los asociados en las distintas presencias de la Provincia.
Durante su servicio, acompañaron con dedicación el crecimiento de las comunidades de asociados, promoviendo la formación permanente, la integración con la misión eudista y el fortalecimiento de los vínculos fraternos que caracterizan nuestra familia espiritual. Su testimonio ha sido una valiosa expresión de la vocación laical vivida desde el carisma de San Juan Eudes y al servicio de la evangelización.
Al mismo tiempo, la Provincia Eudista Minuto de Dios da la bienvenida al ingeniero Juan Manuel Navarro Bermúdez, asociado eudista de la Comunidad Local Padre Rafael García Herreros de Nicaragua, quien, con el voto favorable del Consejo Provincial, ha sido designado como nuevo Coordinador Provincial de Asociados.
Juan Manuel es un laico comprometido con la vida de la Iglesia y con la misión eudista. Su experiencia en los procesos formativos de los asociados, su participación activa en la vida comunitaria y pastoral, su trayectoria profesional y su testimonio familiar constituyen una valiosa riqueza para asumir este nuevo servicio. Como esposo, padre de familia y asociado eudista, ha venido aportando generosamente sus talentos al crecimiento de la misión en Nicaragua y al fortalecimiento de la comunidad.
La Provincia reconoce en él una persona con experiencia formativa, sentido de pertenencia congregacional, espíritu misionero y capacidad de trabajo en equipo, cualidades que permitirán continuar fortaleciendo el camino de los asociados en comunión con incorporados, candidatos y las distintas comunidades locales.
Con gratitud por el servicio prestado por Luis Eduardo y Elizabeth, y con esperanza en esta nueva etapa, encomendamos a Juan Manuel Navarro Bermúdez al Corazón de Jesús y al Corazón de María, seguros de que, acompañado por toda la Provincia, podrá ejercer este servicio como un auténtico liderazgo según el corazón de Dios.
Elevamos nuestra oración por él y le expresamos desde ya nuestro apoyo, cercanía y disponibilidad para seguir construyendo juntos una Provincia cada vez más sinodal, misionera y fraterna al servicio de la Iglesia y de los más necesitados.
por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Jun 3, 2026 | Actualidad Eudista
En la solemnidad de Pentecostés, la Provincia Eudista Minuto de Dios renovó su apertura a la acción del Espíritu Santo, viviendo esta gran fiesta de la Iglesia no como un acontecimiento aislado de un día, sino como una experiencia permanente que anima la misión, fortalece la comunión y renueva el compromiso evangelizador.
Fieles a la invitación del Siervo de Dios Rafael García Herreros, CJM, quien recordaba que “después de que el Espíritu venga, Él nos enseñará todo lo que debemos hacer”, incorporados, asociados, candidatos y comunidades apostólicas de la Provincia se unieron para celebrar la presencia viva del Espíritu que sigue guiando a la Iglesia y transformando la sociedad desde el corazón de las personas.
En los días previos a Pentecostés, diversas obras y presencias eudistas promovieron encuentros de preparación espiritual marcados por la oración, la alabanza, la predicación y la fraternidad. De manera especial, el Centro Carismático Minuto de Dios en Bogotá, el Centro Carismático Caribe y las comunidades eudistas de Medellín convocaron a cientos de fieles a vivir jornadas de renovación espiritual y de clamor por una nueva efusión del Espíritu Santo en encuentros de preparación en los que, a través de la música, la reflexión de la Palabra de Dios, la adoración y la oración comunitaria, se dispusieron a celebrar la gran fiesta de Pentecostés con un corazón abierto a la acción transformadora de Dios.
La solemnidad fue celebrada con especial fervor en las parroquias, centros de espiritualidad, grupos de oración y comunidades acompañadas por los Eudistas. En cada uno de estos espacios, la liturgia recordó que el Espíritu Santo continúa impulsando a la Iglesia a salir al encuentro del mundo, anunciando el Evangelio y construyendo fraternidad allí donde existe necesidad de esperanza.
La celebración contó con la participación activa de incorporados, asociados, candidatos y numerosos laicos vinculados a la misión eudista, quienes renovaron juntos su deseo de seguir siendo discípulos misioneros al servicio de la Iglesia.
Las palabras del Padre Rafael García Herreros resonaron con especial fuerza en esta celebración:
“Después de que el Espíritu venga, Él nos enseñará todo lo que debemos hacer, Él nos explicará el modo adecuado de cambiar lo social. Es verdad que hay un mundo y todo un ámbito por transformar. Es cierto que debemos borrar la miseria de Colombia, que debemos crear muchas nuevas industrias. Es verdad que la reforma agraria debe acelerarse y multiplicarse. Pero hay Alguien inmenso y fuerte detrás de todo, que debe estar presente en los cambios y debe estar, sobre todo, presente en las personas: es el Espíritu Santo”.
Desde esta convicción, la Provincia Eudista Minuto de Dios continúa caminando con la certeza de que toda transformación auténtica nace de la acción de Dios en el corazón humano y de una Iglesia dócil a la voz del Espíritu. Pentecostés 2026 fue, una vez más, una invitación a dejarnos conducir por Él para seguir formando a Jesús en los corazones y construyendo el Reino de Dios en medio del mundo.
por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Jun 2, 2026 | Actualidad Eudista
Un encuentro de tres días en Valmaría congregó a futuros formandos Eudistas y a la comunidad RCC en una experiencia de conversión y entrega a los Corazones de Jesús y María.
Del 29 al 31 de mayo, el grupo propedéutico de la Casa de Formación La Misión realizó el Seminario de Vida en el Espíritu, bajo el liderazgo y dirección del P. Jhon Mario Montoya, CJM, y con la participación activa de la comunidad Renovación Carismática Católica (RCC) Formando el Cuerpo de Cristo de Barranquilla. El encuentro se llevó a cabo en Valmaría, en un ambiente de oración, avivamiento y renovación espiritual.
Durante tres jornadas, los participantes vivieron un espacio de clamor por la presencia del Espíritu Santo, orientado a consolidar corazones entregados al Corazón de Jesús y María, y a fortalecer el compromiso personal con la conversión y el camino de fe. La articulación entre la comunidad formativa y la RCC de Barranquilla enriqueció el encuentro con carismas, oración intensa y un sentido profundo de comunión eclesial.
Para el grupo propedéutico —jóvenes que dan sus primeros pasos en el camino formativo hacia la vida Eudista— este seminario representa mucho más que un evento del calendario: es una experiencia fundante. Encender el corazón en el amor a Jesús y María, desde el inicio del proceso vocacional, conecta directamente con la espiritualidad de San Juan Eudes, quien entendía la entrega al Corazón de Jesús como una forma de vida que transforma toda la existencia del cristiano.
La presencia del P. Germán Gándara, CJM, Superior Provincial y la del P. Jhon Mario Montoya, CJM, como guía del proceso, garantizó que la experiencia carismática y la identidad Eudista dialogaran con profundidad y coherencia formativa.
La Casa de Formación La Misión continúa siendo un espacio donde la gracia se hace camino, y donde los futuros sacerdotes Eudistas aprenden, desde el comienzo, a vivir con el corazón encendido.

por Angie Stacy Rodríguez Gómez | May 30, 2026 | Actualidad Eudista
En alianza con: Unidad de Espiritualidad Eudista
El próximo 31 de mayo de 2026, la Iglesia Católica y la familia eudista conmemoran 101 años de la canonización de san Juan Eudes, el sacerdote misionero francés que el Papa Pío XI proclamó en 1925 como «el padre, el doctor y el apóstol del culto litúrgico de los Corazones de Jesús y María». Una figura cuya vida, obra y doctrina espiritual siguen siendo referencia viva para la renovación de la fe cristiana en el siglo XXI, y cuyo legado atraviesa hoy un momento histórico: la causa para su reconocimiento como Doctor de la Iglesia.
Un hombre forjado en tiempos difíciles
Juan Eudes nació el 14 de noviembre de 1601 en una aldea de Normandía llamada Ri, en Francia, en pleno siglo XVII, una época marcada por la guerra de los Treinta Años, la expansión del jansenismo y una profunda crisis en la formación del clero. Frente a ese panorama, este sacerdote del Oratorio de Jesús y María respondió con una propuesta radical: transformar la Iglesia desde adentro, formando sacerdotes santos y llevando el amor de Dios a los más alejados.
Su labor misionera fue extraordinaria. Realizó más de cien misiones populares a lo largo de Francia, algunas de semanas o meses de duración, que lograban conversiones profundas y masivas. Durante la peste que azotó Normandía entre 1625 y 1627, abandonó la seguridad de su comunidad para acompañar a los enfermos, confesarlos y llevarles la Eucaristía, con riesgo de su propia vida.
Fundador, formador y renovador
En 1641 fundó la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio, para acoger y dignificar a mujeres en situación de prostitución, una iniciativa revolucionaria en su tiempo. Dos años después, en 1643, fundó la Congregación de Jesús y María —los Eudistas— con un propósito claro: formar sacerdotes no solo académicamente preparados, sino con una vida espiritual profunda y una mística encarnada en el servicio pastoral.
Sufrió persecuciones, calumnias, la oposición de obispos y hasta una expulsión de París ordenada por el rey Luis XIV, producto de una acusación falsa. Sin embargo, cada tribulación fue interpretada por él como una gracia divina para crecer en humildad y confianza en Dios.
La teología del Corazón: su aporte doctrinal más original
Uno de los legados más profundos de san Juan Eudes es su Teología del Corazón, desarrollada en obras como Vida y Reino de Jesús, El Corazón Admirable de la Madre de Dios y El Corazón de Jesús. Para él, el ‘corazón’ no era una imagen sentimental, sino un horizonte hermenéutico desde el cual se interpreta toda la realidad: la creación, la salvación, la Trinidad, la humanidad y la vida cristiana.
Fue el primero en la historia de la Iglesia en celebrar litúrgicamente la fiesta del Corazón de Jesús y la fiesta del Corazón de María, componiendo textos propios para la misa, la liturgia de las horas, octavas, himnos y secuencias. Una contribución que el Papa Pío XII reconoció implícitamente en 1956 al publicar la encíclica Haurietis Aquas, sobre el culto al Sagrado Corazón de Jesús, donde se percibe una profunda influencia de la doctrina eudesiana.
Un proceso de canonización que cruzó dos continentes
El camino hacia los altares fue largo y complejo. Iniciado formalmente en 1868, el proceso implicó la recuperación de manuscritos olvidados, la defensa ante acusaciones de galicanismo, y la verificación de milagros en distintos países. Dos de los milagros que abrieron la puerta a su canonización ocurrieron precisamente en Colombia: la curación de la hermana Juana Beatriz Londoño, en Manizales, y la de Buenaventura Romero, en Guasca, ambos reconocidos en 1923.
El 31 de mayo de 1925, solemnidad de Pentecostés, el Papa Pío XI lo proclamó santo junto al Cura de Ars, san Juan María Vianney, ofreciendo a la Iglesia dos modelos luminosos de santidad sacerdotal. En 1932, su imagen fue esculpida en mármol en la nave central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
Hacia el Doctorado de la Iglesia: el horizonte abierto
A 101 años de su canonización, la familia eudista —la Congregación de Jesús y María, las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y las Hermanas del Buen Pastor— continúa el impulso ante la Conferencia Episcopal Francesa y la Santa Sede la causa para que san Juan Eudes sea declarado formalmente Doctor de la Iglesia. El proceso, respaldado por teólogos latinoamericanos y europeos, busca que la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe reconozca la ‘eminencia doctrinal’ de sus escritos, especialmente su aporte a la teología del Corazón, la eclesiología, la mariología y la espiritualidad bautismal.
Como señala el P. Jean-Michel Amouriaux, cjm, su vida y sus escritos —«sacerdote misionero y maestro de vida cristiana»— forman parte de los grandes temas de la nueva evangelización y de la renovación de la vida bautismal que la Iglesia necesita hoy
El año 2025 marcó el centenario de su canonización. El 2026 mantiene viva esa memoria y abre la mirada hacia un reconocimiento que la Iglesia universal aún espera consolidar: el de un hombre que enseñó que el amor de Dios no es una idea abstracta, sino un corazón que late por cada persona.
Tres caminos para vivir hoy la herencia espiritual de san Juan Eudes
El paso del tiempo no ha disminuido la fuerza del mensaje de san Juan Eudes. Hoy, como ayer, y a los 101 años de su canonización, su espiritualidad sigue orientando a los creyentes hacia una vida más profunda y más configurada con Cristo. Entre las múltiples enseñanzas que brotan de su legado, meditemos hoy con tres de ellas:
1. La santidad es posible para todos
Una de las intuiciones más hermosas de san Juan Eudes es que la santidad no está reservada para unos pocos privilegiados. Por tanto, ser santo no significa hacer cosas extraordinarias. Tampoco consiste en lograr grandes hazañas heroicas. La santidad consiste en dejar que el amor de Cristo transforme nuestras vidas y transforme lo ordinario de la vida para que todo se viva desde Jesús. Así, en el trabajo, en la familia, en el servicio, en las responsabilidades de cada día, podemos formar a Jesús en nosotros y así ser reflejo de Él en la vida de los otros.
2. Vivir en el amor para amar como Cristo ama
La espiritualidad del Corazón de Jesús que propone san Juan Eudes no es una mera devoción sentimental. Es una espiritualidad del amor, es decir, es una escuela para aprender a amar como ama Cristo. La medida de nuestra vida espiritual no está en cuántas prácticas piadosas realizamos, sino en cuánto hemos aprendido a amar a Dios y a los demás con un corazón más semejante al de Jesús. Al final, la santidad tiene el rostro concreto de la caridad. Con esto, san Juan Eudes, siguiendo la línea del apóstol Pablo, nos enseña que todos estamos llamados a la santidad mediante la vivencia eficaz del amor (cf. Ef 1,4).
3. Volver al corazón para volver a Dios
En una época llena de ruido y dispersión, san Juan Eudes nos recuerda que el lugar del encuentro con Dios sigue siendo el corazón. ¡Que hay que volver al corazón!. Esto no es una invitación a encerrarnos en nosotros mismos, sino una exhortación a regresar a ese centro interior donde Dios nos espera, al espacio donde Dios nos habla y, por supuesto, a la fuerza con la que Él nos ama. Nuestro fundador nos recuerda que la verdadera renovación espiritual no comienza cambiando las circunstancias externas, sino permitiendo que Cristo habite más profundamente en nuestro interior.
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