Del 9 al 13 de junio, los sacerdotes Eudistas de la Provincia Eudista Minuto de Dios se reunieron en su retiro espiritual anual, bajo el lema «En Cristo Somos Uno», un espacio de oración, fraternidad y renovación vocacional que cada año convoca a los hermanos de la Congregación de Jesús y María. Este 2026, el encuentro estuvo acompañado por las enseñanzas de Monseñor Edgar Jesús Mejía Orozco, Obispo Auxiliar de Barranquilla, y marcó un momento especial: la firma de su asociación eudista.

El retiro es, ante todo, una oportunidad para que los hermanos Eudistas se encuentren cada año, no solo para fortalecer la espiritualidad personal, sino también la fraternidad que los une como familia religiosa. Este año, ese sentido de unidad se enmarcó en una frase del Papa León XIV, retomada por la comunidad como inspiración central del encuentro: «Nosotros queremos ser, dentro de esta masa, una pequeña levadura de unidad, de comunión y de fraternidad».

A lo largo de las charlas, Monseñor Mejía Orozco invitó a los sacerdotes a reconocer su propia fragilidad como parte constitutiva del ministerio. Apoyado en la segunda carta de san Pablo a los Corintios, recordó a los padres que «este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no procede de nosotros». Sobre esta misma línea, afirmó ante los Eudistas reunidos: «se nos ha encomendado una misión que nos supera», una frase que resonó profundamente entre los participantes y que se convirtió en una de las claves espirituales del retiro.

Durante el encuentro, Monseñor Edgar Jesús Mejía Orozco firmó formalmente su vinculación como Asociado Eudista, en un espacio conmemorativo que contó con la presencia del Padre Germán Gándara Ricardo, cjm, Superior Provincial; el Padre Geovanny Colorado, cjm, Delegado Provincial de los Asociados; y los demás Eudistas presentes en el retiro. Este gesto representa la incorporación de Monseñor a la familia espiritual eudista, un vínculo que se suma al camino de formación y acompañamiento que ha compartido con la Congregación.

Monseñor también dejó una reflexión que invitó a los sacerdotes a un examen sincero del propio ministerio: advirtió sobre el riesgo de convertirse en «padres chéveres» que se acomodan a las expectativas del público en lugar de encarnar de manera auténtica el llamado de Jesús, especialmente en un tiempo donde proliferan los «seudomaestros» en redes sociales. Insistió en que la autoridad sacerdotal, recibida de Dios, conlleva una responsabilidad ineludible: la capacidad de transformar vidas, o de herirlas, cuando se abusa de ella.

La Congregación de Jesús y María, fundada por San Juan Eudes en 1643, ha sostenido a lo largo de su historia este tipo de encuentros como espacios vitales para la vida comunitaria de sus miembros. El retiro anual no es solamente un ejercicio espiritual individual, sino una expresión concreta de la fraternidad que sostiene la misión eudista en Colombia y en el mundo.

Este retiro reafirma que la unidad no es un ideal abstracto, sino una vocación que se ejercita cada día: en la oración compartida, en la mesa común y en la disposición de ser, como lo pidió el Papa León XIV, una pequeña levadura de comunión en medio del mundo.