por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Oct 27, 2025 | Actualidad Eudista
Por: Rafael Beltrán, Candidato Eudista
Cada mes de octubre, la Casa de Formación Eudista “La Misión” se une a una tradición profundamente arraigada en la espiritualidad eudista: la celebración del Corazón de Jesús, instituida por San Juan Eudes, quien fue el primero en celebrar litúrgicamente esta solemnidad el 20 de octubre de 1672.
Desde entonces, la familia eudista en todo el mundo recuerda con gratitud aquel acontecimiento que dio origen al culto litúrgico de los Corazones de Jesús y de María.
En esa misma sintonía de amor y adoración, la Casa de Formación “La Misión” convoca cada año el encuentro Alégrate Corazón, como una fiesta espiritual que renueva este legado y nos invita a unirnos en torno al Corazón de Dios que late por la humanidad.
Con la fuerza del Espíritu y la alegría de saberse amados por Cristo, la Casa de Formación Eudista “La Misión” vivió el pasado 25 de octubre la novena edición del encuentro Alégrate Corazón, bajo el lema “Vengan todos al Corazón de Dios”. Fue una tarde colmada de testimonio, adoración y comunidad, que reunió a cientos de personas en el Teatro Minuto de Dios —transformado por unas horas en un verdadero santuario del amor divino.
El evento, ya consolidado como una tradición espiritual en la Provincia Eudista del Minuto de Dios, fue animado por los seminaristas y formadores de la Casa, quienes prepararon con dedicación cada detalle para que el mensaje del Corazón de Jesús llegara profundamente a cada asistente.
Una fiesta para el alma
Desde el saludo inicial, se percibía la emoción del reencuentro en la fe. Los animadores, junto al padre Helio, dieron la bienvenida con palabras llenas de esperanza: “Queridos hermanos, este lugar vuelve a convertirse en la casa que es el mismo Corazón de Jesús, donde todos cabemos y donde nadie queda fuera”. El lema “Vengan todos al Corazón de Dios” resonó como un llamado a regresar al amor primero, a ese espacio interior donde el Señor espera con ternura a cada hijo.
Testimonios que inspiran
Uno de los momentos más conmovedores fue el testimonio de Alejandra Arias, representante del movimiento Sagrado Corazón Peregrino. Con una profunda serenidad, compartió cómo esta misión, nacida del testimonio de su familia, lleva el Corazón de Jesús a los hogares, inspirando la oración, la reconciliación y la vida en fe.
La jornada también contó con la presencia de Carla Restoy, evangelizadora digital española, quien relató su proceso de conversión y encuentro con Dios. Carla, proveniente de una familia totalmente alejada de la religión, narró cómo, a los 17 años, experimentó el amor de Cristo de una manera transformadora. Su testimonio, lleno de autenticidad, invitó a todos a descubrir que no hay distancia ni historia que Dios no pueda alcanzar cuando un corazón se abre a su gracia.
Ambas experiencias se unieron en una sola voz: la certeza de que el Corazón de Jesús sigue peregrinando hoy, tocando vidas en los hogares, en las redes y en los corazones.
Palabras que encienden el espíritu
La predicación estuvo a cargo del P. Germán Gándara, cjm, Superior Provincial de los Eudistas del Minuto de Dios, junto con el P. Jaiden Baute. En una profunda meditación, invitaron a todos a “subir a la montaña”, ese lugar de encuentro con Dios donde el corazón se abre al amor que transforma.
“Esa montaña —afirmaron— es el lugar donde todos podemos encontrarnos con el Corazón de Jesús. Allí donde el alma se atreve a subir, el Señor nos espera para renovar la vida. ¿Qué viaje quieres hacer tú? ¿Y cómo es ese viaje que te lleva hasta su Corazón?”. Sus palabras, llenas de fuego y ternura, iluminaron el camino espiritual de quienes participaron.
Música que evangeliza
La música también tuvo un papel central en esta fiesta de fe. Los primeros en subir al escenario fueron JoseMaría Music, un matrimonio bogotano que ha hecho de la música su misión. Con letras profundas y una sensibilidad espiritual única, compartieron su testimonio de restauración y entrega a Dios, recordando que cada canción puede convertirse en puente entre el cielo y la tierra.
Más adelante, la reconocida banda Estación Cero encendió el corazón de los asistentes con su energía y mensaje. Con más de veinte años de trayectoria en la evangelización musical, ofrecieron un repertorio vibrante que combinó ritmos contemporáneos y letras de esperanza, llevando a todos a proclamar con alegría la presencia viva de Dios. Su música, nacida de la fe, se convirtió en oración compartida, en eco de ese amor que transforma y envía.
El ministerio musical dela Casa de formación fue signo visible de que la música se hace canción y la oración se canta, ellos candidatos y amigos cercanos a la casa de formación con su música alegraron el
Corazón
El Corazón de Jesús, centro de todo
El momento culminante del encuentro fue la Hora Santa, animada por el P. Jorge Luis Baquero y los seminaristas de la Casa de Formación. En medio del silencio y la música, la presencia eucarística del Señor llenó el teatro, transformándolo en un espacio sagrado de encuentro y adoración. El ambiente se volvió oración viva. Lágrimas, sonrisas y gestos de gratitud se entrelazaron en una profunda experiencia de fe. Allí, frente al Santísimo, todos pudieron reconocer que el Corazón de Jesús sigue siendo fuente de consuelo, paz y envío.
Una misión que continúa
El cierre, lleno de alegría y esperanza, estuvo a cargo de los seminaristas de la Casa de Formación, quienes con cantos y júbilo proclamaron la misión que los une: formar corazones según el de Jesús y llevar su amor al mundo. Así concluyó la novena edición de Alégrate Corazón, un encuentro que, más que un evento, fue una vivencia del Evangelio hecho celebración, adoración y vida.

por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Ago 25, 2025 | Actualidad Eudista
Por: Rafael Beltrán, Candidato Eudista
La Provincia Eudista Minuto de Dios celebró con gozo la Solemnidad de San Juan Eudes
“Juan Eudes, siervo de Cristo, luz de la historia, gozosos nos congregamos en tu memoria.” Así podría resumirse lo que vivió, en clave de comunión y misión, la Provincia Eudista Minuto de Dios el pasado 19 de agosto de 2025. Desde distintos rincones de Colombia, Perú y Nicaragua, comunidades, parroquias, colegios y universidades se unieron para recordar y revivir el legado del apóstol del Corazón de Jesús, el padre, el misionero, el soñador: San Juan Eudes.
No fueron simples actos litúrgicos. Fueron días en que “clamamos con entusiasmo por todas partes que Cristo vive, que Cristo reina”, como bien lo enseñó el fundador. Con creatividad, profundidad y entrega, la espiritualidad eudista se hizo canto, gesto, misión y consagración en medio del pueblo.
Colegios: sembrando identidad, cosechando carisma
Desde la Corporación Educativa Minuto de Dios, los colegios vivieron con entusiasmo la Semana Eudista, una experiencia formativa y festiva que fortaleció la identidad institucional. En Bogotá, bajo el lema “Super Eudes World”, se vivió una experiencia didáctica y experiencial en la que, a través de la pedagogía de los videojuegos y las series, se condujo a los estudiantes a conocer a San Juan Eudes y descubrir en él una guía cercana y alegre para su juventud.
En el Liceo Mayor de Villavicencio, la comunidad se volcó a celebrar con actividades como “Eudes al Parque”, espacios de reflexión, momentos de fraternidad y una Eucaristía especial con los niños de primaria. En la Institución Educativa Café Madrid en Bucaramanga, también se vivieron jornadas de fe y compromiso, conmemorando el legado que une a toda la familia educativa.
UNIMINUTO: juventud en camino misionero
Durante toda la semana, los centros universitarios de UNIMINUTO celebraron con Eucaristías, reflexiones y encuentros. El evento central fue el encuentro “Elegidos” en Bogotá, que reunió a delegaciones de estudiantes de múltiples rectorías en una jornada de alabanza, oración, música y predicación.
En este contexto, UNIMINUTO lanzó oficialmente su camino hacia la JMJ Seúl 2027, reafirmando que la espiritualidad eudista está viva en el corazón de los jóvenes que, al estilo de Juan Eudes, quieren anunciar que “Cristo reina, cual tú enseñaste”.
Villavicencio: misión, formación y solidaridad
La Parroquia San Juan Eudes de Villavicencio, bajo el liderazgo del P. Noé Rivera, CJM, vivió una celebración integral. La preparación para la gran fiesta inició el lunes 11 de agosto con una semana llena de actividades, entre ellas: el rosario de amor a Jesús, eucaristías con la reflexión de la novena a San Juan Eudes, charlas inspiradoras y formativas sobre nuestro santo, la entronización al Corazón de María, jornadas vocacionales en universidades y colegios, y finalmente, la gran fiesta que culminó con la Eucaristía presidida por el Vicario Episcopal Fernando Nieto y el P. Noé.
Por otro lado, en esta misma ciudad en los colegios, durante la Semana Eudista, se organizó una proyección social del “pan partido y compartido”, donde los estudiantes recolectaron alimentos que fueron entregados al Hogar San Camilo, fortaleciendo la dimensión solidaria del carisma.
Además, se llevó a cabo un concurso de altares a San Juan Eudes y una misión vocacional liderada por los seminaristas eudistas de la Casa de Formación en Bogotá. Estos visitaron colegios, universidades y la parroquia, compartiendo su testimonio, animando vocacionalmente y celebrando con la comunidad espacios de adoración, alabanza y diálogo. Se estima que más de 1.500 personas participaron entre estudiantes, profesores, administrativos y familias. La semana culminó con una Eucaristía presidida por el Superior Provincial, P. Germán Gándara, CJM, como signo de comunión y envío.
Ibagué: Renovando el ardor misionero
La Parroquia Sagrados Corazones de Jesús y María celebró con profundidad espiritual. Por la mañana del 19 de agosto, los eudistas compartieron una Eucaristía con las Hermanas del Buen Pastor, seguida de un encuentro fraterno. Por la tarde, se realizó una procesión por el barrio, animada por la comunidad Fieles Siervas de Jesús, y culminó con la Eucaristía solemne presidida por el P. Libardo Panteves, CJM, y concelebrada por el P. Miguel Ángel Soto, CJM. Durante la celebración se presentó oficialmente el nuevo escudo parroquial, símbolo de una identidad renovada al servicio de la misión.
Bogotá: un templo consagrado al corazón misionero
En la parroquia San Juan Eudes del Minuto de Dios, el 19 de agosto fue un día histórico. Con una procesión solemne desde distintos puntos del barrio, y la participación de fieles, la comunidad celebró la consagración del nuevo templo parroquial, presidida por Mons. Germán Medina, Obispo de Engativá. El templo (que conserva elementos arquitectónicos del diseño original) fue bendecido como signo de continuidad, renovación y fidelidad al legado del Siervo de Dios P. Rafael García Herreros, cuyo mausoleo ahora descansa allí. Es un espacio moderno, luminoso y profundamente espiritual.
Arequipa (Perú): tres semanas de camino espiritual
La Parroquia del Espíritu Santo de Arequipa vivió durante tres domingos una campaña de espiritualidad eudista, donde se reflexionó y compartió en torno a la vida del fundador. El día 19, la comunidad parroquial, junto con los asociados y eudistas incorporados, celebró una jornada intensa con procesión, Eucaristía solemne y serenata con cantos eudistas, proclamando con alegría que “el Corazón de Jesús y María es escuela, misión y casa”.
Nicaragua: nuevas asociadas en la familia eudista
En la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, la comunidad eudista celebró la Solemnidad con una Eucaristía presidida por los padres Germán Prieto García, Neguib Eslaquit y Luis Novoa, CJM. Se celebró la firma de tres nuevas asociadas eudistas, quienes asumieron públicamente su compromiso espiritual y pastoral. Al finalizar, se realizó un compartir fraterno con los fieles y con los miembros del Centro de Espiritualidad Betania, signo de una comunidad viva y comprometida con el carisma.
Bucaramanga: renovación y liderazgo
La Parroquia San Juan María Vianney fue escenario de la renovación de los asociados eudistas y del nombramiento del P. Orlando Hernández, CJM, como nuevo superior local. La comunidad oró por él y por toda la misión en Bucaramanga, reafirmando el deseo de vivir “a imitación de Juan Eudes”, con fidelidad, entrega y comunión eclesial.
Solemnidad que renueva al Iglesia
Las celebraciones no fueron sólo eventos: fueron proclamaciones vivas del Evangelio al estilo eudista. Porque a imitación que Juan Eudes que “en misiones y trabajos muchos años empleó, para renovar la Iglesia en su prístino fervor”, y hoy, esa misma pasión sigue ardiendo en parroquias, universidades, colegios, corazones.
Este es solo un mosaico de los muchos signos de vida que se multiplicaron durante esta semana. Porque cada eudista, cada comunidad local, cada corazón encendido por el fuego de Jesús y María, celebró.
¡Viva Jesús y María!
San Juan Eudes, ruega por nosotros.

por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Ago 19, 2025 | Actualidad Eudista
La comunidad parroquial de San Juan Eudes, en el barrio Minuto de Dios de Bogotá, vivió este martes 19 de agosto de 2025 un acontecimiento histórico y profundamente espiritual: la Eucaristía de Consagración del nuevo templo parroquial, en el marco de la Solemnidad de San Juan Eudes.
La jornada inició con la procesión desde diferentes puntos del barrio Minuto de Dios, concentrando este momento en la Plaza de Banderas, donde cientos de fieles caminaron como “Peregrinos de la Esperanza”, lema del Jubileo Ordinario del Año 2025. Posteriormente, se vivió la solemne Eucaristía, durante la cual se consagraron las paredes y el altar del templo, signo de la presencia viva de Cristo en medio de su pueblo.
Después de casi tres décadas de espera, la obra se hizo realidad como fruto del esfuerzo conjunto de la Congregación de Jesús y María – Provincia Eudista Minuto de Dios, la Obra Minuto de Dios y la Parroquia San Juan Eudes, ubicada en la diócesis de Engativá. La ceremonia fue presidida por Monseñor Germán Medina Acosta, obispo de Engativá, y contó con la participación de sacerdotes eudistas y diocesanos, seminaristas de la Casa de Formación La Misión, colaboradores de las distintas entidades de la Obra, fieles del barrio y de la comunidad parroquial, así como incorporados, asociados y candidatos de la Familia Eudista Minuto de Dios.
En su homilía, Monseñor Germán Medina expresó que este templo no solo es fruto de un esfuerzo humano, sino signo del amor providente y fiel de Dios, que ha guiado a la comunidad a lo largo de los años. Recordó con gratitud al Siervo de Dios, Padre Rafael García-Herreros, párroco fundador, cuyo espíritu visionario y entrega pastoral sembraron esperanza y dieron origen a la gran obra evangelizadora y social que hoy florece en El Minuto de Dios.
El obispo subrayó que la nueva parroquia debe ser morada de Dios entre sus hijos e hijas, una casa abierta y ensanchada para acoger a todos sin exclusiones, reflejando la misericordia y la solidaridad a la que invita el Papa Francisco. “Fraternidad, memoria, familia y hogar —dijo Monseñor— son imágenes que deben inspirar la vida de esta comunidad parroquial.”
Monseñor Medina destacó cuatro signos fundamentales que deben caracterizar a una buena parroquia:
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El servicio a los pobres, en fidelidad al carisma eudista y siguiendo el ejemplo de San Juan Eudes, quien dedicó su vida a los marginados y a la formación de sacerdotes.
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La comunión, vivida en comunidad eclesial, en espíritu de fraternidad y solidaridad, como lo ha mostrado El Minuto de Dios a lo largo de su historia.
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El testimonio, que debe expresarse en la vida de discípulos misioneros que anuncian el Evangelio con alegría y coherencia, inspirados en la pasión evangelizadora del P. García-Herreros.
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La celebración, centro de la vida parroquial, donde la comunidad se reúne para alabar a Dios, recibir su gracia y fortalecer su fe.
Con alegría, Monseñor Medina afirmó: “Este santuario es testigo de cómo el Señor ha obrado en hombres y mujeres que lo buscan con sincero corazón. Hoy, este templo se convierte en signo del Reino y en semilla de esperanza para las generaciones presentes y futuras.”
Finalmente, el P. Jean Michel Amouriaux, Superior General de la Congregación de Jesús y María, envió unas palabras al P. Germán Gándara, Superior Provincial, que fueron compartidas con la comunidad:
“Querido padre Germán Gándara,
Le agradezco su invitación para participar en la consagración del templo parroquial San Juan Eudes, en el barrio Minuto de Dios. Actualmente me encuentro en Canadá, para celebrar la solemnidad de San Juan Eudes en la catedral de San Juan Eudes de Baie-Comeau, una diócesis fundada por los Eudistas en la costa norte del río San Lorenzo.
Estaré en comunión con usted, con todos los miembros de la Provincia y, por supuesto, con todos los feligreses en torno a su párroco, el P. Raúl Téllez, a quien saludo cordialmente, así como a Monseñor Germán Medina, que nos honra con su presencia. Saludo a los Padres Diego Jaramillo y Camilo Bernal, que han colaborado de modo especial con la Corporación Minuto de Dios para la realización de esta gran obra. Muchísimas gracias a todos los bienhechores que han permitido la edificación del Templo.
Es una gran alegría y una bendición del Cielo ver reconstruirse la casa de Dios, donde el santo pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo, se reúne para celebrar a su Señor, donde resuena la Palabra de Dios y donde los sacramentos son tantas gracias que brotan del Corazón de Jesús, hoguera de amor.
Es también el lugar donde, con la gracia de Dios, celebraremos al gran servidor de Dios, el padre Rafael García Herreros, impulsor de esta iglesia y de toda la obra del Minuto de Dios.
Toda la Congregación está de fiesta, porque en este año del centenario de la canonización de su fundador ve levantarse de nuevo esta iglesia, hecha de miles de piedras vivas, para honrar el amor de Dios manifestado en el Corazón de Jesús unido al Corazón de María. El amor del Corazón de Jesús y María está obrando de modo permanente en el mundo y cambia vidas, transforma las realidades, es nuestra esperanza y nuestra oración por Colombia y por el mundo entero.
La consagración del Templo San Juan Eudes no solo marca el inicio de una nueva etapa en la vida parroquial, sino que también proyecta a la comunidad como “parroquia sinodal en misión”, tal como lo soñaba San Juan Eudes: con “corazón grande y ánimo decidido” para anunciar el Evangelio.
Este nuevo espacio será escuela de fe, casa de amor y taller de esperanza para las familias del Minuto de Dios y para todos los que lleguen en búsqueda de consuelo, formación y encuentro con el Señor.
por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Ago 6, 2025 | Año Jubiliar Eudista
Por: P. Hermes Flórez, cjm
«La obligación de un pastor es el ejercicio de la caridad. Debe ser todo caridad para escuchar a cada uno; para hablar dulce y amigablemente a todos; para mostrarse benigno a cuantos lo abordan…»
(San Juan Eudes, El buen confesor, OC IV, 187)
El arte de la escucha depende, según san Juan Eudes, de la caridad, especialmente si se considera como disposición del pastor que trabaja por la salvación de las almas. Años atrás, nuestro fundador había escrito que, en el marco de este celo por la salvación de las almas, era necesario «tener una caridad especial, en particular de tus allegados y de quienes dependen de ti, y buscarás su salvación por todos los medios a tu alcance»[1]. Por tanto, aquel que posee la caridad está habilitado para «escuchar con los oídos del corazón», como nos enseñó nuestro muy querido papa Francisco[2], cuando alertó sobre la pérdida de la capacidad de escuchar. A continuación se ofrece una experiencia concreta de lo que ha producido un proceso de escucha en un servidor y que seguramente usted como lector se sentirá identificado.
La paciente escucha durante largo tiempo
Como parte de su ejercicio pastoral este sacerdote tuvo la posibilidad de compartir y llevar la vida pastoral, durante un mes, con otro hermano en el ministerio, quien acompaña once parroquias (cerca de 30 capillas) en una zona rural de España. El sacerdote español, de una extraordinaria capacidad para asistir y sacar una sonrisa a sus parroquianos, no oculta el desafío de la atención a la vida sacramental en todas sus parroquias, así como la siempre necesaria caridad pastoral (ministerial) para ayudar en este importante apostolado.
Durante horas compartimos la vida y la situación que vivía mi hermano sacerdote y que ciertamente me interpeló el corazón y la visión de mi propio ministerio: ¿cómo puedo apoyar a mi hermano sacerdote? ¿Sirve en algo esta compañía al menos para que el sacerdote pueda descansar? ¿Y después de mi partida todo volverá a la misma situación? ¿Basta una respuesta tipo “tenga paciencia”, “busque ayuda de otros sacerdotes para que lo puedan orientar”, “hable con un especialista”, “Dios le ayudará y le recompensará” etc.? Todo esto, sin negar su importancia, ¿llega a satisfacer del todo a este ministro incansable? Sin dudas que muchas de estas preguntas y sus respuestas ya las conoce aquel sacerdote que vive silenciosamente estas situaciones; todo esto seguramente se une en ocasiones a la incomprensión de muchos de sus hermanos o inclusive de sus fieles que podemos juzgar únicamente la situación desde nuestros intereses particulares.
La disposición para cambiar de idea o la hipótesis de partida
Desde mi carisma fundacional de “evangelizador-formador” tenía respuestas preestablecidas, la más común, “busquemos ayuda con un especialista” con todas las estrategias de acompañamiento que existen. Pero tal vez esto ya lo hacía el sacerdote cuando contaba sus realidades que necesitaban ser escuchadas con arte, con genio, con disposición, con inspiración, con creatividad. El problema no radicaba tanto, al menos eso creo, en acomodar lo que me decía mi hermano sacerdote a una especie de “duálogo”[3], en el que él me decía y yo le respondía con recetas prestablecidas sobre la manera como “ideaba” un cambio en la situación. Pero al mismo tiempo recordaba las palabras del papa Francisco: “en la acción pastoral, la obra más importante es el ‘apostolado del oído’, escuchar antes de hablar” y también: “La comunión no es el resultado de estrategias y programas sino que se edifica en la escucha recíproca entre hermanos y hermanas”.
Todas estas situaciones me han conmovido interiormente: la situación del sacerdote, su intensidad pastoral, su soledad ministerial, las soluciones insuficientes que podemos dar y cómo podemos hacer más efectivo un acompañamiento mediante el arte de la escucha de nuestros hermanos en el ministerio. Sin embargo, las preguntas siguen: ¿cómo hacer más preciso el apoyo que este hermano necesita? Su situación es que requiere ayuda concreta para acompañar a los fieles que le fueron confiados; el desafío es que necesita una mano en tal situación; la caridad pastoral es estar con él y ayudar en un lugar donde se requieren sacerdotes para continuar con el anuncio del Evangelio.
¿Será suficiente pensar en ideas o planes nuevos de acompañamiento y de escucha sacerdotal? ¿No será mejor cambiar de idea o de hipótesis de partida para que, escuchando, podamos sencillamente “estar con quienes nos necesitan”? ¿Daremos por fin el tercer paso de la misericordia: hacerla efectiva? En fin, no se pretenden dar soluciones, sino sencillamente interpelar el corazón.
Orientarse en una sinfonía de voces
Hoy la escucha como arte (y también como don de Dios) es indispensable en los procesos de acompañamiento como bien lo sabemos. Pero hace falta afianzar un poco más el acompañamiento personal que no es escuchar y dar recetas, sino “estar”. Tal vez estos procesos sean más desafiantes y se queden muy en el terreno de lo específico y de lo concreto y se conviertan en una fatiga para quienes servimos a los sacerdotes, pero seguramente es una manera de entender mejor las situaciones muy particulares que viven tantos hermanos en el ministerio.
El apostolado del oído no se deja encasillar por patrones generales sino que entiende de sentimientos, de pensamientos, de afectos, de emociones y de muchos otros asuntos que afectan a alguien con un rostro y con una historia (una tentación del laicado clericalizado o del mismo clericalismo es ocultar esta dimensión tan esencial de la persona del ministro). ¿Estaremos capacitados para hacerlo? ¿Seremos capaces de caminar con estas historias sagradas de los hermanos?
Al final, escuchar por caridad pastoral
Como se lee, esta reflexión está marcada por el sentimiento y el afecto que encuentran eco en el corazón. Escuchar es más que oír efectivamente; pero también es más que estar prontos a dar la receta o el remedio; también es más que animar para que el otro cumpla con su apostolado; me atrevería a afirmar que escuchar por caridad pastoral es estar física y espiritualmente disponibles ante quien se siente abatido y consumido en su celo apostólico por la salvación de las almas. ¡Y en este punto sí que necesito hacer escuela yo en primer lugar! Ya no sería la comunidad que acompaña sacerdotes, sino el sacerdote que acompaña a este sacerdote integralmente: de corazón a corazón.
Bibliografía
Francisco. Mensaje para la 56 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Librería Editrice Vaticana, Roma 2022. https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/communications/documents/20220124-messaggio-comunicazioni-sociali.pdf
Saint Jean Eudes. Le Royaume de Jésus. Imprimerie Lafolye Frères, Vannes, 1989.
Saint Jean Eudes. Le bon confesseur. Imprimerie Lafolye Frères, Vannes, 1907.
[1] Saint Jean Eudes, Le Royaume de Jésus, 264.
[2] Francisco, Mensaje para la 56 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (24 enero 2022).
[3] Kaplan, A., The life of dialogue, en J. D. Roslansky ed., Communication. A discussion at the Nobel Conference, North-Holland Publishing Company – Amsterdam 1969, 89-108, citado por el Papa Francisco en su Mensaje del 2022 previamente mencionado.
por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Jun 12, 2025 | Año Jubiliar Eudista
Por: P. Hermes Flórez Pérez, cjm
Como preparación a la celebración de los cien años de la canonización de san Juan Eudes
(1925-2025), quise volver a leer el Cuaderno Eudista 23 con la «reserva y prudencia
necesarias» (Bernal, Editorial, 7), dedicado a la reflexión sobre algunos elementos de dotrina
teológica, pastoral y espiritual bajo el nombre de «Juan Eudes, ¿doctor de la Iglesia?»
También he enriquecido estos pensamientos con el Cahiers Eudista 27: «En el camino hacia
el doctorado, la riqueza de nuestra doctrina espiritual» y el Cahiers Eudista 25: «La formación
de Jesús en nosotros. Aproximación bíblica y teológica, espiritual y pastoral». El punto de
mi interés en una especie de “novena preparatoria” fue aquel Cuaderno 23, por lo que el 27
y el 25 no contienen muchas citas, pero sí algunas fundamentales.
Quiero compartir algunos pensamientos de los veinticuatro autores que me he encontrado y
que me han interpelado (el número 25 es el papa Francisco): Luc Crepy, Joseph Caillot,
Michael Cancouët, Marie-Françoise Le Brizaut, Paul Milcent, Romainn Drouad, JeanMichel Amouriaux, Jean Camus, Jacques Arragain, Daniel Doré, Edoh Bedjra, Carlos
Álvarez, Olivier Michalet, Paul Marie Mba, Guillermo Acero, François-Marie Léthel,
Leonardo Arboleda, José Mario Bacci, Álvaro Torres, Ovidio Muñoz, Higinio Lopera,
Álvaro Duarte, Guilles Ouellet y Carlos Triana. El criterio ha sido encontrar algunos puntos
de interés que pueden «recordar» nuestro patrimonio, según mi opinión, de manera que los
próximos cien años sean de una profunda fidelidad creativa al carisma fundacional. ¡Hay
muchos otros, autores y contribuciones, pero este es un primer ejercicio! Iniciemos.
La metodología que sigo es muy sencilla: según el orden en que aparecen en los Cuadernos
Eudistas 23, 27 y 25. Esto permitirá que el lector no condicione su visión de las principales
categorías que emergen al interpretar a san Juan Eudes, tarea, por cierto, que es necesaria
realizar.
1. ¿Por qué fue canonizado Juan Eudes? Es siempre importante conocer las razones por
las cuales la Iglesia declara la santidad de un bautizado. En el decreto de
canonización, en la que Juan Eudes recibe un título muy particular, no se resalta
ninguna cualidad, ningún carisma personal, ni alguna obra caritativa, pero consagra
el llamativo aporte hecho a la liturgia de la Iglesia. Así fue calificado: “Padre, doctor
y apóstol del culto litúrgico de los Sagrados Corazones de Jesús y de María” (Crepy,
En el camino, 15)
2. La presentación de san Juan Eudes a la Congregación para las Causas de los Santos
para que sea proclamado Doctor de la Iglesia tiene una ventaja innegable: estamos
obligados a profundizar en la herencia recibida de nuestro Fundador. Y esto está
dando sus frutos… (Amouriaux, En el camino, 9)
3. Juan Eudes: sacerdote tomado por el amor del Corazón de Cristo e incansable
misionero en las periferias de su época. Él hace parte de estos santos, suscitados por
el espíritu de Dios que vieron la miseria espiritual de las ciudades, de los pueblos y
del clero, y que han querido formar sacerdotes, a imagen de los Corazones de Jesús y
María, para que sean misioneros y santos (Papa Francisco, En el camino, 180)
4. Monseñor Crepy nos lanza dos preguntas producto de la misma preocupación de Juan
Eudes: ¿cuál es la manera más adecuada de hablar de la relación entre Dios y el
hombre? ¿Cómo pensar y proponer, de manera renovada, la relación de los hombres
con Dios? Respuesta: propuesta de un camino de interioridad y de comunión de la
vida con Jesucristo. Una interioridad habitada por el misterio de Dios (contemplación
de los estados y misterios del Verbo Encarnado) (Crepy, Juan Eudes, ¿Doctor de la
Iglesia?, 12)
5. La fecundidad espiritual, como testigo del Corazón misericordioso de Dios, es uno
de los elementos importantes en la causa del Doctorado (Crepy, Juan Eudes, ¿Doctor
de la Iglesia?, 14)
6. La experiencia de contemplación y de apostolado conduce a Juan Eudes a construir
progresivamente su propia doctrina espiritual, al servicio de las personas encontradas
en sus misiones (Crepy, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 17)
7. Juan Eudes encuentra en el Evangelio de Lucas una imagen simple y un símbolo
fuerte -hoy universal- para hablar tanto a los pequeños como a los grandes del amor
y la misericordia de Dios: el corazón (Crepy, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 17)
8. El amor es, en efecto, el objeto del culto al Corazón de Jesús (Crepy, Juan Eudes,
¿Doctor de la Iglesia?, 18)
9. La mariología eudesiana es toda cristocéntrica (Crepy, Juan Eudes, ¿Doctor de la
Iglesia?, 18)
10. Juan Eudes ofrece una profunda enseñanza acerca del misterio presbiteral y de su
dimensión misionera (una espiritualidad presbiteral) (Crepy, Juan Eudes, ¿Doctor de
la Iglesia?, 20)
11. En Juan Eudes encontramos un notable cuerpo de doctrina muy notable que abarca la
vida cristiana, la vida religiosa y la vida sacerdotal (Crepy, Juan Eudes, ¿Doctor de
la Iglesia?, 21)
12. Los escritos de Juan Eudes reflejan la riqueza de su personalidad y de su ministerio:
pastor, misionero y formador del pueblo cristiano (Crepy, Juan Eudes, ¿Doctor de la
Iglesia?, 22)
13. ¿Podría ser san Juan Eudes uno de los doctores para quienes la Evangelización es
siempre una nueva misión? (Crepy, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 25)
14. En el “Gran Siglo”, tantas crudezas provocan una defensa de los oprimidos
(“indefensos”) y la vigorosa actitud pastoral por el ministerio inaudito de la
misericordia (Caillot, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 28)
15. Bajo los aspectos de la devoción al Corazón de Jesús, está también la imponente
estructura del orden social y político – ¿y por qué no, religioso? – que es subvertida y
derrumbada por un símbolo potente y “popular”, donde el acceso al mundo del amor
divino es ofrecido a todos por igual (Caillot, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 28)
16. Juan Eudes, testigo apasionado del Evangelio, dijo sí… Buscar en todo la voluntad
de Dios (Caillot, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 29)
17. Juan Eudes aparta toda tensión abriéndose al Corazón de Dios (Caillot, Juan Eudes,
¿Doctor de la Iglesia?, 30)
18. Curiosamente Juan Eudes nos habla más de Corazón de Jesús y no de Corazón de
Cristo (Caillot, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 30)
19. Si es verdad que cada cristiano debe continuar y completar la vida de Jesús, es
necesario decirle, enseñarle, recordarle: la renovación de la vida cristiana pasa por
una catequesis acerca del verdadero rostro de Dios revelado en el Evangelio, y por la
llamada incansable a la conversión (Caillot, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 33)
20. Vida y Reino es una magnífica apología del bautismo (Caillot, Juan Eudes, ¿Doctor
de la Iglesia?, 34)
21. No es actuar como Jesús o por Jesús, sino en él (Caillot, Juan Eudes, ¿Doctor de la
Iglesia?, 34)
22. La genialidad y la audacia es esta: los formadores son también evangelizadores y
recíprocamente: estos son los verdaderos pastores según el Corazón de Dios. La
existencia cristiana, que continúa y completa la vida de Jesús, nunca se puede dividir
(Caillot, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 36)
23. Juan Eudes probó que no hay devoción privada, cuando es auténtica, que no sea digna
de ser ofrecida a todos y de ser presentada al tesoro común de la Iglesia (Caillot, 42)
24. La espiritualidad del bautismo está difundida en toda la obra de san Juan Eudes
(Cancouët, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 50)
25. Juan Eudes no busca el modelo de la alianza bautismal en la antigua alianza entre
Dios y su pueblo, ni siquiera en la nueva alianza de Jesús y de su Iglesia, sino en la
unión hipostática, “alianza de la sagrada humanidad del Salvador con su persona
adorable” o, mejor todavía, en la comunión trinitaria; “La unidad del Padre y del Hijo
es ejemplo y modelo de la unión que ustedes tienen con Dios por el bautismo y esta
unión es la imagen viva de esta adorable unidad” (Cancouët, Juan Eudes, ¿Doctor de
la Iglesia?, 53)
26. Juan Eudes sintió perfectamente que la alianza bautismal es un acto donde Dios se
compromete, que una alianza en paridad (Cancouët, Juan Eudes, ¿Doctor de la
Iglesia?, 55)
27. Su descubrimiento y su experiencia de la misericordia se desarrollaron en dos niveles,
los cuales se complementan y se fecundan mutuamente: primero, las situaciones
concretas en las cuales su corazón se dejó tocar; luego una profundización progresiva,
apoyada sobre el sentido original de su palabra, tal como él la podía comprender en
las lenguas latina y francesa (Le Brizaut, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 63)
28. Se puede decir que Juan Eudes hizo de la misericordia un principio para su vida
personal, por su manera de mirar el mundo, por su forma de actuar con las personas
(Le Brizaut, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 66)
29. Juan Eudes se dejó tocar en su vida por el amor de Dios. Él sabía por la experiencia
que es un amor que conoce nuestra miseria y la alcanza […] Este “exponerse” a la
misericordia sin duda Juan Eudes lo realizó por medio de la meditación de la Escritura
(Le Brizaut, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 70)
30. Juan Eudes percibe un lazo profundo entre la Encarnación y la misericordia: para él,
es a causa de su misericordia que el Padre quiso la Encarnación de su Hijo (Le
Brizaut, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 75)
31. En realidad la reflexión de Juan Eudes nos da elementos de una teología de la
misericordia, y sería ganancia para muchos cristianos conocerla (Le Brizaut, Juan
Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 77)
32. El contexto donde Juan Eudes creció fue el de una Iglesia obsesionada por la urgencia
de su propia reforma y de una mejor formación de los sacerdotes (Milcent, Juan
Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 81)
33. Juan Eudes había crecido en una Iglesia atormentada por los desgarramientos de la
Reforma (Milcent, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 81)
34. Juan Eudes nunca dejó de ser, ante todo, aún después de la fundación del seminario,
un predicador de misiones populares (Milcent, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?,
85)
35. Las misiones eran para él el gran sitio y el gran medio de “formación”. Más que
formador, se podría decir que él era el animador, el entrenador, el motivador (Milcent,
Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 85)
36. A lo largo de las largas misiones que animaba, los sacerdotes que constituían el equipo
encontraban tres elementos de formación: la experiencia pastoral en sí, la reflexión
común acerca de esta experiencia, una fuerte vida comunitaria, es decir, una
fraternidad apostólica estimulante para los misioneros (Milcent, Juan Eudes, ¿Doctor
de la Iglesia?, 86)
37. En la formación de los sacerdotes, Juan Eudes insistía muchísimo sobre la atención a
las personas desgraciadas o heridas por la vida (Milcent, Juan Eudes, ¿Doctor de la
Iglesia?, 90)
38. La vocación como llamado de Dios, orientación esencialmente pastoral, unión a
Cristo soberano pastor, predilección por los pobres, intimidad adorante con Dios: he
aquí algunos de los puntos sobre los cuales Juan Eudes insistía en su acción como
formador de sacerdotes (Milcent, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 91)
39. Nuestra hipótesis es: la pertinencia de la doctrina de Juan Eudes para la reflexión
moral católica no se debe buscar en el arte de la confesión que él practica, como la
mayoría de sus contemporáneos eclesiásticos, sino en el concepto de vida cristiana
que él propone como continuación de la vida de Jesús (Drouad, Juan Eudes, ¿Doctor
de la Iglesia?, 94)
40. La vida moral no se reduce para Juan Eudes, a la solución de dilemas éticos, ni a la
cuestión de la ley moral. Ella es, primero y fundamentalmente, el arte de guiar
adecuadamente la propia vida y de actuar reconociendo en Jesucristo la fuente y el
modelo de una vida buena (Drouad, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 95)
41. Afirmar que la vida de Jesús es paradigma de la moral cristiana implica reconocer un
significado ético a la vida de Jesús. El reto es ahora acceder a este significado ético
para que ofrezca al cristiano la fuente de su propia vida moral. Es la doctrina beruliana
de los estados y misterios de la vida de Jesús que, en la enseñanza de Juan Eudes,
ofrece acceso a la ética de Jesús (Drouad, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 95)
42. Aunque algunas veces Juan Eudes designa a Jesús como “modelo para imitar”, la
modalidad de la adhesión a Jesús no es solamente la de imitar un modelo exterior al
cristiano (como Jesús), sino la de la inhabitación (dentro o en Jesús). No se trata
solamente de ser como Jesús, y todavía menos de ser Jesús, sino de actuar en Jesús.
Al exhortar a actuar en el Espíritu de Jesús, Juan Eudes define no solamente la norma,
sino la motivación de toda la existencia moral cristiana: continuar el estilo de vida de
Jesús (Drouad, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 99)
43. Para Juan Eudes, la moral cristiana no puede ser una moral del “justo medio”, una
sabiduría de equilibrio; es más bien una moral de la radicalidad, no en un
encarnizamiento prometeico mortífero, sino en la confianza en Dios y en el amor
(Drouad, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 102-103)
44. Juan Eudes concibe la vida de Jesús como paradigma para la vida moral cristiana. Sin
embargo, su concepto incluye tanto el objeto de la vida moral como el sujeto moral
mismo: primero no es lo que debemos hacer, sino quienes debemos ser para actuar
cristianamente (Drouad, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 103)
45. La moral cristiana no consiste simplemente en buscar las consecuencias morales de
las afirmaciones cristianas. Representa más bien un proceso por el cual la fe forja la
identidad moral, adoptando la misma disposición interior con la cual Jesús percibe la
realidad y actúa (Drouad, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 106)
46. Si la vida moral es la continuación de la vida de Jesucristo, si la Iglesia es su cuerpo
y él es la cabeza que vivifica este cuerpo, de esto resulta que la moral cristiana saca
su substancia de la Iglesia (Drouad, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 108)
47. Ser virtuoso no es un fin en sí. Según el esquema de renuncia a sí mismo y de adhesión
a Jesús, Juan Eudes considera que, cuando el amor de Jesús se profundiza, desvía
cada vez más la atención de las necesidades y de los cumplimientos del sujeto moral.
El amor verdadero -amor dei- descentra de sí y lo trasciende (Drouad, Juan Eudes,
¿Doctor de la Iglesia?, 120)
48. El interés general de la doctrina de san Juan Eudes es concebir fundamentalmente la
vida moral como continuación del estilo de vida de Jesús (Drouad, Juan Eudes,
¿Doctor de la Iglesia?, 124)
49. Según la concepción de Juan Eudes, la vida moral no se puede reducir a la aplicación
de normas en determinadas situaciones. Ella supone una duración, una permanencia
en el tiempo que concierne a la identidad de los sujetos morales (Drouad, Juan Eudes,
¿Doctor de la Iglesia?, 125)
50. En la doctrina espiritual de san Juan Eudes, el desarrollo de la vida interior se presenta
como una importante fuente inspiradora de la implicación de los cristianos en la vida
moral, tanto en su existencia personal como en la vida social y pública (Drouad, 128)
51. Con Juan Eudes vemos que la vida cristiana crecerá en función de la unión interior
de la vida del cristiano con la vida de Jesucristo el Hombre-Dios. Él hablará del
crecimiento del Reino de Jesús o cómo Cristo se convierte en el Señor de toda mi
existencia (Amouriaux, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 137)
52. El camino de comunión con los estados y misterios del Verbo Encarnado arranca en
la vida de Jesús… Nosotros partimos de lo que es la vida de Jesús… El encuentro se
hace de interior a interior (Amouriaux, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 138).
53. ¡No puede ser más claro! El cristiano está llamado a formar a Jesús en él o hacer vivir
a Jesús en él, y Juan Eudes lee esta vocación en las cartas paulinas. Esta fuente es la
que va a dar un color particular a esta “formación de Jesús” en el cristiano, impidiendo
vivirla como un repliegue intimista y dándole, al contrario, una dimensión eclesial y
universal (Camus, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 146)
54. La vida del bautizado no es primeramente una imitación de Cristo o una práctica de
virtudes, sino la construcción del cuerpo de Cristo (Camus, Juan Eudes, ¿Doctor de
la Iglesia?, 148)
55. El primer culto del Corazón es el del Corazón conjunto de Jesús y María. ¿Por qué?
Porque san Francisco de Sales y Bérulle habían convencido al padre Eudes de no
separar estos dos corazones que Dios había unido tan íntimamente. Sin embargo,
hacia 1668, él comprendió que era indispensable instituir también una fiesta al
Corazón de Jesús (Arragain, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 157)
56. Parece que se pueden destacar tres intuiciones teológicas subyacentes a la
espiritualidad eudista del Corazón de Cristo, que están relacionadas con los tres
misterios de nuestra fe: Trinidad, Encarnación y Redención la primera intuición es la
de las estrechas relaciones del Corazón de Jesús y de la Trinidad; la segunda intuición
es la de la inmensidad de este Corazón en la que nos introduce el Verbo encarnado;
la tercera intuición es la de la calidad de gran reparador que es para nosotros el
Corazón del Redentor (Arragain, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 160)
57. Como la Trinidad confió al Verbo la misión de encarnarse para salvar la humanidad,
ella hizo de este Verbo, convertido en Jesús, Hijo de María, el depositario en su
Corazón de todo el amor que las personas divinas tienen hacia nosotros (Arragain,
Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 164)
58. Reparador universal es el Corazón de Jesús Eudista (Arragain, Juan Eudes, ¿Doctor
de la Iglesia?, 167)
59. Las finalidades del culto hacia el Corazón de Jesús yo las vería brotar de tres fuentes
o deseos divinos: primero, que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo es nuestro amigo;
luego, que él puede y quiere sanarnos; y finalmente que él puede y quiere unirnos a
él y entre nosotros en un corazón único (Arragain, Juan Eudes, ¿Doctor de la
Iglesia?, 169)
60. Pareció necesario afirmar que desde la fundación de los institutos eudistas, la
posteridad tuvo la preocupación de transmitir, como una tradición viva, la
espiritualidad y el ardor apostólico de su fundador (Doré, Juan Eudes, ¿Doctor de la
Iglesia?, 180)
61. Juan Eudes es un hombre de fe que, en su tiempo, dio un testimonio cuyas enseñanzas
son de gran interés para África en búsqueda de un cristianismo de transformación
social y de plenitud de vida (Bedjra, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 192)
62. Su fe lo tiene sin cesar en movimiento, no solamente para unirse a Cristo, hacerse
semejante a él y adherirse a él en toda su existencia, sino también hacia su pueblo
para compartir su lucha por la vida (Bedjra, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 193)
63. La permanencia de Juan Eudes en los toneles de Caen queda siempre como una
llamada para que la proclamación del Evangelio no pase por encima de la vida de sus
oyentes (Bedjra, Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 197)
64. Redinamizando el bautismo en el corazón de la Iglesia de su tiempo, Juan Eudes se
hizo además el apóstol de la vocación de los laicos a la santidad, con la misma
vivacidad con la que exalta el estado clerical con el mismo objetivo (Bedjra, Juan
Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 198)
65. Para Juan Eudes, la cima de la vocación cristiana es la coincidencia de la vida humana
del bautizado con la vida misma de Cristo. La realización de este grado y estilo de
vida hace del fiel un participante de la vida del Reino que es Jesús mismo. La santidad
es, entonces, la adhesión firme surgida entre Jesús y el fiel (Bedjra, Juan Eudes,
¿Doctor de la Iglesia?, 204-205)
66. La contribución teológica de Juan Eudes es fundamental, ya que permite hacer
comprender y arraigar en los corazones y en la existencia social y cristiana la
auténtica fe cristiana, aquella que, fundada sobre una visión cristológica
antropológica equilibrada hace del discípulo el testigo de Dios encarnado en su Hijo
Jesús. Esta fe le hace confesar la unidad de la divinidad y de la humanidad en la
persona de Jesucristo y vivir conforme a ella (Bedjra, Juan Eudes, ¿Doctor de la
Iglesia?, 205)
67. La finalidad ante todo apostólica del padre Eudes engendra en el berulismo el paso
de una enseñanza mística a un compromiso cristiano, en particular por la teología del
bautismo… toda una antropología está en juego aquí (Michalet, Juan Eudes, ¿Doctor
de la Iglesia?, 238)
68. La perspectiva cristológica de Juan Eudes es claramente descendente: en el corazón
corporal del Salvador termina el movimiento de descenso del amor divino, que no
pierde nada de su infinitud, pero esta infinitud se manifiesta como volcada hacia
nosotros. El amor del Padre nos alcanza por medio del Corazón de Cristo (Michalet,
Juan Eudes, ¿Doctor de la Iglesia?, 241)
69. La devoción eudesiana es esencialmente “cordimariana”. Ella estudia el misterio
mariano bajo el ángulo de la interioridad de la Madre de Cristo, como un misterio de
gracia y de caridad, cuyo símbolo es el Corazón de María (Mba, En el camino, 57)
70. Por su insistencia en la imitación de las virtudes del Corazón de María, trono de
virtudes y ejemplo de nuestros corazones, la devoción eudesiana respondería a una
necesidad olvidada muchas veces por las diferentes corrientes marianas (Mba, En el
camino, 73)
71. La espiritualidad del Sagrado Corazón y la del Corazón Inmaculado de María van en
paralelo. El deseo del Magisterio es que las dos corrientes evolucionen juntas sin
confusión. Pero solo la doctrina del santo de Caen realiza este deseo uniendo los dos
Corazones en la reflexión como en el culto (Mba, En el camino, 77)
72. La realeza del Corazón de María presentada por san Juan Eudes encontraría una
extensión social auténtica abriéndose a una devoción mariana social. La explotación
juiciosa del Magníficat, la dimensión profética del misterio mariano y el compromiso
personal de san Juan Eudes contra los males de su tiempo, ¿nos iluminarían estas
cuestiones? Estamos seguros de ello (Mba, En el camino, 79)
73. En el concierto de los estudiosos de su tiempo, Juan Eudes parte de los principios
comunes y sigue una ininterrumpida tradición de lectura espiritual de la Biblia que
no se opone a las consideraciones de tipo literal (Acero, En el camino, 82)
74. Partir de la escucha de la Palabra de Dios no es característica solo de El Corazón
Admirable, sino de casi todos los escritos de san Juan Eudes. Algunas de estas obras
son auténticas antologías de textos bíblicos, como es el caso de las llamadas Reglas
Latinas, o su más íntima y autográfica Memoriale Beneficiorum Dei (Acero, En el
camino, 82)
75. La reflexión sobre el Corazón de María, no llega a la vida de san Juan Eudes como
un tema abstracto o un ejercicio teológico, sino como un camino progresivo de
madurez espiritual que encuentra en la Palabra de Dios (Escritura y Tradición), los
términos adecuados para expresar el misterio (Acero, En el camino, 84)
76. La Animación Bíblica de la Congregación de Jesús y María es un capítulo que
comenzó a escribirse en el siglo XVII, con san Juan Eudes, pero no se ha continuado
con suficiente pasión, constancia y profundidad en nuestros días; no obstante, el rico
y reconocido ministerio bíblico de enseñanza y predicación de varios de nuestros
hermanos (Acero, En el camino, 97)
77. En profunda sintonía con las necesidades de la Iglesia, es hora de redescubrir con san
Juan Eudes, a partir de su experiencia de la Palabra de Dios y de su propuesta
teológica del Corazón de María, “un estilo mariano en la actividad evangelizadora de
la Iglesia. Porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo
revolucionario de la ternura y del cariño (Acero, En el camino, 98)
78. Tanto san Juan Eudes como santa María Eufrasia supieron rodearse de colaboradores
para llevar a cabo sus proyectos (Le Brizaut, En el camino, 157)
79. Juan Eudes y los misioneros iban por todas partes llevando el Evangelio, sin
restricciones. Predicaba a los soldados y más ampliamente a la gente de las armas.
Visitaba a los prisioneros y los exhortaba, e intercedía por ellos ante las autoridades
en muchos casos. Este celo misionero también se tradujo en la visita a los enfermos
y al cuidado de los pobres (Amouriaux, En el camino, 186)
80. El sentido que san Juan Eudes da a la formación: no es una actividad o la adquisición
de conocimientos, aquí lo fundamental es lo que pasa en la formación cristiana, es
decir, que Cristo, Palabra de Dios, es acogido y asimilado en la mente y el corazón
humano, de modo tal que se convierte en principio y acción del creyente (Amouriaux,
En el camino, 195)
81. Juan Eudes demuestra de muchas maneras en su primer gran libro, Vida y Reino, el
alcance total de esta comprensión de la misión: anunciar a Cristo es participar en la
formación de Cristo en toda la persona quien se convierte en discípulo, tomado en
todo su ser para manifestar su ser cristiano (Amouriaux, En el camino, 195)
82. La influencia de Bérulle domina los escritos de Juan Eudes y son citados por él a
menudo (Léthel, En el camino, 203)
83. Juan Eudes desarrolla su contemplación de la Iglesia como Cuerpo Místico de Jesús,
en todo su realismo y su percepción de la unidad entre la Cabeza y los Miembros, que
constituyen como una sola persona mística, según la expresión de santo Tomás
(Léthel, En el camino, 213-214)
84. La espiritualidad beruliana -de la que forma parte san Juan Eudes- se reconoce por
una tendencia especulativa y teológica en la que, se fusiona la mística de la esencia
con una profunda devoción a la humanidad de Cristo. Se distingue, además, por una
aguda penetración psicológica por la que muestra un íntimo conocimiento del corazón
humano. Dicha escuela de espiritualidad, acentúa el tema del amor desde el
teocentrismo y cristocentrismo; se funda en el misterio de la encarnación del Verbo,
perfecto adorador del Padre (Arboleda, En el camino, 244)
85. De entre los padres del Oratorio, en Francia, Juan Eudes, sabe apropiarse de esta
riqueza espiritual y la recrea en forma original; la hace más asequible a la mentalidad
de la gente de su tiempo. Diríamos hoy: supo adaptar o, supo inculturar (Arboleda,
En el camino, 246)
86. La predicación y la enseñanza de Juan Eudes se centra en decir que la vida cristiana
consiste en completar y continuar la vida de Jesús como lo ha hecho la Virgen María
(Arboleda, En el camino, 247)
87. La mística concreta, eudista, nos hace comprender que la adhesión a Dios, se da en el
continuar y completar la vida de Jesús en nosotros; este debe ser nuestro principal
deseo, empeño y ocupación (Arboleda, En el camino, 247)
88. Para Juan Eudes, la libertad del hombre radica en el corazón y sucede en el corazón
cuando, él mismo, se abandona en Dios. En la contemplación del Corazón de Jesús
(corporal, espiritual y divino) es como llegamos a ser libres, como podemos amar
(Arboleda, En el camino, 252)
89. El cristiano es uno que, llamado a vivir la vida de Jesús en sí mismo (san Juan Eudes),
asume su existencia como proceso de gradual y continua configuración con él, en su
ser y en su quehacer. Y esto, por sí mismo, constituye un reto permanente de
crecimiento interior de la persona (Bacci, En el camino, 316)
90. La formación de los presbíteros y de todos los agentes de pastoral está en la médula
de nuestro ser eudista. Es el núcleo fundamental del carisma que el Señor suscitó a
través de la experiencia espiritual y de la vida apostólica de Juan Eudes en la Iglesia
(Bacci, En el camino, 326)
91. Siguiendo el consejo de san Juan Eudes para leer la Palabra de Dios, metámonos en
las escenas del Evangelio no solo como curiosos sino como destinatarios, percibir su
frescura, para dejar a Jesús entrar en nuestras vidas y para configurarlas con él (Torres,
La formación de Jesús, 14)
92. Que nuestra respuesta a las exigencias de este nuevo ambiente eclesial y misionero
surja del reencuentro con nuestro modo eudista de vivir el Evangelio: vivir la vida
cristiana al modo de Pablo en la escuela de san Juan Eudes (Muñoz, La formación de
Jesús, 28)
93. La formación de Jesús es el método original que san Juan Eudes propuso para sí
mismo y para todos los cristianos, y especialmente para los miembros de la
Congregación de Jesús y María, llamados a ser misioneros de la divina Misericordia
y evangelizadores – Formadores (Lopera, La formación de Jesús, 54)
94. Dos inspiraciones fundamentales dieron calidad a la vida personal y a la acción
evangelizadora de san Juan Eudes: la formación de Jesús y la misión de la
misericordia y para nosotros constituyen nuestro perfil e identidad eudista como
“formadores de Jesús y misioneros de la divina misericordia” (Lopera, La formación
de Jesús, 74)
95. Desde el misterio de la encarnación se entiende la cosmología, propuesta por san Juan
Eudes, con las tres dimensiones de Naturaleza, de Gracia y de Gloria, así como
también, de manera muy especial, los estados y misterios de Jesús, a través de los
cuales santifica a la humanidad y al cosmos (Duarte, La formación de Jesús, 98)
96. Un punto ampliamente resaltado por san Juan Eudes es la oración de amor. En este
campo son muchas las propuestas: el rosario de amor, el rosario del Padre, el ejercicio
de amor divino, treinta y cuatro actos de amor, cuarenta llamas de amor, además de
las diferentes elevaciones y oraciones que se encuentran a lo largo de sus escritos.
Dentro de una espiritualidad de amor es claro que la oración de afecto ocupa un lugar
central (Duarte, La formación de Jesús, 107)
97. En nombre de los compromisos del bautismo y del servicio eclesial, Juan Eudes, en
el siglo XVII, interpela a las personas de su época para despertar su respuesta al
llamado vocacional. ¿En un contexto eclesial diferente ¿cómo resuena hoy esta
interpelación? (Ouellet, La formación de Jesús, 168)
98. Las Reglas del Señor Jesús y las Reglas de la Virgen María son un tesoro que no
aprovechamos siempre los eudistas. Ellas nos ofrecen un camino o itinerario para
formar a Jesús (Álvarez, La formación de Jesús, 189)
99. Lo que san Juan Eudes desea es que los cristianos nos identifiquemos con Cristo,
lleguemos a ser Jesús, caminando por este mundo (Triana, La formación de Jesús,
194)
100. Pensamos que mientras haya sacerdotes, y los habrá siempre en la Iglesia, hay
puesto para nosotros en ella. No olviden lo fundamental y mantengan siempre como
norma primera la vida de hermanos en la divina caridad (Torres, La formación de
Jesús, 245 [es una Carta de san Juan Eudes a sus hermanos de hoy, según el padre
Torres)
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