Con fe, fraternidad y compromiso, asociados celebraron la fiesta de San Juan Eudes en Colombia, Perú y Nicaragua

Con fe, fraternidad y compromiso, asociados celebraron la fiesta de San Juan Eudes en Colombia, Perú y Nicaragua

Por: Zellidhay Gutiérrez, asociada eudista

En un ambiente de profunda oración, alegría y comunión, las distintas comunidades de Asociados Eudistas y la familia del Minuto de Dios conmemoraron el pasado 19 de agosto la festividad de San Juan Eudes, fundador de la Congregación de Jesús y María. Las celebraciones se llevaron a cabo en diversos puntos de Colombia, Perú y Nicaragua, reafirmando el carisma eudista y el compromiso evangelizador y social en favor de los más necesitados. 

 Bogotá: Mensaje de creatividad, celo y amor del Superior General 

En Bogotá, las comunidades locales Rafael García Herreros y la Casa de Formación La Misión vivieron la fiesta eudista celebrando la Santa Eucaristía, la cual fue presidida por el Superior General de la Congregación, Padre Jean-Michel Amouriaux, y concelebrada por el Superior Provincial, Padre Germán Gándara. 

 Durante su homilía, el Padre Jean-Michel recordó que todos los asociados cuentan con la gracia de este llamado y enfatizó en la necesidad de «ampliar el radar de relaciones de calidad para promoverlas con la divina caridad». Invitó a los presentes a ser auténticos al estilo de San Juan Eudes —con creatividad, celo, ardor, amor y compasión— y a ofrecer un camino de salvación, advirtiendo además que la fama y el poder son obstáculos en la vida cristiana. Tras la Eucaristía, los asistentes disfrutaron de un almuerzo fraterno. 

 Por su parte, en la parroquia San Juan María Vianney junto a los asociados de VECOR, la jornada estuvo marcada por momentos de asociación, renovación de compromisos eudistas y un espacio de compartir comunitario. 

 Barranquilla y Bucaramanga: Oración y solidaridad en momentos de prueba 

En la ciudad de Barranquilla, la comunidad local Germán Villa Gaviria inició la jornada a las 6:30 a. m. con una emotiva Eucaristía que contó con la presencia de asociados y miembros del Minuto de Dios. La Misa fue celebrada por el Padre John Mario Montoya, director de la emisora Minuto de Dios, y el Padre José Alejandro Melo, director de la Casa de Oración Tierra Nueva. 

 En su homilía, el Padre John Mario animó a vivir la vocación al modo de San Juan Eudes, entregando la vida no solo a la evangelización, sino también al servicio concreto a los más desfavorecidos. Hizo un llamado especial a la solidaridad frente a las difíciles consecuencias que vive Colombia tras el reciente terremoto, exhortando a que la fe se traduzca en obras de ayuda mutua y generosidad. 

 En Bucaramanga, en la parroquia San Juan María Vianney junto a los asociados de AVE COR, la jornada estuvo marcada por momentos de asociación, renovación de compromisos eudistas y un espacio de compartir comunitario. La Santa Eucaristía fue presidida por el Padre Edgardo Figueroa, contando con la participación activa de los asociados eudistas y las hermanitas Hijas del Corazón Misericordioso de María.  

 Arequipa, Perú: Fe y alegría en procesión 

La celebración también traspasó fronteras. En Perú, la comunidad local Espíritu Santo de Arequipa, acompañada por los padres eudistas Cergio Becerra y Luis Lemos, rindió homenaje al Santo Fundador con una solemne Misa, seguida de una alegre procesión y un momento de integración fraterna entre los fieles. 

 Nicaragua: Celebración al son de marimba y compartir fraterno 

En Nicaragua, la festividad se vivió con el particular fervor y colorido de la cultura local: 

Los Asociados Eudistas de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores en Carazo y del Centro de Espiritualidad Betania, junto a los grupos infantiles y juveniles eudistas comenzaron la jornada con un espacio de confesiones para dar paso a la Santa Misa presidida por el Padre Maynor Chavarría Reyes. En su homilía, el Padre Maynor invitó a los fieles a vivir profundamente la espiritualidad del amor, a continuar con los pasos misioneros de San Juan Eudes y a fortalecer siempre la vida en fraternidad. Tras la Eucaristía, la comunidad festejó al más puro estilo nicaragüense al son de la marimba con música típica, juegos pirotécnicos y una cena tradicional para toda la comunidad.  

 Asimismo, asociados y preasociados se reunieron junto al Padre Erasmo Silva para celebrar la Eucaristía y compartir fraternalmente la alegría de ser herederos del legado eudista en la Quasi parroquia Nuestra Señora de Fátima en León, Nicaragua.  

 Con estas diversas manifestaciones de fe, la gran familia eudista renueva su compromiso de seguir formando a Jesús en los corazones y servir con amor a la Iglesia y a la sociedad. 

San Juan Eudes: vida y legado del Apóstol de los Sagrados Corazones

San Juan Eudes: vida y legado del Apóstol de los Sagrados Corazones

San Juan Eudes (Ri, Normandía, 1601 – Caen, 1680) fue el sacerdote misionero francés, fundador de la Congregación de Jesús y María —los Eudistas—, a quien la Iglesia honra como Padre, Doctor y Apóstol de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Canonizado por el papa Pío XI el 31 de mayo de 1925, su legado sigue vivo cuatro siglos después en la Provincia Eudista Minuto de Dios, que cada 19 de agosto celebra su Solemnidad.

Su vida entera fue una evangelización incansable en una época marcada por la guerra y por una profunda crisis en la formación del clero, San Juan Eudes respondió con una propuesta audaz: transformar la Iglesia desde adentro, formando sacerdotes santos y llevando el amor de Dios a los más alejados.

Nació el 14 de noviembre de 1601 en una granja cercana a la aldea de Ri, en Normandía; sus padres fueron Isaac Eudes y Marta Corbin. Siendo joven ingresó al Oratorio y se ordenó sacerdote, comenzando una vida de entrega total a la predicación. Predicó misiones populares por toda Francia, incluyendo París y Versalles, ganándose el reconocimiento como evangelista y confesor cercano al pueblo.

Su amor a los más pobres fue una marca permanente: desde niño hizo voto de socorrerlos, y su entrega se hizo heroica al servir a los enfermos durante las epidemias de peste que azotaron Normandía. De esa misma pasión nacieron sus grandes fundaciones: la Orden de Nuestra Señora de la Caridad, en 1641, y la Congregación de Jesús y María —los Eudistas—, en 1643, esta última dedicada de manera prioritaria a la formación de sacerdotes según el Corazón de Dios.

¿Por qué se le llama Padre, Doctor y Apóstol de los Sagrados Corazones?

Este título, con el que la Iglesia lo distingue, expresa su aporte más original a la espiritualidad cristiana. Aunque la devoción al Corazón de Jesús existía antes de él, San Juan Eudes fue quien introdujo su culto litúrgico: fue el primero en pensar y componer una misa y un oficio propios para los Corazones de Jesús y de María. Promovió el culto al Corazón de María desde 1648 y celebró la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús en 1672.

Ese reconocimiento fue creciendo con el tiempo en el Magisterio de la Iglesia. Ya en 1903, el papa León XIII lo llamó autor de la alabanza litúrgica a los Corazones de Jesús y de María, y al canonizarlo en 1925, la bula lo proclamó «Padre, Doctor y Apóstol del culto litúrgico a los Sagrados Corazones de Jesús y de María». Su doctrina dejó huella incluso en documentos posteriores de la Iglesia sobre el amor al Corazón de Cristo.

El camino a los altares fue largo. San Juan Eudes fue beatificado por el papa Pío X el 25 de abril de 1909 y canonizado por Pío XI el 31 de mayo de 1925. Hoy su carisma —formación, misión y misericordia— sigue vivo en la gran familia eudista y, de manera particular, en la Provincia Eudista Minuto de Dios, que continúa su obra al servicio de la Iglesia, de los más pobres y de la evangelización. Como enseñó el Siervo de Dios Rafael García-Herreros, San Juan Eudes es «el magnífico Juan Eudes que hubiera debido nacer en nuestra época»: una respuesta viva para el mundo de hoy.

Tres futuros eudistas viven su retiro de preparación a la Incorporación

Tres futuros eudistas viven su retiro de preparación a la Incorporación

Rafael Beltrán, Daniel Zapata y Pedro Cárdenas se preparan para su promesa de fidelidad perpetua a la Congregación de Jesús y María.

Rafael Beltrán, Daniel Zapata y Pedro Cárdenas, tres nuevos eudistas de la Provincia Minuto de Dios, viven del 28 al 30 de julio un retiro de preparación a la Incorporación en la Casa de Huéspedes del Minuto de Dios. Estos tres días de recogimiento anteceden a la promesa de fidelidad perpetua que firmarán el viernes 31 de julio, a las 6:30 p. m., en la parroquia San Juan Eudes.

La Incorporación es el acto por el cual un eudista se vincula de manera definitiva a la Congregación dentro de una provincia, mediante una promesa de fidelidad perpetua. Ese vínculo crea, entre la sociedad y el incorporado, derechos y deberes recíprocos definidos por las Constituciones (Const. 7). Es un «sí» maduro, largamente discernido, que marca el inicio de una entrega para toda la vida.

Durante estos días, los tres futuros incorporados se han detenido a orar, meditar e interiorizar el paso que están por dar. El retiro estuvo enfocado en las tres dimensiones que sostienen la vida del incorporado eudista —humana, espiritual y pastoral— y fue acompañado por los padres Camilo Bernal, cjm, Guillermo Acero, cjm, Leonard Vega, cjm, Helio Hernández,cjm y Germán Gándara, cjm.

No es casualidad el lugar. La Casa de Huéspedes del Minuto de Dios evoca las primeras raíces de la formación eudista en Colombia: allí, hace cuatro décadas, comenzó a gestarse el camino de quienes hoy sostienen la vida de la Provincia. Preparar la Incorporación en ese suelo tiene un significado especial para los tres nuevos eudistas, que se reconocen herederos de una historia que los precede y los envía.

Así lo compartió Rafael Beltrán, uno de los futuros incorporados:

«Han sido días para meditar, recogernos e interiorizar lo que ahora implica la Incorporación eudista. Un retiro de preparación centrado en la dimensión humana, espiritual y pastoral del incorporado, que nos ha permitido detenernos antes de firmar este viernes en la parroquia San Juan Eudes.»

Al incorporarse, estos tres eudistas asumen de manera plena la misión que define a la Congregación: hacer vivir y reinar a Jesús en su ministerio y en las comunidades que se les confíen, con la entrega que resume el lema fundacional «Corde Magno et animo volenti» —con corazón grande y ánimo decidido—.

Como obreros de la evangelización, los eudistas trabajan por la renovación de la fe en el Pueblo de Dios. Su preocupación por que la Iglesia tenga siempre buenos pastores los lleva a colaborar, según sus posibilidades y el llamado de los obispos, en suscitar vocaciones y en la formación y el servicio a los presbíteros y demás ministros (Const. 2). La Incorporación de Rafael, Daniel y Pedro es un signo vivo de esa misión que continúa.

Acompañemos con nuestra oración a Rafael Beltrán, Daniel Zapata y Pedro Cárdenas en este paso decisivo. Este viernes 31 de julio, a las 6:30 p. m., la comunidad eudista celebrará con ellos su Incorporación en la parroquia San Juan Eudes. Te invitamos a unirte a esta celebración y a seguir de cerca la vida de nuestra Provincia.

El padre Jimmy Gutiérrez, CJM, se integra al equipo de formación de la Casa de Formación La Misión

El padre Jimmy Gutiérrez, CJM, se integra al equipo de formación de la Casa de Formación La Misión

Por: Rafael Beltrán, candidato eudista

La Provincia Eudista Minuto de Dios da la bienvenida al padre Jimmy Gutiérrez, CJM, quien ha sido designado como nuevo miembro del equipo de formación de la Casa de Formación La Misión, iniciando una nueva etapa de servicio al acompañamiento y discernimiento de quienes se preparan para el ministerio sacerdotal.

Tras varios años de misión en el Santuario Señor de la Divina Misericordia, en Lima (Perú), el padre Jimmy regresa a Colombia con la riqueza espiritual y pastoral que le dejó esta experiencia misionera. Al recordar este tiempo, destaca que fueron los mismos fieles quienes se convirtieron para él en una auténtica escuela de fe, sencillez y piedad.

“Aprendí de la gente su manera de creer y de comprender el Evangelio, su marcada devoción al Señor de la Divina Misericordia. Me llevo en el corazón su testimonio, su generosidad y la cercanía con la que me acogieron siendo extranjero; me hicieron sentir uno más de su casa y de su cultura”, afirma.

Para el padre Jimmy, la misión en el Perú fortaleció profundamente su identidad sacerdotal y su comprensión de la Iglesia. “Perú sembró en mí un mayor amor por la Iglesia y por el servicio pastoral. Me enseñó a valorar la riqueza de las distintas culturas, a caminar junto al pueblo de Dios y a descubrir que el Señor siempre nos precede en la misión. También fortaleció en mí la convicción de que cada comunidad tiene dones propios que enriquecen a toda la Iglesia”, expresa.

Ahora, al asumir este nuevo servicio en Bogotá, sus expectativas están puestas en continuar el carisma eudista de formar buenos obreros del Evangelio. “Quiero acompañar el proceso de quienes llegan con el deseo de configurarse con Cristo a través del don del sacerdocio”, señala.

Su regreso a la capital tiene también un profundo significado personal. Después de catorce años de misión fuera de la ciudad donde nació y creció, reconoce que vuelve con la alegría de reencontrarse con sus raíces y con la esperanza de iniciar un nuevo camino al servicio de la Provincia.

“Regreso a casa. Después de catorce años fuera de Bogotá, es como llegar a un lugar nuevo. Hay alegría, esperanza y una total disponibilidad de espíritu para realizar un trabajo de calidad en el servicio que voy a prestar”, comparte.

Como formador, desea poner al servicio de la Casa de Formación los dones que el Señor le ha concedido. “Aportaré el don que he recibido: formar y evangelizar. Trabajaré en comunión con quienes comparten esta misión y ayudaré en el discernimiento humano y vocacional de los candidatos al presbiterado”.

Finalmente, el padre Jimmy manifestó el horizonte que quiere imprimir a esta nueva etapa de su ministerio: “Mi deseo es caminar junto a todos, construyendo una Iglesia cercana, fraterna y misionera, siempre abierta a la acción del Espíritu Santo”.

Con gratitud por su servicio misionero en el Perú y con esperanza en esta nueva misión, la Provincia Eudista Minuto de Dios encomienda al padre Jimmy Gutiérrez, CJM, para que, desde la Casa de Formación La Misión, continúe contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de sacerdotes según el espíritu de san Juan Eudes y al servicio de la Iglesia.

La Misión: 40 años formando pastores según el corazón de Dios

La Misión: 40 años formando pastores según el corazón de Dios

Lo que empezó en 1971 con un grupo de jóvenes y una casa prestada, hoy es la casa de formación más grande de la Congregación en el mundo.

¿Y si Dios me está llamando? Esa fue la pregunta que un grupo de jóvenes se hizo hace más de cuarenta años, y de esa pregunta, sin edificio propio ni certezas, nació lo que hoy es la Casa de Formación La Misión. Este 29 de julio, la Provincia Eudista Minuto de Dios celebra los 40 años,  de la casa que hoy forma a la mayor cantidad de candidatos al sacerdocio de toda la Congregación de Jesús y María, y que sigue respondiendo, generación tras generación, a ese mismo llamado que la vio nacer.

Todo comenzó en 1971, cuando el padre Diego Jaramillo quiso intentar algo distinto, y en lugar de formar sacerdotes en las grandes estructuras de un seminario tradicional, decidió hacerlo en la vida compartida, en el corazón del barrio, cerca de la gente. «Se vinieron a vivir aquí conmigo varios seminaristas que querían una experiencia de formación, pero no en el ámbito grande del seminario, sino en una pequeña comunidad, vine con siete jóvenes», recuerda hoy, y aquella intuición fue creciendo en silencio durante más de una década, en casas que llevaban nombres tomados del Evangelio.

El punto de quiebre llegó en 1981, cuando una carta cruzó el océano, escrita desde Francia por un joven que sentía algo más fuerte que su carrera. «El día 2 de septiembre del año 81 golpeé en la puerta del padre Diego y le dije: aquí estoy, yo sentía la vocación de ser sacerdote carismático en el Minuto de Dios», narra el padre Camilo Bernal, quien años más tarde llegaría a ser Superior General de la Congregación, y que aquella tarde apenas era un muchacho que había dejado todo para responder.

No estaba solo, porque otros jóvenes vivían la misma búsqueda, atraídos por la Renovación Católica Carismática y por el compromiso con los más pobres, como el padre Raúl Téllez, que venía de Tunja y llegó casi por casualidad, sin imaginar que se quedaría. «Yo dije: este es mi lugar, porque aquí hay evangelización, aquí hay compromiso con los pobres, fui recibido con gran alegría», relata, y en aquella primera convivencia sobre discipulado estaban también quienes hoy son los padres Jairo Gallego, Óscar González y tantos otros pioneros de una experiencia que apenas comenzaba a tomar forma.

Aquellas casas necesitaban un nombre, pero uno que respirara esas raíces más hondas del carisma eudista. «Para evocar el Evangelio les dimos nombres bíblicos, Belén, Nazaret, Sión, y Misión era el nombre que san Juan Eudes le dio a sus casas de formación», explica el padre Diego, y así, tres siglos después, el nombre del fundador de los Eudistas volvía a nombrar una casa donde se formaban sacerdotes. Aquella experiencia que había nacido casi en secreto fue madurando hasta constituirse jurídicamente el 20 de julio de 1986, como casa oficial de formación de la Provincia, sostenida sobre tres pilares que, como precisa el padre Camilo, siguen siendo su raíz

El padre Camilo insiste en que ese amor por los más pobres no es un rasgo opcional de la formación, sino su condición más honda, «en el Minuto de Dios el contacto con el pobre es una condición sine qua non, sin la cual no podemos vivir, y yo invitaría a que todos los candidatos tuviéramos esa comprensión y ese amor al pobre». Una convicción que hunde sus raíces en el Evangelio y en el testimonio del siervo de Dios Rafael García Herreros, «toda nuestra vida gira en torno a encontrar soluciones para que la gente más pobre mantenga y exprese su dignidad humana, donde realmente busquemos el bien común, se exprese la solidaridad, la fraternidad, y tengamos un país más justo, reconciliado, fraterno y en paz».

Cuarenta años después, algo de aquel espíritu de los primeros días permanece intacto, y así lo describe el padre Helio Hernández, actual rector de la Casa, para quien «la formación no se da únicamente en las aulas ni en grandes estructuras, sino en la vida compartida, el modelo de pequeñas comunidades, koinonía, ha permitido una formación cercana, cotidiana y profundamente humana». Lo que más lo conmueve, confiesa, son los jóvenes que hoy llegan a la casa, «me da esperanza ver la autenticidad en ellos, no llegan perfectos, y eso es bueno reconocerlo, llegan con su historia, con heridas, pero también con ese deseo sincero de dejarse formar».

Para el padre Germán Gándara, cjm Superior Provincial, esta casa es «también el corazón de la provincia», y al leer estos 40 años a la luz del número bíblico que evoca tanto la totalidad de una vida entregada como el umbral de algo nuevo, ofrece una imagen que resume el sentido de la celebración, «estos 40 años han sido un peregrinaje a esa tierra prometida que es el Minuto de Dios, a esa tierra prometida que hay que sembrar, que es Colombia, la casa de formación es posibilidad para Colombia».

Hoy es la casa de formación más grande de la Congregación de Jesús y María y su propósito sigue siendo hacer vivir y reinar a Jesús en los corazones de los fieles, como también lo es, formar pastores según el corazón de Dios

Te invitamos a acompañar con tu oración a los jóvenes que hoy responden a ese mismo llamado, y a estar atento, porque muy pronto compartiremos el documental conmemorativo de estos 40 años de historia.

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