101 Años de la Canonización de San Juan Eudes: Padre, Doctor y Apóstol del Culto Litúrgico  los Sagrados Corazones

101 Años de la Canonización de San Juan Eudes: Padre, Doctor y Apóstol del Culto Litúrgico los Sagrados Corazones

En alianza con: Unidad de Espiritualidad Eudista

El próximo 31 de mayo de 2026, la Iglesia Católica y la familia eudista conmemoran 101 años de la canonización de san Juan Eudes, el sacerdote misionero francés que el Papa Pío XI proclamó en 1925 como «el padre, el doctor y el apóstol del culto litúrgico de los Corazones de Jesús y María». Una figura cuya vida, obra y doctrina espiritual siguen siendo referencia viva para la renovación de la fe cristiana en el siglo XXI, y cuyo legado atraviesa hoy un momento histórico: la causa para su reconocimiento como Doctor de la Iglesia.

Un hombre forjado en tiempos difíciles

Juan Eudes nació el 14 de noviembre de 1601 en una aldea de Normandía llamada Ri, en Francia, en pleno siglo XVII, una época marcada por la guerra de los Treinta Años, la expansión del jansenismo y una profunda crisis en la formación del clero. Frente a ese panorama, este sacerdote del Oratorio de Jesús y María respondió con una propuesta radical: transformar la Iglesia desde adentro, formando sacerdotes santos y llevando el amor de Dios a los más alejados.

Su labor misionera fue extraordinaria. Realizó más de cien misiones populares a lo largo de Francia, algunas de semanas o meses de duración, que lograban conversiones profundas y masivas. Durante la peste que azotó Normandía entre 1625 y 1627, abandonó la seguridad de su comunidad para acompañar a los enfermos, confesarlos y llevarles la Eucaristía, con riesgo de su propia vida.

Fundador, formador y renovador

En 1641 fundó la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio, para acoger y dignificar a mujeres en situación de prostitución, una iniciativa revolucionaria en su tiempo. Dos años después, en 1643, fundó la Congregación de Jesús y María —los Eudistas— con un propósito claro: formar sacerdotes no solo académicamente preparados, sino con una vida espiritual profunda y una mística encarnada en el servicio pastoral.

Sufrió persecuciones, calumnias, la oposición de obispos y hasta una expulsión de París ordenada por el rey Luis XIV, producto de una acusación falsa. Sin embargo, cada tribulación fue interpretada por él como una gracia divina para crecer en humildad y confianza en Dios.

La teología del Corazón: su aporte doctrinal más original

Uno de los legados más profundos de san Juan Eudes es su Teología del Corazón, desarrollada en obras como Vida y Reino de Jesús, El Corazón Admirable de la Madre de Dios y El Corazón de Jesús. Para él, el ‘corazón’ no era una imagen sentimental, sino un horizonte hermenéutico desde el cual se interpreta toda la realidad: la creación, la salvación, la Trinidad, la humanidad y la vida cristiana.

Fue el primero en la historia de la Iglesia en celebrar litúrgicamente la fiesta del Corazón de Jesús y la fiesta del Corazón de María, componiendo textos propios para la misa, la liturgia de las horas, octavas, himnos y secuencias. Una contribución que el Papa Pío XII reconoció implícitamente en 1956 al publicar la encíclica Haurietis Aquas, sobre el culto al Sagrado Corazón de Jesús, donde se percibe una profunda influencia de la doctrina eudesiana.

Un proceso de canonización que cruzó dos continentes

El camino hacia los altares fue largo y complejo. Iniciado formalmente en 1868, el proceso implicó la recuperación de manuscritos olvidados, la defensa ante acusaciones de galicanismo, y la verificación de milagros en distintos países. Dos de los milagros que abrieron la puerta a su canonización ocurrieron precisamente en Colombia: la curación de la hermana Juana Beatriz Londoño, en Manizales, y la de Buenaventura Romero, en Guasca, ambos reconocidos en 1923.

El 31 de mayo de 1925, solemnidad de Pentecostés, el Papa Pío XI lo proclamó santo junto al Cura de Ars, san Juan María Vianney, ofreciendo a la Iglesia dos modelos luminosos de santidad sacerdotal. En 1932, su imagen fue esculpida en mármol en la nave central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Hacia el Doctorado de la Iglesia: el horizonte abierto

A 101 años de su canonización, la familia eudista —la Congregación de Jesús y María, las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y las Hermanas del Buen Pastor— continúa el impulso ante la Conferencia Episcopal Francesa y la Santa Sede la causa para que san Juan Eudes sea declarado formalmente Doctor de la Iglesia. El proceso, respaldado por teólogos latinoamericanos y europeos, busca que la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe reconozca la ‘eminencia doctrinal’ de sus escritos, especialmente su aporte a la teología del Corazón, la eclesiología, la mariología y la espiritualidad bautismal.

Como señala el P. Jean-Michel Amouriaux, cjm, su vida y sus escritos —«sacerdote misionero y maestro de vida cristiana»— forman parte de los grandes temas de la nueva evangelización y de la renovación de la vida bautismal que la Iglesia necesita hoy

El año 2025 marcó el centenario de su canonización. El 2026 mantiene viva esa memoria y abre la mirada hacia un reconocimiento que la Iglesia universal aún espera consolidar: el de un hombre que enseñó que el amor de Dios no es una idea abstracta, sino un corazón que late por cada persona.

Tres caminos para vivir hoy la herencia espiritual de san Juan Eudes

 El paso del tiempo no ha disminuido la fuerza del mensaje de san Juan Eudes. Hoy, como ayer, y a los 101 años de su canonización, su espiritualidad sigue orientando a los creyentes hacia una vida más profunda y más configurada con Cristo. Entre las múltiples enseñanzas que brotan de su legado, meditemos hoy con tres de ellas:

1. La santidad es posible para todos

Una de las intuiciones más hermosas de san Juan Eudes es que la santidad no está reservada para unos pocos privilegiados. Por tanto, ser santo no significa hacer cosas extraordinarias. Tampoco consiste en lograr grandes hazañas heroicas. La santidad consiste en dejar que el amor de Cristo transforme nuestras vidas y transforme lo ordinario de la vida para que todo se viva desde Jesús. Así, en el trabajo, en la familia, en el servicio, en las responsabilidades de cada día, podemos formar a Jesús en nosotros y así ser reflejo de Él en la vida de los otros.

2. Vivir en el amor para amar como Cristo ama

La espiritualidad del Corazón de Jesús que propone san Juan Eudes no es una mera devoción sentimental. Es una espiritualidad del amor, es decir, es una escuela para aprender a amar como ama Cristo. La medida de nuestra vida espiritual no está en cuántas prácticas piadosas realizamos, sino en cuánto hemos aprendido a amar a Dios y a los demás con un corazón más semejante al de Jesús. Al final, la santidad tiene el rostro concreto de la caridad. Con esto, san Juan Eudes, siguiendo la línea del apóstol Pablo, nos enseña que todos estamos llamados a la santidad mediante la vivencia eficaz del amor (cf. Ef 1,4).

3. Volver al corazón para volver a Dios

En una época llena de ruido y dispersión, san Juan Eudes nos recuerda que el lugar del encuentro con Dios sigue siendo el corazón. ¡Que hay que volver al corazón!. Esto no es una invitación a encerrarnos en nosotros mismos, sino una exhortación a regresar a ese centro interior donde Dios nos espera, al espacio donde Dios nos habla y, por supuesto, a la fuerza con la que Él nos ama. Nuestro fundador nos recuerda que la verdadera renovación espiritual no comienza cambiando las circunstancias externas, sino permitiendo que Cristo habite más profundamente en nuestro interior.

 

“Vengan todos al Corazón de Dios”: la Casa de Formación La Misión celebró la novena edición de Alégrate Corazón

“Vengan todos al Corazón de Dios”: la Casa de Formación La Misión celebró la novena edición de Alégrate Corazón

Por: Rafael Beltrán, Candidato Eudista

Cada mes de octubre, la Casa de Formación Eudista “La Misión” se une a una tradición profundamente arraigada en la espiritualidad eudista: la celebración del Corazón de Jesús, instituida por San Juan Eudes, quien fue el primero en celebrar litúrgicamente esta solemnidad el 20 de octubre de 1672.

Desde entonces, la familia eudista en todo el mundo recuerda con gratitud aquel acontecimiento que dio origen al culto litúrgico de los Corazones de Jesús y de María.

En esa misma sintonía de amor y adoración, la Casa de Formación “La Misión” convoca cada año el encuentro Alégrate Corazón, como una fiesta espiritual que renueva este legado y nos invita a unirnos en torno al Corazón de Dios que late por la humanidad.

Con la fuerza del Espíritu y la alegría de saberse amados por Cristo, la Casa de Formación Eudista “La Misión” vivió el pasado 25 de octubre la novena edición del encuentro Alégrate Corazón, bajo el lema “Vengan todos al Corazón de Dios”. Fue una tarde colmada de testimonio, adoración y comunidad, que reunió a cientos de personas en el Teatro Minuto de Dios —transformado por unas horas en un verdadero santuario del amor divino.

El evento, ya consolidado como una tradición espiritual en la Provincia Eudista del Minuto de Dios, fue animado por los seminaristas y formadores de la Casa, quienes prepararon con dedicación cada detalle para que el mensaje del Corazón de Jesús llegara profundamente a cada asistente.

Una fiesta para el alma

Desde el saludo inicial, se percibía la emoción del reencuentro en la fe. Los animadores, junto al padre Helio, dieron la bienvenida con palabras llenas de esperanza: “Queridos hermanos, este lugar vuelve a convertirse en la casa que es el mismo Corazón de Jesús, donde todos cabemos y donde nadie queda fuera”. El lema “Vengan todos al Corazón de Dios” resonó como un llamado a regresar al amor primero, a ese espacio interior donde el Señor espera con ternura a cada hijo.

Testimonios que inspiran

Uno de los momentos más conmovedores fue el testimonio de Alejandra Arias, representante del movimiento Sagrado Corazón Peregrino. Con una profunda serenidad, compartió cómo esta misión, nacida del testimonio de su familia, lleva el Corazón de Jesús a los hogares, inspirando la oración, la reconciliación y la vida en fe.

La jornada también contó con la presencia de Carla Restoy, evangelizadora digital española, quien relató su proceso de conversión y encuentro con Dios. Carla, proveniente de una familia totalmente alejada de la religión, narró cómo, a los 17 años, experimentó el amor de Cristo de una manera transformadora. Su testimonio, lleno de autenticidad, invitó a todos a descubrir que no hay distancia ni historia que Dios no pueda alcanzar cuando un corazón se abre a su gracia.

Ambas experiencias se unieron en una sola voz: la certeza de que el Corazón de Jesús sigue peregrinando hoy, tocando vidas en los hogares, en las redes y en los corazones.

Palabras que encienden el espíritu

La predicación estuvo a cargo del P. Germán Gándara, cjm, Superior Provincial de los Eudistas del Minuto de Dios, junto con el P. Jaiden Baute. En una profunda meditación, invitaron a todos a “subir a la montaña”, ese lugar de encuentro con Dios donde el corazón se abre al amor que transforma.

“Esa montaña —afirmaron— es el lugar donde todos podemos encontrarnos con el Corazón de Jesús. Allí donde el alma se atreve a subir, el Señor nos espera para renovar la vida. ¿Qué viaje quieres hacer tú? ¿Y cómo es ese viaje que te lleva hasta su Corazón?”. Sus palabras, llenas de fuego y ternura, iluminaron el camino espiritual de quienes participaron.

Música que evangeliza

La música también tuvo un papel central en esta fiesta de fe. Los primeros en subir al escenario fueron JoseMaría Music, un matrimonio bogotano que ha hecho de la música su misión. Con letras profundas y una sensibilidad espiritual única, compartieron su testimonio de restauración y entrega a Dios, recordando que cada canción puede convertirse en puente entre el cielo y la tierra.

Más adelante, la reconocida banda Estación Cero encendió el corazón de los asistentes con su energía y mensaje. Con más de veinte años de trayectoria en la evangelización musical, ofrecieron un repertorio vibrante que combinó ritmos contemporáneos y letras de esperanza, llevando a todos a proclamar con alegría la presencia viva de Dios. Su música, nacida de la fe, se convirtió en oración compartida, en eco de ese amor que transforma y envía.

El ministerio musical dela Casa de formación fue signo visible de que la música se hace canción y la oración se canta, ellos candidatos y amigos cercanos a la casa de formación con su música alegraron el
Corazón

El Corazón de Jesús, centro de todo

El momento culminante del encuentro fue la Hora Santa, animada por el P. Jorge Luis Baquero y los seminaristas de la Casa de Formación. En medio del silencio y la música, la presencia eucarística del Señor llenó el teatro, transformándolo en un espacio sagrado de encuentro y adoración. El ambiente se volvió oración viva. Lágrimas, sonrisas y gestos de gratitud se entrelazaron en una profunda experiencia de fe. Allí, frente al Santísimo, todos pudieron reconocer que el Corazón de Jesús sigue siendo fuente de consuelo, paz y envío.

Una misión que continúa

El cierre, lleno de alegría y esperanza, estuvo a cargo de los seminaristas de la Casa de Formación, quienes con cantos y júbilo proclamaron la misión que los une: formar corazones según el de Jesús y llevar su amor al mundo. Así concluyó la novena edición de Alégrate Corazón, un encuentro que, más que un evento, fue una vivencia del Evangelio hecho celebración, adoración y vida.

Alégrate corazón 2025

Una fiesta que nos une: “Que viva y que reine Cristo, Jesús en el corazón” La Provincia Eudista Minuto de Dios celebró con gozo la Solemnidad de San Juan Eudes

Una fiesta que nos une: “Que viva y que reine Cristo, Jesús en el corazón” La Provincia Eudista Minuto de Dios celebró con gozo la Solemnidad de San Juan Eudes

Por: Rafael Beltrán, Candidato Eudista

La Provincia Eudista Minuto de Dios celebró con gozo la Solemnidad de San Juan Eudes

“Juan Eudes, siervo de Cristo, luz de la historia, gozosos nos congregamos en tu memoria.” Así podría resumirse lo que vivió, en clave de comunión y misión, la Provincia Eudista Minuto de Dios el pasado 19 de agosto de 2025. Desde distintos rincones de Colombia, Perú y Nicaragua, comunidades, parroquias, colegios y universidades se unieron para recordar y revivir el legado del apóstol del Corazón de Jesús, el padre, el misionero, el soñador: San Juan Eudes.

No fueron simples actos litúrgicos. Fueron días en que “clamamos con entusiasmo por todas partes que Cristo vive, que Cristo reina”, como bien lo enseñó el fundador. Con creatividad, profundidad y entrega, la espiritualidad eudista se hizo canto, gesto, misión y consagración en medio del pueblo.

Colegios: sembrando identidad, cosechando carisma

Desde la Corporación Educativa Minuto de Dios, los colegios vivieron con entusiasmo la Semana Eudista, una experiencia formativa y festiva que fortaleció la identidad institucional. En Bogotá, bajo el lema “Super Eudes World”, se vivió una experiencia didáctica y experiencial en la que, a través de la pedagogía de los videojuegos y las series, se condujo a los estudiantes a conocer a San Juan Eudes y descubrir en él una guía cercana y alegre para su juventud.

En el Liceo Mayor de Villavicencio, la comunidad se volcó a celebrar con actividades como “Eudes al Parque”, espacios de reflexión, momentos de fraternidad y una Eucaristía especial con los niños de primaria. En la Institución Educativa Café Madrid en Bucaramanga, también se vivieron jornadas de fe y compromiso, conmemorando el legado que une a toda la familia educativa.

UNIMINUTO: juventud en camino misionero

Durante toda la semana, los centros universitarios de UNIMINUTO celebraron con Eucaristías, reflexiones y encuentros. El evento central fue el encuentro “Elegidos” en Bogotá, que reunió a delegaciones de estudiantes de múltiples rectorías en una jornada de alabanza, oración, música y predicación.

En este contexto, UNIMINUTO lanzó oficialmente su camino hacia la JMJ Seúl 2027, reafirmando que la espiritualidad eudista está viva en el corazón de los jóvenes que, al estilo de Juan Eudes, quieren anunciar que “Cristo reina, cual tú enseñaste”.

Villavicencio: misión, formación y solidaridad

La Parroquia San Juan Eudes de Villavicencio, bajo el liderazgo del P. Noé Rivera, CJM, vivió una celebración integral. La preparación para la gran fiesta inició el lunes 11 de agosto con una semana llena de actividades, entre ellas: el rosario de amor a Jesús, eucaristías con la reflexión de la novena a San Juan Eudes, charlas inspiradoras y formativas sobre nuestro santo, la entronización al Corazón de María, jornadas vocacionales en universidades y colegios, y finalmente, la gran fiesta que culminó con la Eucaristía presidida por el Vicario Episcopal Fernando Nieto y el P. Noé.

Por otro lado, en esta misma ciudad en los colegios, durante la Semana Eudista, se organizó una proyección social del “pan partido y compartido”, donde los estudiantes recolectaron alimentos que fueron entregados al Hogar San Camilo, fortaleciendo la dimensión solidaria del carisma.

Además, se llevó a cabo un concurso de altares a San Juan Eudes y una misión vocacional liderada por los seminaristas eudistas de la Casa de Formación en Bogotá. Estos visitaron colegios, universidades y la parroquia, compartiendo su testimonio, animando vocacionalmente y celebrando con la comunidad espacios de adoración, alabanza y diálogo. Se estima que más de 1.500 personas participaron entre estudiantes, profesores, administrativos y familias. La semana culminó con una Eucaristía presidida por el Superior Provincial, P. Germán Gándara, CJM, como signo de comunión y envío.

Ibagué: Renovando el ardor misionero

La Parroquia Sagrados Corazones de Jesús y María celebró con profundidad espiritual. Por la mañana del 19 de agosto, los eudistas compartieron una Eucaristía con las Hermanas del Buen Pastor, seguida de un encuentro fraterno. Por la tarde, se realizó una procesión por el barrio, animada por la comunidad Fieles Siervas de Jesús, y culminó con la Eucaristía solemne presidida por el P. Libardo Panteves, CJM, y concelebrada por el P. Miguel Ángel Soto, CJM. Durante la celebración se presentó oficialmente el nuevo escudo parroquial, símbolo de una identidad renovada al servicio de la misión.

Bogotá: un templo consagrado al corazón misionero

En la parroquia San Juan Eudes del Minuto de Dios, el 19 de agosto fue un día histórico. Con una procesión solemne desde distintos puntos del barrio, y la participación de fieles, la comunidad celebró la consagración del nuevo templo parroquial, presidida por Mons. Germán Medina, Obispo de Engativá. El templo (que conserva elementos arquitectónicos del diseño original) fue bendecido como signo de continuidad, renovación y fidelidad al legado del Siervo de Dios P. Rafael García Herreros, cuyo mausoleo ahora descansa allí. Es un espacio moderno, luminoso y profundamente espiritual.

Arequipa (Perú): tres semanas de camino espiritual

La Parroquia del Espíritu Santo de Arequipa vivió durante tres domingos una campaña de espiritualidad eudista, donde se reflexionó y compartió en torno a la vida del fundador. El día 19, la comunidad parroquial, junto con los asociados y eudistas incorporados, celebró una jornada intensa con procesión, Eucaristía solemne y serenata con cantos eudistas, proclamando con alegría que “el Corazón de Jesús y María es escuela, misión y casa”.

Nicaragua: nuevas asociadas en la familia eudista

En la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, la comunidad eudista celebró la Solemnidad con una Eucaristía presidida por los padres Germán Prieto García, Neguib Eslaquit y Luis Novoa, CJM. Se celebró la firma de tres nuevas asociadas eudistas, quienes asumieron públicamente su compromiso espiritual y pastoral. Al finalizar, se realizó un compartir fraterno con los fieles y con los miembros del Centro de Espiritualidad Betania, signo de una comunidad viva y comprometida con el carisma.

Bucaramanga: renovación y liderazgo

La Parroquia San Juan María Vianney fue escenario de la renovación de los asociados eudistas y del nombramiento del P. Orlando Hernández, CJM, como nuevo superior local. La comunidad oró por él y por toda la misión en Bucaramanga, reafirmando el deseo de vivir “a imitación de Juan Eudes”, con fidelidad, entrega y comunión eclesial.

Solemnidad que renueva al Iglesia

Las celebraciones no fueron sólo eventos: fueron proclamaciones vivas del Evangelio al estilo eudista. Porque  a imitación que Juan Eudes que “en misiones y trabajos muchos años empleó, para renovar la Iglesia en su prístino fervor”, y hoy, esa misma pasión sigue ardiendo en parroquias, universidades, colegios, corazones.

Este es solo un mosaico de los muchos signos de vida que se multiplicaron durante esta semana. Porque cada eudista, cada comunidad local, cada corazón encendido por el fuego de Jesús y María, celebró.

¡Viva Jesús y María!
San Juan Eudes, ruega por nosotros.

Celebración San Eudes 2025

Así vivimos la Consagración del Templo San Juan Eudes en El Minuto de Dios

Así vivimos la Consagración del Templo San Juan Eudes en El Minuto de Dios

La comunidad parroquial de San Juan Eudes, en el barrio Minuto de Dios de Bogotá, vivió este martes 19 de agosto de 2025 un acontecimiento histórico y profundamente espiritual: la Eucaristía de Consagración del nuevo templo parroquial, en el marco de la Solemnidad de San Juan Eudes.

La jornada inició con la procesión desde diferentes puntos del barrio Minuto de Dios, concentrando este momento en la Plaza de Banderas, donde cientos de fieles caminaron como “Peregrinos de la Esperanza”, lema del Jubileo Ordinario del Año 2025. Posteriormente, se vivió la solemne Eucaristía, durante la cual se consagraron las paredes y el altar del templo, signo de la presencia viva de Cristo en medio de su pueblo.

Después de casi tres décadas de espera, la obra se hizo realidad como fruto del esfuerzo conjunto de la Congregación de Jesús y María – Provincia Eudista Minuto de Dios, la Obra Minuto de Dios y la Parroquia San Juan Eudes, ubicada en la diócesis de Engativá. La ceremonia fue presidida por Monseñor Germán Medina Acosta, obispo de Engativá, y contó con la participación de sacerdotes eudistas y diocesanos, seminaristas de la Casa de Formación La Misión, colaboradores de las distintas entidades de la Obra, fieles del barrio y de la comunidad parroquial, así como incorporados, asociados y candidatos de la Familia Eudista Minuto de Dios.

En su homilía, Monseñor Germán Medina expresó que este templo no solo es fruto de un esfuerzo humano, sino signo del amor providente y fiel de Dios, que ha guiado a la comunidad a lo largo de los años. Recordó con gratitud al Siervo de Dios, Padre Rafael García-Herreros, párroco fundador, cuyo espíritu visionario y entrega pastoral sembraron esperanza y dieron origen a la gran obra evangelizadora y social que hoy florece en El Minuto de Dios.

El obispo subrayó que la nueva parroquia debe ser morada de Dios entre sus hijos e hijas, una casa abierta y ensanchada para acoger a todos sin exclusiones, reflejando la misericordia y la solidaridad a la que invita el Papa Francisco. “Fraternidad, memoria, familia y hogar —dijo Monseñor— son imágenes que deben inspirar la vida de esta comunidad parroquial.”

Monseñor Medina destacó cuatro signos fundamentales que deben caracterizar a una buena parroquia:

  1. El servicio a los pobres, en fidelidad al carisma eudista y siguiendo el ejemplo de San Juan Eudes, quien dedicó su vida a los marginados y a la formación de sacerdotes.

  2. La comunión, vivida en comunidad eclesial, en espíritu de fraternidad y solidaridad, como lo ha mostrado El Minuto de Dios a lo largo de su historia.

  3. El testimonio, que debe expresarse en la vida de discípulos misioneros que anuncian el Evangelio con alegría y coherencia, inspirados en la pasión evangelizadora del P. García-Herreros.

  4. La celebración, centro de la vida parroquial, donde la comunidad se reúne para alabar a Dios, recibir su gracia y fortalecer su fe.

Con alegría, Monseñor Medina afirmó: “Este santuario es testigo de cómo el Señor ha obrado en hombres y mujeres que lo buscan con sincero corazón. Hoy, este templo se convierte en signo del Reino y en semilla de esperanza para las generaciones presentes y futuras.”

Finalmente, el P. Jean Michel Amouriaux, Superior General de la Congregación de Jesús y María, envió unas palabras al P. Germán Gándara, Superior Provincial, que fueron compartidas con la comunidad:

“Querido padre Germán Gándara,
Le agradezco su invitación para participar en la consagración del templo parroquial San Juan Eudes, en el barrio Minuto de Dios. Actualmente me encuentro en Canadá, para celebrar la solemnidad de San Juan Eudes en la catedral de San Juan Eudes de Baie-Comeau, una diócesis fundada por los Eudistas en la costa norte del río San Lorenzo.

Estaré en comunión con usted, con todos los miembros de la Provincia y, por supuesto, con todos los feligreses en torno a su párroco, el P. Raúl Téllez, a quien saludo cordialmente, así como a Monseñor Germán Medina, que nos honra con su presencia. Saludo a los Padres Diego Jaramillo y Camilo Bernal, que han colaborado de modo especial con la Corporación Minuto de Dios para la realización de esta gran obra. Muchísimas gracias a todos los bienhechores que han permitido la edificación del Templo.

Es una gran alegría y una bendición del Cielo ver reconstruirse la casa de Dios, donde el santo pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo, se reúne para celebrar a su Señor, donde resuena la Palabra de Dios y donde los sacramentos son tantas gracias que brotan del Corazón de Jesús, hoguera de amor.

Es también el lugar donde, con la gracia de Dios, celebraremos al gran servidor de Dios, el padre Rafael García Herreros, impulsor de esta iglesia y de toda la obra del Minuto de Dios.

Toda la Congregación está de fiesta, porque en este año del centenario de la canonización de su fundador ve levantarse de nuevo esta iglesia, hecha de miles de piedras vivas, para honrar el amor de Dios manifestado en el Corazón de Jesús unido al Corazón de María. El amor del Corazón de Jesús y María está obrando de modo permanente en el mundo y cambia vidas, transforma las realidades, es nuestra esperanza y nuestra oración por Colombia y por el mundo entero.

La consagración del Templo San Juan Eudes no solo marca el inicio de una nueva etapa en la vida parroquial, sino que también proyecta a la comunidad como “parroquia sinodal en misión”, tal como lo soñaba San Juan Eudes: con “corazón grande y ánimo decidido” para anunciar el Evangelio.

Este nuevo espacio será escuela de fe, casa de amor y taller de esperanza para las familias del Minuto de Dios y para todos los que lleguen en búsqueda de consuelo, formación y encuentro con el Señor.

El arte de la escucha o cuando mi hermano sacerdote me conmueve

El arte de la escucha o cuando mi hermano sacerdote me conmueve

Por: P. Hermes Flórez, cjm 

«La obligación de un pastor es el ejercicio de la caridad. Debe ser todo caridad para escuchar a cada uno; para hablar dulce y amigablemente a todos; para mostrarse benigno a cuantos lo abordan…»

(San Juan Eudes, El buen confesor, OC IV, 187)

El arte de la escucha depende, según san Juan Eudes, de la caridad, especialmente si se considera como disposición del pastor que trabaja por la salvación de las almas. Años atrás, nuestro fundador había escrito que, en el marco de este celo por la salvación de las almas, era necesario «tener una caridad especial, en particular de tus allegados y de quienes dependen de ti, y buscarás su salvación por todos los medios a tu alcance»[1]. Por tanto, aquel que posee la caridad está habilitado para «escuchar con los oídos del corazón», como nos enseñó nuestro muy querido papa Francisco[2], cuando alertó sobre la pérdida de la capacidad de escuchar. A continuación se ofrece una experiencia concreta de lo que ha producido un proceso de escucha en un servidor y que seguramente usted como lector se sentirá identificado.

La paciente escucha durante largo tiempo

Como parte de su ejercicio pastoral este sacerdote tuvo la posibilidad de compartir y llevar la vida pastoral, durante un mes, con otro hermano en el ministerio, quien acompaña once parroquias (cerca de 30 capillas) en una zona rural de España. El sacerdote español, de una extraordinaria capacidad para asistir y sacar una sonrisa a sus parroquianos, no oculta el desafío de la atención a la vida sacramental en todas sus parroquias, así como la siempre necesaria caridad pastoral (ministerial) para ayudar en este importante apostolado.

Durante horas compartimos la vida y la situación que vivía mi hermano sacerdote y que ciertamente me interpeló el corazón y la visión de mi propio ministerio: ¿cómo puedo apoyar a mi hermano sacerdote? ¿Sirve en algo esta compañía al menos para que el sacerdote pueda descansar? ¿Y después de mi partida todo volverá a la misma situación? ¿Basta una respuesta tipo “tenga paciencia”, “busque ayuda de otros sacerdotes para que lo puedan orientar”, “hable con un especialista”, “Dios le ayudará y le recompensará” etc.? Todo esto, sin negar su importancia, ¿llega a satisfacer del todo a este ministro incansable? Sin dudas que muchas de estas preguntas y sus respuestas ya las conoce aquel sacerdote que vive silenciosamente estas situaciones; todo esto seguramente se une en ocasiones a la incomprensión de muchos de sus hermanos o inclusive de sus fieles que podemos juzgar únicamente la situación desde nuestros intereses particulares.

La disposición para cambiar de idea o la hipótesis de partida

Desde mi carisma fundacional de “evangelizador-formador” tenía respuestas preestablecidas, la más común, “busquemos ayuda con un especialista” con todas las estrategias de acompañamiento que existen. Pero tal vez esto ya lo hacía el sacerdote cuando contaba sus realidades que necesitaban ser escuchadas con arte, con genio, con disposición, con inspiración, con creatividad. El problema no radicaba tanto, al menos eso creo, en acomodar lo que me decía mi hermano sacerdote a una especie de “duálogo”[3], en el que él me decía y yo le respondía con recetas prestablecidas sobre la manera como “ideaba” un cambio en la situación. Pero al mismo tiempo recordaba las palabras del papa Francisco: “en la acción pastoral, la obra más importante es el ‘apostolado del oído’, escuchar antes de hablar” y también: “La comunión no es el resultado de estrategias y programas sino que se edifica en la escucha recíproca entre hermanos y hermanas”.

Todas estas situaciones me han conmovido interiormente: la situación del sacerdote, su intensidad pastoral, su soledad ministerial, las soluciones insuficientes que podemos dar y cómo podemos hacer más efectivo un acompañamiento mediante el arte de la escucha de nuestros hermanos en el ministerio. Sin embargo, las preguntas siguen: ¿cómo hacer más preciso el apoyo que este hermano necesita? Su situación es que requiere ayuda concreta para acompañar a los fieles que le fueron confiados; el desafío es que necesita una mano en tal situación; la caridad pastoral es estar con él y ayudar en un lugar donde se requieren sacerdotes para continuar con el anuncio del Evangelio.

¿Será suficiente pensar en ideas o planes nuevos de acompañamiento y de escucha sacerdotal? ¿No será mejor cambiar de idea o de hipótesis de partida para que, escuchando, podamos sencillamente “estar con quienes nos necesitan”? ¿Daremos por fin el tercer paso de la misericordia: hacerla efectiva? En fin, no se pretenden dar soluciones, sino sencillamente interpelar el corazón.

Orientarse en una sinfonía de voces

Hoy la escucha como arte (y también como don de Dios) es indispensable en los procesos de acompañamiento como bien lo sabemos. Pero hace falta afianzar un poco más el acompañamiento personal que no es escuchar y dar recetas, sino “estar”. Tal vez estos procesos sean más desafiantes y se queden muy en el terreno de lo específico y de lo concreto y se conviertan en una fatiga para quienes servimos a los sacerdotes, pero seguramente es una manera de entender mejor las situaciones muy particulares que viven tantos hermanos en el ministerio.

El apostolado del oído no se deja encasillar por patrones generales sino que entiende de sentimientos, de pensamientos, de afectos, de emociones y de muchos otros asuntos que afectan a alguien con un rostro y con una historia (una tentación del laicado clericalizado o del mismo clericalismo es ocultar esta dimensión tan esencial de la persona del ministro). ¿Estaremos capacitados para hacerlo? ¿Seremos capaces de caminar con estas historias sagradas de los hermanos?

Al final, escuchar por caridad pastoral

Como se lee, esta reflexión está marcada por el sentimiento y el afecto que encuentran eco en el corazón. Escuchar es más que oír efectivamente; pero también es más que estar prontos a dar la receta o el remedio; también es más que animar para que el otro cumpla con su apostolado; me atrevería a afirmar que escuchar por caridad pastoral es estar física y espiritualmente disponibles ante quien se siente abatido y consumido en su celo apostólico por la salvación de las almas. ¡Y en este punto sí que necesito hacer escuela yo en primer lugar! Ya no sería la comunidad que acompaña sacerdotes, sino el sacerdote que acompaña a este sacerdote integralmente: de corazón a corazón.

Bibliografía

 Francisco. Mensaje para la 56 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Librería Editrice Vaticana, Roma 2022. https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/communications/documents/20220124-messaggio-comunicazioni-sociali.pdf

Saint Jean Eudes. Le Royaume de Jésus. Imprimerie Lafolye Frères, Vannes, 1989.

Saint Jean Eudes. Le bon confesseur. Imprimerie Lafolye Frères, Vannes, 1907.

 

[1] Saint Jean Eudes, Le Royaume de Jésus, 264.

[2] Francisco, Mensaje para la 56 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (24 enero 2022).

[3] Kaplan, A., The life of dialogue, en J. D. Roslansky ed., Communication. A discussion at the Nobel Conference, North-Holland Publishing Company – Amsterdam 1969, 89-108, citado por el Papa Francisco en su Mensaje del 2022 previamente mencionado.