por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Nov 22, 2025 | Actualidad Eudista
“Paratebueno y Medina nos necesitan” fue el lema de la versión número 65 del Banquete del Millón, uno de los eventos solidarios más emblemáticos del país. Cada año, esta cena reúne a la gran familia de El Minuto de Dios, aliados, amigos y autoridades nacionales para sumar esfuerzos en favor de los más necesitados.
En esta ocasión, el propósito central fue recaudar fondos para la reconstrucción de 600 viviendas afectadas por el sismo que sacudió estos dos municipios de Cundinamarca el pasado 8 de junio. Una causa urgente que vuelve a recordarnos el sentido profundo de esta obra: acompañar al hermano que sufre y transformar realidades con misericordia.
El Banquete del Millón nació inspirado por el Siervo de Dios, padre Rafael García Herreros, quien relató que, en medio de la crisis económica que atravesaba el barrio Minuto de Dios, sintió “como si la voz de un economista celestial le inspirara la idea de hurgar en las conciencias y en los bolsillos de los ricos, invitándolos al banquete más caro y más pobre del mundo”.
Así, el 15 de agosto de 1961, el padre García Herreros propuso a don Jaime Villa, entonces gerente de la Corporación El Minuto de Dios, organizar una cena que solo serviría consomé y pan, llamarla “banquete” fue un acto audaz, tanto como fijar su boleta en cinco mil pesos.
Desde entonces, miles de corazones generosos han respondido al llamado de solidaridad, reuniéndose en el Salón Rojo del Hotel Tequendama. “Bendecimos, Señor, este pan y esta agua y te pedimos por los que no tienen sino pan y agua que comer”, pronunció el padre García Herreros al iniciar aquel primer encuentro, frase que se convirtió en símbolo de esta misión.
La edición número 65 contó con la presencia de Monseñor Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico en Colombia; Monseñor Germán Medina, obispo de la Diócesis de Engativá; Mons. Juan Vicente Córdoba, obispo de Fontibón; y dos obispos auxiliares de Bogotá. También asistieron destacadas autoridades nacionales, entre ellas el alcalde de Bogotá, Luis Fernando Galán, y el gobernador de Cundinamarca.
Como es tradición, las palabras del padre Diego Jaramillo, cjm, Presidente de la Obra Minuto de Dios, recordaron que este banquete no solo es un legado de su fundador, el padre Rafael García Herreros, sino un acto profundamente unido a la misión eudista: anunciar el Evangelio, servir con misericordia y acompañar a quienes más lo necesitan.
El 65° Banquete del Millón reafirmó, una vez más, que la solidaridad transforma y que, cuando se unen la fe, la esperanza y la generosidad, es posible reconstruir vidas y abrir caminos nuevos para las comunidades que hoy claman ayuda.
por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Oct 16, 2025 | Actualidad Eudista
Por: Rafael Beltrán, Candidato Eudista
En el marco de la visita canónica del superior provincial, P. Germán Gándara, cjm, se llevó a cabo la inauguración del oratorio y la bendición del altar y el sagrario del nuevo Centro de Servicios La Misión, un espacio al servicio de la Casa de Formación y de toda la Provincia Eudista Minuto de Dios.
Este gesto litúrgico no solo marcó la consagración de un nuevo espacio físico, sino también la afirmación de un proyecto comunitario de fe, fraternidad y renovación espiritual, fiel al sueño del Padre Rafael García Herreros, cjm, de construir una Iglesia encarnada en la vida concreta del pueblo y orientada por la misericordia.
“Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los constructores”, recordó el P. Germán durante su homilía, invitando a reconocer que el verdadero fundamento de este edificio es Cristo mismo, presente en la fraternidad, la oración y el servicio de quienes habitan y sirven desde esta comunidad.
Un edificio para la vida y la misión
El nuevo oratorio se encuentra ubicado en el corazón del Centro de Servicios La Misión, espacio que articula el funcionamiento interno de la comunidad formativa y de la Provincia, y que ha sido posible gracias a una planificación responsable, capacidad de ahorro y generosidad solidaria, incluso en medio de los desafíos económicos.
“Nuestra riqueza no está en los edificios, ni en las capacidades instaladas, sino en los hermanos”, expresó el P. Germán. “Trabajamos por estar lo mejor posible porque somos comunidad, y la comunidad es nuestro mayor valor.”
El acto litúrgico fue también ocasión para expresar gratitud al P. Camilo Bernal Hadad, cjm, quien como anterior superior provincial impulsó con firmeza esta obra, así como a todos quienes, con esfuerzo y fe, han hecho posible su culminación.
De manera especial, se expresó un sentido agradecimiento a la Corporación Industrial Minuto de Dios, que durante más de dos años recibió en sus oficinas a la Casa de Formación y facilitó un espacio que se convirtió en el oratorio Jerusalén, donde día a día se celebró la Eucaristía, se rezó en comunidad y se mantuvo viva la llama de la fe. Ese gesto de hospitalidad y generosidad fue signo concreto de comunión y fraternidad eudista.
Desde la comunidad formadora, el P. Helio Hernández, cjm, rector de la casa, ofreció unas palabras de profundo agradecimiento:
“Recibir un oratorio no es cualquier cosa. Es un signo maravilloso del amor de Dios. Hoy como Casa de Formación le agradecemos a usted, Padre Germán, y a toda la Provincia. Cada sacerdote está detrás de este proyecto. Queremos asegurarle que recibimos este lugar con un corazón agradecido y nos esforzaremos por custodiarlo con entrega y amor.”
Citando a San Juan Eudes, recordó: “Uno de los privilegios más notables de la religión cristiana es la dignidad, la santidad y la majestad de sus templos… Ojalá los cristianos quisieran abrir los ojos de la fe para contemplar la gloria, la belleza y la riqueza de la casa del Señor.”
Un oratorio que forma el corazón
En su intervención, el padre Germán centró su invitación en una afirmación clara y contundente:
“El oratorio debe ser el lugar privilegiado de la formación, el centro donde se celebra y se vive la fe y la relación con Jesús.”
Por eso insistió en que este espacio no es un anexo funcional, sino el corazón de toda vocación, el lugar donde se forja la identidad espiritual del misionero, del Eudista en formación, del hermano en comunidad.
Iconografía que forma y evangeliza
Un momento especialmente simbólico fue la presentación realizada por el P. Álvaro Duarte, cjm, quien describió bellamente el significado espiritual de los tres íconos que acompañan este nuevo oratorio: la Anunciación, el Pantocrátor y Pentecostés.
Él explicó cómo cada uno de estos íconos simboliza una etapa del camino formativo de los candidatos:
- La Anunciación, como imagen del propedéutico, momento del primer llamado, del «sí» que inicia el camino.
- El Pantocrátor, Cristo Rey y Maestro, que ilumina la etapa discipular, cuando se escucha, se aprende y se configura la identidad vocacional.
- Y Pentecostés, que expresa el envío, la unción del Espíritu y la misión confiada, propia de la etapa configuradora.
“Estos íconos no son simple decoración, son una pedagogía espiritual para nuestra oración. Nos ayudan a rezar con los ojos de la fe abiertos, como decía San Juan Eudes, y a contemplar nuestra historia vocacional bajo la mirada amorosa de Dios.”
Una comunidad para la misión
“Esta no es solo una capilla o un lugar de oración personal; es una casa para el encuentro, un centro espiritual para la Casa de Formación, para la Provincia y para el barrio”, subrayó el superior provincial. En este sentido, se afirmó el compromiso de que este lugar sagrado esté al servicio de la vida comunitaria, la formación, la celebración y la misión.
El P. Germán animó a renovar no solo las estructuras materiales, sino la vida misma, a la luz del Evangelio y de la espiritualidad eudista. Señaló que este momento de gracia debe convertirse en impulso para soñar con nuevas obras, vivir la reconciliación, y profundizar en el ideal de una comunidad unida y fraterna.
“De nada sirve edificar si la ruina de la mundanidad, el escándalo o el descrédito personal ronda la vida comunitaria. Debemos ser luchadores por ser mejores, por ser más santos”, afirmó.
El oratorio: signo de amor y confianza
Con palabras de esperanza y compromiso, el superior provincial hizo un llamado a asociados, candidatos e incorporados a vivir como una comunidad misionera que se sostiene y se proyecta desde el altar y el encuentro cotidiano.
“No renunciemos al ideal de una comunidad que vive y camina junta para la misión. El carisma, la reconciliación, la fraternidad… esa es nuestra fuerza”, concluyó.
Finalmente, el P. Germán dirigió un gesto de envío al equipo de formación, a quienes entregó simbólicamente el nuevo edificio:
“Cuídenlo, ámenlo, háganlo instrumento de santidad y de desarrollo integral para los miembros de la comunidad”.
Un nuevo altar para los nuevos sueños
En una época marcada por desafíos económicos, pastorales y culturales, la inauguración del oratorio es un signo de fe, visión y esperanza. Un recordatorio vivo de que, como lo enseñó el P. Rafael García Herreros, el amor a Jesús y a los pobres construye templos que no solo tienen muros, sino corazón.
Que este oratorio nos anime a soñar, a orar, a reconciliarnos y a seguir construyendo comunidad al estilo del Corazón de Jesús.
por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Oct 16, 2025 | Actualidad Eudista
Por Rafael Beltrán, Candidato Eudista
Mons. Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico del Papa León XIV en Colombia, visitó la Provincia Eudista y la Obra El Minuto de Dios
El pasado 8 de octubre de 2025, la Provincia Eudista Minuto de Dios y la Obra El Minuto de Dios recibieron con profundo gozo la visita de Su Excelencia Mons. Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico de Su Santidad el Papa León XIV en Colombia.
Este encuentro no solo representó un momento de comunión y reconocimiento, sino que revivió una tradición de cercanía que, desde sus orígenes, ha caracterizado la relación entre El Minuto de Dios y la Nunciatura Apostólica. Basta recordar que el entonces Nuncio Apostólico Mons. Paolo Romeo presidió la eucaristía de exequias del Padre Rafael García Herreros, cjm, el 26 de noviembre de 1992. Además, cada año, la Nunciatura colabora generosamente con el Banquete del Millón, reafirmando su apoyo a esta obra de Iglesia y servicio a los más pobres.
Una visita cargada de sentido y misión
La visita fue acogida por el P. Diego Jaramillo, cjm, Presidente de la Obra El Minuto de Dios, y por el P. Germán Gándara, cjm, Superior Provincial. Junto a ellos, participaron sacerdotes con responsabilidades clave en la obra y la provincia:
- P. Harold Castilla Devoz, cjm, Asistente Provincial, Ecónomo y miembro del Consejo General de la Congregación de Jesús y María y Rector General de UNIMINUTO.
- P. Helio Hernández, cjm, Rector de la Casa de Formación La Misión.
- P. Raúl Téllez, cjm, Párroco de la Parroquia San Juan Eudes.
- P. Carlos Jiménez, cjm, Asesor de la Renovación Carismática de Bogotá y Director del Departamento de Misiones de la Conferencia Episcopal de Colombia.
Recorriendo la historia y el presente
La jornada comenzó con una cálida conversación en la que se presentaron al Nuncio los diversos rostros de la obra: social, evangelizadora y educativa. Posteriormente, Mons. Rudelli visitó:
- El Museo Rafael García Herreros, donde se le informó del proceso de beatificación del Siervo de Dios, fundador de la obra.
- La Emisora Minuto de Dios, donde fue entrevistado en vivo por el P. Diego Jaramillo, cjm, y pudo saludar a la audiencia con un mensaje pastoral cercano y esperanzador.
- Los espacios de Mercados Solidarios, la Tienda de Ropa, y la Corporación El Minuto de Dios, testigos vivos del compromiso con la dignidad humana.
- El Museo de Arte Contemporáneo, emblema de la promoción cultural y artística como camino de evangelización.
- La tumba del Siervo de Dios Rafael García Herreros, donde se hizo oración y memoria agradecida.
- El nuevo templo parroquial y los recuerdos del antiguo templo, signos visibles del sueño de comunidad eclesial que sembró el fundador.
- El Colegio Minuto de Dios y la Corporación Universitaria Minuto de Dios – UNIMINUTO, donde conoció de primera mano la apuesta educativa que transforma vidas.
Una comida fraterna, un mensaje esperanzador
El recorrido culminó con un almuerzo fraterno en el que participaron los gerentes de las distintas entidades de la obra, así como responsables de áreas estratégicas como la gerencia rural, cuyo trabajo en favor de la paz fue especialmente valorado por Mons. Rudelli, por su compromiso con los territorios.
También participaron:
- P. Bernardo Vergara, cjm, Director de la Fundación Eudes.
- Andrea Walker, responsable de Arte, Cultura y Tradiciones en El Minuto de Dios.
Cada uno tuvo la oportunidad de presentar brevemente su misión y servicio. En sus palabras finales, el Nuncio Apostólico reconoció con alegría el valor de esta obra eclesial y reafirmó la importancia del proceso de beatificación del P. Rafael como un “santo enculturado en nuestra realidad”.
Además, animó a todos los presentes a mantener siempre en el centro a los pobres, evocando la reciente exhortación apostólica del Papa León XIV sobre el lugar preferencial de los pobres en la vida de la Iglesia.
Finalmente, el P. Diego Jaramillo, cjm, reafirmó que todas las áreas del Minuto de Dios están al servicio de la misión de la Iglesia y de la Nunciatura Apostólica, dispuestas a colaborar en lo que sea necesario para el Reino.
Caminar juntos como Iglesia
Esta visita no fue solo un gesto protocolario, sino un signo de comunión, reconocimiento y misión compartida. Para la Provincia Eudista Minuto de Dios y para la Obra El Minuto de Dios, la presencia del Nuncio es una confirmación eclesial del camino recorrido y del llamado a seguir construyendo comunidad, con los pobres en el centro y con el Evangelio como bandera.
Siguiendo el sueño del Padre Rafael García Herreros, cjm, renovamos nuestra vocación de ser Iglesia en salida, encarnada en la realidad, al servicio de la dignidad humana y de la evangelización integral.
por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Sep 26, 2025 | Actualidad Eudista
Del 19 al 21 de septiembre de 2025, más de 115 asociados y preasociados eudistas de la Provincia Minuto de Dios se dieron cita en la Casa de Retiros Shalom, en el municipio de Tenjo (Cundinamarca), para vivir una experiencia profundamente espiritual, fraterna y formativa, en el marco del Jubileo Eudista “Renovemos la alegría de ser eudistas” y el Jubileo Eclesial “Peregrinos de la Esperanza”.
El retiro fue liderado por el Padre Geovanny Colorado, CJM, delegado provincial para los asociados, junto a los esposos Elizabeth y Luis Eduardo Cadena, coordinadores provinciales, quienes, junto a diversos equipos de trabajo, cuidaron cada detalle de logística, acogida, animación, formación y liturgia.
Participaron comunidades locales de Colombia (Bogotá, Bucaramanga, Medellín, Barranquilla), Perú (Arequipa), Nicaragua, y asociados venezolanos vinculados a la Casa de Formación “La Misión”. El encuentro fue iluminado por las enseñanzas de los padres Helio Hernández, CJM; Geovanny Colorado, CJM; Germán Gándara, CJM (Superior Provincial); y Diego Jaramillo, CJM, así como de Margarita Osorio, formadora y asociada eudista.
Una experiencia de familia y sinodalidad
La tarde del viernes inició con un espacio fraterno entorno a un café, momento de bienvenida y presentación que marcó el tono de cercanía y alegría que caracterizó todo el retiro. Jannethe Reyes, asociada de la Casa de Formación, compartió que como comité de animación quisieron “que todos se sintieran uno, que se sintieran familia, alegres, con interés por el otro”. A través de dinámicas, bailes, anécdotas y juegos, los participantes no solo se conocieron, sino que vivieron auténticamente la sinodalidad, haciendo que cada uno se sintiera parte.
Esa noche, los asociados de Perú ofrecieron una noche cultural con danzas típicas y tradiciones, generando un ambiente de encuentro intercultural y festivo.
Formación desde las raíces
El sábado, segundo día de este retiro, comenzó con las laudes en la capilla y continuó con un ciclo de enseñanzas. El Padre Helio Hernández, CJM, abrió el espacio formativo, seguido por enseñanzas de Margarita Osorio, y el Superior Provincial, Padre Germán Gándara, CJM.
A las 11:00 a.m. se celebró una Eucaristía muy especial, presidida por el Padre Diego Jaramillo, CJM, acompañado por los padres Camilo Bernal, CJM; Mario Polo, CJM; Geovanny Colorado, CJM; Germán Gándara, CJM y el diácono Freddy Vargas, asociado. Al final de la celebración, los asociados entregaron una placa de reconocimiento al Padre Diego, agradeciendo su entrega de décadas a la espiritualidad eudista.
Compartir misionero y espiritualidad encarnada
El sábado por la tarde se realizó una significativa presentación del trabajo de los asociados de Nicaragua, especialmente de los proyectos “Hogueritas de amor” y “Hogueras eudistas”, en parroquias como Nuestra Señora de los Dolores, San Rafael Arcángel en Puerto Sandino y el Centro de Espiritualidad Betania.
Los asociados de Bucaramanga también compartieron su experiencia apostólica y el impacto en su comunidad. La jornada concluyó con la celebración de vísperas y una noche de adoración al Santísimo Sacramento, presidida por el diácono Freddy Vargas y el Padre Geovanny Colorado, CJM, donde se vivieron momentos de oración mutua, gozo espiritual y danzas de alabanza.
Peregrinos de la alegría
El domingo inició nuevamente con laudes, seguidos por una enseñanza del Padre Geovanny Colorado, CJM, sobre la identidad eudista del asociado. Luego, los asociados de Nicaragua guiaron la tradicional celebración de La Purísima, una manifestación popular mariana donde se entonaron cantos y se compartieron dulces típicos alrededor de un altar a la Inmaculada Concepción.
Después del refrigerio, se celebró la Eucaristía de clausura en donde el padre German animó a los asociados con las siguientes palabras: “No se limiten, no se reserven nada, no ahorren fuerzas. Nada es tan importante como el Señor. Caminamos hacia Él, en el puerto Él nos espera. Nuestra vida debe dar muestras concretas de que nuestro corazón le pertenece”, llamando así a cada asociado a la entrega total.
Un retiro que deja huella
Margarita Osorio, asociada eudista y una de las formadoras del retiro, expresó en su balance final:
“Salimos del retiro incendiados en el amor del Corazón de Jesús y de María, comprometidos a trabajar para que Jesús viva y reine en cada persona, desde la fraternidad, la espiritualidad encarnada y la corresponsabilidad misionera”.
También recordó el emotivo momento del retiro vivido en medio del dolor por el fallecimiento inesperado del asociado Édgar Gaitán, de Nicaragua, cuya memoria estuvo presente durante las oraciones.
El retiro fue también ocasión para renovar la sinodalidad, la comunión y la participación, como lo expresó el Padre Germán Gándara, CJM, en su homilía de clausura, donde llamó a vivir las características de la Iglesia y de la Obra El Minuto de Dios “sin arrastrar lastres, sino con el fuego del Espíritu”.
El retiro fue un verdadero tiempo de gracia en el que cada asociado reafirmó que ser eudista es más que una identidad: es una vocación misionera para amar, servir y transformar el mundo desde el Corazón de Jesús.
Testimonios que encienden el corazón
Desde Arequipa, Yorca expresó que el retiro fue “muy edificante y confortador”, resaltando que conocer el corazón de los asociados del Minuto de Dios fue un regalo:
“Su alegría es donde vamos a encontrar más a Jesús”, afirmó.
También desde Perú, Fernando destacó que “en cada abrazo y gesto de cariño reconocí que soy amado por Dios”, y agregó con alegría:
“Hoy comienza mi cuarto día de retiro, porque me toca evangelizar en Arequipa”.
Yania también de Arequipa, expresó su alegría por “sentirse en familia” y el deseo de desgastarse por el otro:
“Lo más importante es hacer misión y transmitir la esperanza. Vivamos como ese Jesús resucitado y sigamos los pasos del Padre Rafael García Herreros”.
Rubén, asociado de Medellín, dijo que el retiro fue un encuentro cara a cara con la luz de Cristo:
“Yo no soy la luz, soy quien la transporta. Con mi testimonio hago reflejar a Cristo en mí”.
Desde la comunidad local del Espíritu Santo en Perú, Iván expresó que el retiro le dejó una certeza:
“Tenemos un Dios vivo, que arde de amor por nosotros. Somos peregrinos, no errantes”.
Y desde Bogotá, el diácono Freddy, miembro de la comunidad local San Juan Eudes, compartió su vivencia como parte del equipo de liturgia:
“El enfoque fue la sinodalidad. El retiro me hizo volver a las fuentes, reconocer que soy peregrino, llamado a la santidad desde lo cotidiano”.
Finalmente, durante el retiro se compartió el Mensaje del Superior General Eudista a los asociados y preasociados de la PEMD reunidos en retiro provincial en Shalom.
Sábado 20 de septiembre de 2025
Queridos amigos asociados y queridos hermanos que participan en el retiro jubilar de la provincia Minuto de Dios. Les saludo cordialmente desde Palermo, donde me encuentro de visita con motivo de la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores.
Le encomiendo especialmente a los asociados de Nicaragua y, por supuesto, a nuestro querido Edgard, con quien pude conversar durante mi estancia en diciembre de 2024, un hombre tan apegado a la Congregación, un servidor siempre disponible, con su sonrisa y su entusiasmo. Que Nuestra Señora lo acoja y consuele a sus seres queridos y a su comunidad.
Junto con el P. Germán Gándara, me alegro de que sean tantos los que participan en este retiro, lo que demuestra su profundo deseo de profundizar en el mensaje de San Juan Eudes y en la traducción que de él ha hecho el siervo de Dios Rafael Herreros, en su fundación de la Obra Minuto de Dios. Un retiro es una formación permanente y como tal concierne a nuestra mente y a nuestro corazón, dos palabras que casi siempre aparecen juntas en los escritos de Juan Eudes. Nuestro Fundador conocía el funcionamiento de la persona humana, sabía que para situarnos en la existencia hay que ejercitar tanto nuestra inteligencia con nuestras capacidades intelectuales como escuchar los sentimientos, en el corazón. Así es como él entiende el corazón: cuando la comprensión y los sentimientos funcionan juntos, mano a mano, y producen un movimiento de voluntad para actuar, hablar, relacionarse, en definitiva, para cumplir el Evangelio en la práctica. La formación eudista en su naturaleza es integral. Nuestra espiritualidad está encarnada, no maneja conceptos, no se evade en sensaciones: ¡une el espíritu y el corazón!
Así pues, les deseo un excelente retiro, para reforzar la alegría de ser eudistas y sostenernos en la esperanza, en un momento en que nuestras sociedades se encuentran a menudo en situaciones preocupantes. ¡Pero el Reino de Dios avanza a través de sus discípulos!
Que Dios los guarde y los bendiga abundantemente.
Jean Michel Amouriaux, cjm


por Angie Stacy Rodríguez Gómez | Sep 11, 2025 | Actualidad Eudista
Por: Rafael Beltrán – Candidato Eudista
El pasado 10 de septiembre, en una tarde llena de gratitud y fe, la comunidad del barrio Minuto de Dios celebró los 60 años de vida de la Parroquia San Juan Eudes. La Eucaristía fue presidida por el Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, en el nuevo templo parroquial, recientemente consagrado, que acogió a cientos de fieles que llegaron a dar gracias, a recordar y a renovar su compromiso con la misión.
Desde el inicio de la celebración, el Cardenal nos invitó a poner el centro de nuestra vida y de nuestra comunidad en Cristo, afirmando con fuerza que “Cristo es el Señor, Cristo es la plenitud, Cristo es la vena de nuestra vida”. Retomando las enseñanzas del Documento de Aparecida, recordó que una parroquia es un “poderoso centro de impregnación de la vida de Cristo”, y destacó que este ha sido precisamente el testimonio de la comunidad durante seis décadas: una vida enraizada en el Evangelio, encarnada en la vida de las familias, irradiada en las calles del barrio.
“Dios toma un puñado de su gracia, de su bendición, y la pone ahí, donde están los seres humanos”, dijo con fuerza. La parroquia, añadió, “es la Iglesia que vive dentro de las casas”, y su misión es hacer que Cristo habite en medio del trabajo, del estudio, del sufrimiento y de la alegría de la gente. Con profunda emoción, el Cardenal subrayó que esta comunidad ha sido durante 60 años “una fuente de agua viva” que calma el hambre espiritual con la Eucaristía, la Palabra y la fraternidad.
A partir de las bienaventuranzas del Evangelio de Lucas, nos recordó que estamos llamados a ser una comunidad de bienaventurados: “Bienaventurados los pobres, bienaventurados los que ahora lloran, bienaventurados los que tienen hambre…”. La parroquia, dijo, es lugar de consuelo y de esperanza, donde cada persona puede encontrar sentido, alimento espiritual y fuerza para seguir caminando.
Dirigiéndose directamente al párroco, exclamó: “¡Tienes el más hermoso templo de la ciudad!”. Pero enseguida añadió, con sabiduría pastoral: “El templo no está acabado. Y eso me gusta, me alegra”. Esa inacabada belleza es símbolo de que la comunidad está viva, que hay mucho por construir, que cada persona aún tiene algo por aportar. “Si el templo ya estuviera terminado… estaríamos recibiendo un mensaje de ‘¡No hay nada que hacer!’”, dijo. En cambio, un templo en obra nos recuerda que todos estamos llamados a participar activamente en la construcción del Reino.
El Cardenal felicitó a los Padres Eudistas, custodios del carisma de San Juan Eudes, y agradeció al Padre Raúl Téllez, cjm, actual párroco, por su servicio alegre, fiel y cercano. E invitó a toda la comunidad a no tener miedo de seguir siendo una parroquia “en salida”, como lo soñó su fundador, el Padre Rafael García Herreros.
Ese sueño fundacional quedó plasmado hace 60 años en un documento memorable. El 17 de septiembre de 1965, el Obispo Coadjutor de Bogotá, Monseñor Rubén Isaza Restrepo, erigió canónicamente la parroquia, por mandato del Cardenal Luis Concha Córdoba. En ese acto fue posesionado como primer párroco el Padre Rafael García Herreros, quien con profunda emoción expresó: “Este es el bautismo de la obra… que en cierta manera es adoptada por la Iglesia Arquidiocesana”. Al elegir a San Juan Eudes como patrono, el Padre Rafael soñaba una parroquia profundamente evangélica, mariana, comunitaria, juvenil y cercana a los pobres.
Sesenta años después, ese “bautismo” sigue dando frutos. Hoy, como ayer, la comunidad reafirma que la parroquia no es solo un edificio, sino un pueblo creyente que camina unido, una comunidad viva que ama a Cristo, que sirve al prójimo, que construye esperanza desde las periferias. Como dijo el Cardenal al final de su homilía: “Hoy más que nunca hacen falta hombres y mujeres que vivan el gozo de ser cristianos católicos. ¡Felicitaciones por estos primeros 60 años!”.
Comentarios recientes