Pentecostés 2026: una Provincia que camina al ritmo del Espíritu Santo

Pentecostés 2026: una Provincia que camina al ritmo del Espíritu Santo

En la solemnidad de Pentecostés, la Provincia Eudista Minuto de Dios renovó su apertura a la acción del Espíritu Santo, viviendo esta gran fiesta de la Iglesia no como un acontecimiento aislado de un día, sino como una experiencia permanente que anima la misión, fortalece la comunión y renueva el compromiso evangelizador.

Fieles a la invitación del Siervo de Dios Rafael García Herreros, CJM, quien recordaba que “después de que el Espíritu venga, Él nos enseñará todo lo que debemos hacer”, incorporados, asociados, candidatos y comunidades apostólicas de la Provincia se unieron para celebrar la presencia viva del Espíritu que sigue guiando a la Iglesia y transformando la sociedad desde el corazón de las personas.

En los días previos a Pentecostés, diversas obras y presencias eudistas promovieron encuentros de preparación espiritual marcados por la oración, la alabanza, la predicación y la fraternidad. De manera especial, el Centro Carismático Minuto de Dios en Bogotá, el Centro Carismático Caribe y las comunidades eudistas de Medellín convocaron a cientos de fieles a vivir jornadas de renovación espiritual y de clamor por una nueva efusión del Espíritu Santo en encuentros de preparación en los que, a través de la música, la reflexión de la Palabra de Dios, la adoración y la oración comunitaria, se dispusieron a celebrar la gran fiesta de Pentecostés con un corazón abierto a la acción transformadora de Dios.

La solemnidad fue celebrada con especial fervor en las parroquias, centros de espiritualidad, grupos de oración y comunidades acompañadas por los Eudistas. En cada uno de estos espacios, la liturgia recordó que el Espíritu Santo continúa impulsando a la Iglesia a salir al encuentro del mundo, anunciando el Evangelio y construyendo fraternidad allí donde existe necesidad de esperanza.

La celebración contó con la participación activa de incorporados, asociados, candidatos y numerosos laicos vinculados a la misión eudista, quienes renovaron juntos su deseo de seguir siendo discípulos misioneros al servicio de la Iglesia.

Las palabras del Padre Rafael García Herreros resonaron con especial fuerza en esta celebración:

“Después de que el Espíritu venga, Él nos enseñará todo lo que debemos hacer, Él nos explicará el modo adecuado de cambiar lo social. Es verdad que hay un mundo y todo un ámbito por transformar. Es cierto que debemos borrar la miseria de Colombia, que debemos crear muchas nuevas industrias. Es verdad que la reforma agraria debe acelerarse y multiplicarse. Pero hay Alguien inmenso y fuerte detrás de todo, que debe estar presente en los cambios y debe estar, sobre todo, presente en las personas: es el Espíritu Santo”.

Desde esta convicción, la Provincia Eudista Minuto de Dios continúa caminando con la certeza de que toda transformación auténtica nace de la acción de Dios en el corazón humano y de una Iglesia dócil a la voz del Espíritu. Pentecostés 2026 fue, una vez más, una invitación a dejarnos conducir por Él para seguir formando a Jesús en los corazones y construyendo el Reino de Dios en medio del mundo.

Seminario de Vida en el Espíritu aviva la fe del grupo propedéutico de La Misión

Seminario de Vida en el Espíritu aviva la fe del grupo propedéutico de La Misión

Un encuentro de tres días en Valmaría congregó a futuros formandos Eudistas y a la comunidad RCC en una experiencia de conversión y entrega a los Corazones de Jesús y María.

Del 29 al 31 de mayo, el grupo  propedéutico de la Casa de Formación La Misión realizó el Seminario de Vida en el Espíritu, bajo el liderazgo y dirección del P. Jhon Mario Montoya, CJM, y con la participación activa de la comunidad Renovación Carismática Católica (RCC) Formando el Cuerpo de Cristo de Barranquilla. El encuentro se llevó a cabo en Valmaría, en un ambiente de oración, avivamiento y renovación espiritual.

Durante tres jornadas, los participantes vivieron un espacio de clamor por la presencia del Espíritu Santo, orientado a consolidar corazones entregados al Corazón de Jesús y María, y a fortalecer el compromiso personal con la conversión y el camino de fe. La articulación entre la comunidad formativa y la RCC de Barranquilla enriqueció el encuentro con carismas, oración intensa y un sentido profundo de comunión eclesial.

Para el grupo propedéutico —jóvenes que dan sus primeros pasos en el camino formativo hacia la vida Eudista— este seminario representa mucho más que un evento del calendario: es una experiencia fundante. Encender el corazón en el amor a Jesús y María, desde el inicio del proceso vocacional, conecta directamente con la espiritualidad de San Juan Eudes, quien entendía la entrega al Corazón de Jesús  como una forma de vida que transforma toda la existencia del cristiano.

La presencia del P. Germán Gándara, CJM, Superior Provincial y la del P. Jhon Mario Montoya, CJM, como guía del proceso, garantizó que la experiencia carismática y la identidad Eudista dialogaran con profundidad y coherencia formativa.

La Casa de Formación La Misión continúa siendo un espacio donde la gracia se hace camino, y donde los futuros sacerdotes Eudistas aprenden, desde el comienzo, a vivir con el corazón encendido.

101 Años de la Canonización de San Juan Eudes: Padre, Doctor y Apóstol del Culto Litúrgico  los Sagrados Corazones

101 Años de la Canonización de San Juan Eudes: Padre, Doctor y Apóstol del Culto Litúrgico los Sagrados Corazones

En alianza con: Unidad de Espiritualidad Eudista

El próximo 31 de mayo de 2026, la Iglesia Católica y la familia eudista conmemoran 101 años de la canonización de san Juan Eudes, el sacerdote misionero francés que el Papa Pío XI proclamó en 1925 como «el padre, el doctor y el apóstol del culto litúrgico de los Corazones de Jesús y María». Una figura cuya vida, obra y doctrina espiritual siguen siendo referencia viva para la renovación de la fe cristiana en el siglo XXI, y cuyo legado atraviesa hoy un momento histórico: la causa para su reconocimiento como Doctor de la Iglesia.

Un hombre forjado en tiempos difíciles

Juan Eudes nació el 14 de noviembre de 1601 en una aldea de Normandía llamada Ri, en Francia, en pleno siglo XVII, una época marcada por la guerra de los Treinta Años, la expansión del jansenismo y una profunda crisis en la formación del clero. Frente a ese panorama, este sacerdote del Oratorio de Jesús y María respondió con una propuesta radical: transformar la Iglesia desde adentro, formando sacerdotes santos y llevando el amor de Dios a los más alejados.

Su labor misionera fue extraordinaria. Realizó más de cien misiones populares a lo largo de Francia, algunas de semanas o meses de duración, que lograban conversiones profundas y masivas. Durante la peste que azotó Normandía entre 1625 y 1627, abandonó la seguridad de su comunidad para acompañar a los enfermos, confesarlos y llevarles la Eucaristía, con riesgo de su propia vida.

Fundador, formador y renovador

En 1641 fundó la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio, para acoger y dignificar a mujeres en situación de prostitución, una iniciativa revolucionaria en su tiempo. Dos años después, en 1643, fundó la Congregación de Jesús y María —los Eudistas— con un propósito claro: formar sacerdotes no solo académicamente preparados, sino con una vida espiritual profunda y una mística encarnada en el servicio pastoral.

Sufrió persecuciones, calumnias, la oposición de obispos y hasta una expulsión de París ordenada por el rey Luis XIV, producto de una acusación falsa. Sin embargo, cada tribulación fue interpretada por él como una gracia divina para crecer en humildad y confianza en Dios.

La teología del Corazón: su aporte doctrinal más original

Uno de los legados más profundos de san Juan Eudes es su Teología del Corazón, desarrollada en obras como Vida y Reino de Jesús, El Corazón Admirable de la Madre de Dios y El Corazón de Jesús. Para él, el ‘corazón’ no era una imagen sentimental, sino un horizonte hermenéutico desde el cual se interpreta toda la realidad: la creación, la salvación, la Trinidad, la humanidad y la vida cristiana.

Fue el primero en la historia de la Iglesia en celebrar litúrgicamente la fiesta del Corazón de Jesús y la fiesta del Corazón de María, componiendo textos propios para la misa, la liturgia de las horas, octavas, himnos y secuencias. Una contribución que el Papa Pío XII reconoció implícitamente en 1956 al publicar la encíclica Haurietis Aquas, sobre el culto al Sagrado Corazón de Jesús, donde se percibe una profunda influencia de la doctrina eudesiana.

Un proceso de canonización que cruzó dos continentes

El camino hacia los altares fue largo y complejo. Iniciado formalmente en 1868, el proceso implicó la recuperación de manuscritos olvidados, la defensa ante acusaciones de galicanismo, y la verificación de milagros en distintos países. Dos de los milagros que abrieron la puerta a su canonización ocurrieron precisamente en Colombia: la curación de la hermana Juana Beatriz Londoño, en Manizales, y la de Buenaventura Romero, en Guasca, ambos reconocidos en 1923.

El 31 de mayo de 1925, solemnidad de Pentecostés, el Papa Pío XI lo proclamó santo junto al Cura de Ars, san Juan María Vianney, ofreciendo a la Iglesia dos modelos luminosos de santidad sacerdotal. En 1932, su imagen fue esculpida en mármol en la nave central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Hacia el Doctorado de la Iglesia: el horizonte abierto

A 101 años de su canonización, la familia eudista —la Congregación de Jesús y María, las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y las Hermanas del Buen Pastor— continúa el impulso ante la Conferencia Episcopal Francesa y la Santa Sede la causa para que san Juan Eudes sea declarado formalmente Doctor de la Iglesia. El proceso, respaldado por teólogos latinoamericanos y europeos, busca que la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe reconozca la ‘eminencia doctrinal’ de sus escritos, especialmente su aporte a la teología del Corazón, la eclesiología, la mariología y la espiritualidad bautismal.

Como señala el P. Jean-Michel Amouriaux, cjm, su vida y sus escritos —«sacerdote misionero y maestro de vida cristiana»— forman parte de los grandes temas de la nueva evangelización y de la renovación de la vida bautismal que la Iglesia necesita hoy

El año 2025 marcó el centenario de su canonización. El 2026 mantiene viva esa memoria y abre la mirada hacia un reconocimiento que la Iglesia universal aún espera consolidar: el de un hombre que enseñó que el amor de Dios no es una idea abstracta, sino un corazón que late por cada persona.

Tres caminos para vivir hoy la herencia espiritual de san Juan Eudes

 El paso del tiempo no ha disminuido la fuerza del mensaje de san Juan Eudes. Hoy, como ayer, y a los 101 años de su canonización, su espiritualidad sigue orientando a los creyentes hacia una vida más profunda y más configurada con Cristo. Entre las múltiples enseñanzas que brotan de su legado, meditemos hoy con tres de ellas:

1. La santidad es posible para todos

Una de las intuiciones más hermosas de san Juan Eudes es que la santidad no está reservada para unos pocos privilegiados. Por tanto, ser santo no significa hacer cosas extraordinarias. Tampoco consiste en lograr grandes hazañas heroicas. La santidad consiste en dejar que el amor de Cristo transforme nuestras vidas y transforme lo ordinario de la vida para que todo se viva desde Jesús. Así, en el trabajo, en la familia, en el servicio, en las responsabilidades de cada día, podemos formar a Jesús en nosotros y así ser reflejo de Él en la vida de los otros.

2. Vivir en el amor para amar como Cristo ama

La espiritualidad del Corazón de Jesús que propone san Juan Eudes no es una mera devoción sentimental. Es una espiritualidad del amor, es decir, es una escuela para aprender a amar como ama Cristo. La medida de nuestra vida espiritual no está en cuántas prácticas piadosas realizamos, sino en cuánto hemos aprendido a amar a Dios y a los demás con un corazón más semejante al de Jesús. Al final, la santidad tiene el rostro concreto de la caridad. Con esto, san Juan Eudes, siguiendo la línea del apóstol Pablo, nos enseña que todos estamos llamados a la santidad mediante la vivencia eficaz del amor (cf. Ef 1,4).

3. Volver al corazón para volver a Dios

En una época llena de ruido y dispersión, san Juan Eudes nos recuerda que el lugar del encuentro con Dios sigue siendo el corazón. ¡Que hay que volver al corazón!. Esto no es una invitación a encerrarnos en nosotros mismos, sino una exhortación a regresar a ese centro interior donde Dios nos espera, al espacio donde Dios nos habla y, por supuesto, a la fuerza con la que Él nos ama. Nuestro fundador nos recuerda que la verdadera renovación espiritual no comienza cambiando las circunstancias externas, sino permitiendo que Cristo habite más profundamente en nuestro interior.

 

La Provincia Eudista Minuto de Dios es reconocida en Barranquilla por 140 años de presencia misionera en Colombia

La Provincia Eudista Minuto de Dios es reconocida en Barranquilla por 140 años de presencia misionera en Colombia

Por: Luis Guillermo Romero, candidato eudista

El pasado 25 de mayo, la Congregación de Jesús y María – Provincia Eudista Minuto de Dios recibió un reconocimiento especial en la ciudad de Barranquilla, en el marco del IX Encuentro de Comunicación y la celebración de los 15 años del Programa de Comunicación Social de UNIMINUTO Caribe. La mención fue otorgada al padre Germán José Gándara Ricardo- Superior Provincial, en representación de la Provincia Eudista Minuto de Dios, como reconocimiento al aporte y acompañamiento realizado en los procesos de investigación desarrollados en el Caribe colombiano, especialmente a través del proyecto Eudistas: 140 años de presencia en Colombia”.

Este reconocimiento resalta el valor histórico, pastoral y evangelizador de la presencia eudista en el país, así como el esfuerzo por conservar y comunicar la memoria de una misión que, durante más de un siglo, ha marcado la vida de numerosas comunidades desde la educación, la evangelización y el servicio. La entrega de esta distinción se dio en un espacio académico y comunicativo que reunió a estudiantes, docentes e investigadores, convirtiéndose también en una oportunidad para visibilizar el impacto del trabajo eudista en distintos escenarios sociales y formativos del país.

Para la Provincia Eudista Minuto de Dios, esta mención representa un motivo de gratitud y alegría, pues reconoce no solo una investigación, sino también una historia construida desde la misión, la cercanía con las comunidades y el compromiso con el anuncio del Evangelio. De esta manera, la comunidad eudista continúa fortaleciendo su legado histórico y pastoral, renovando el compromiso de seguir haciendo memoria viva de una presencia que, después de 140 años en Colombia, continúa dejando huella en la Iglesia y en la sociedad.

La Casa de Formación La Misión rindió homenaje al Padre Diego Jaramillo e inauguró la biblioteca que lleva su nombre

La Casa de Formación La Misión rindió homenaje al Padre Diego Jaramillo e inauguró la biblioteca que lleva su nombre

Por: Rafael Beltrán, candidato eudista

Con motivo de los 94 años de vida del padre Diego Jaramillo Cuartas, CJM, la Casa de Formación La Misión realizó el pasado 21 de mayo un sentido homenaje y una acción de gracias, enmarcados también en la inauguración oficial de la Biblioteca Padre Diego Jaramillo, ubicada en el Centro de Servicios de la Casa de Formación.

Este nuevo espacio nace gracias a la generosa donación que el padre Diego ha hecho de su biblioteca personal a la Casa de Formación, poniendo al servicio de las nuevas generaciones de candidatos, aspirantes e incorporados el fruto de décadas de estudio, predicación, reflexión y amor por la Iglesia.

La adecuación física de la biblioteca fue posible gracias al apoyo de la Provincia Eudista Minuto de Dios, de la Corporación Universitaria Minuto de Dios – UNIMINUTO y de distintos incorporados y benefactores que, con generosidad y sentido de pertenencia, aportaron su granito de arena para hacer realidad este sueño en el corazón de la Provincia.

El acto contó con la presencia de los aspirantes y candidatos de la Casa de Formación, el equipo de formación encabezado por el padre Helio Hernández, CJM, miembros del Consejo Provincial, incorporados eudistas, así como preasociados y asociados eudistas vinculados a la comunidad formativa.

En el marco del homenaje, el padre Álvaro Duarte, CJM, ofreció una profunda reflexión sobre el significado espiritual y cultural de las bibliotecas, destacando cómo este nuevo espacio se convierte no solo en un lugar para conservar libros, sino también en una riqueza espiritual y formativa para la Provincia y para quienes se preparan al ministerio sacerdotal.

Por su parte, el padre Camilo Bernal, CJM, compartió algunas palabras sobre el proceso vivido para adquirir la casa y adecuar este nuevo espacio, resaltando el valor del desprendimiento y la generosidad del padre Diego Jaramillo al entregar su biblioteca personal para el servicio de la formación.

En nombre de toda la Casa de Formación, el candidato Rafael Beltrán expresó un agradecimiento al padre Diego, resaltando que ahora sus libros —fruto del estudio, la oración, la predicación y la recolección realizada durante toda una vida— pasan a formar parte del corazón mismo de la Provincia, convirtiéndose en un legado vivo para las futuras generaciones eudistas.

Asimismo, recordó una enseñanza de san Juan Eudes, quien afirmaba que una de las formas de oración es también la lectura de buenos libros, subrayando así el valor espiritual de este nuevo espacio para la vida formativa.

El padre Helio Hernández, CJM, rector de la Casa de Formación, agradeció al padre Diego por este gesto profundamente significativo, así como a todos los presentes y a quienes hicieron posible este proyecto. Finalmente, en medio de un compartir fraterno, se realizó un brindis por la vida del padre Diego Jaramillo en sus 94 años y se llevó a cabo la bendición oficial e inauguración de la biblioteca.

Más que un espacio físico, la Biblioteca Padre Diego Jaramillo se proyecta desde ahora como un lugar de estudio, oración, memoria y formación, donde el legado espiritual e intelectual de toda una vida seguirá iluminando el caminar de quienes se preparan para servir a la Iglesia según el espíritu de san Juan Eudes.