“Paratebueno y Medina nos necesitan” fue el lema de la versión número 65 del Banquete del Millón, uno de los eventos solidarios más emblemáticos del país. Cada año, esta cena reúne a la gran familia de El Minuto de Dios, aliados, amigos y autoridades nacionales para sumar esfuerzos en favor de los más necesitados.
En esta ocasión, el propósito central fue recaudar fondos para la reconstrucción de 600 viviendas afectadas por el sismo que sacudió estos dos municipios de Cundinamarca el pasado 8 de junio. Una causa urgente que vuelve a recordarnos el sentido profundo de esta obra: acompañar al hermano que sufre y transformar realidades con misericordia.
El Banquete del Millón nació inspirado por el Siervo de Dios, padre Rafael García Herreros, quien relató que, en medio de la crisis económica que atravesaba el barrio Minuto de Dios, sintió “como si la voz de un economista celestial le inspirara la idea de hurgar en las conciencias y en los bolsillos de los ricos, invitándolos al banquete más caro y más pobre del mundo”.
Así, el 15 de agosto de 1961, el padre García Herreros propuso a don Jaime Villa, entonces gerente de la Corporación El Minuto de Dios, organizar una cena que solo serviría consomé y pan, llamarla “banquete” fue un acto audaz, tanto como fijar su boleta en cinco mil pesos.
Desde entonces, miles de corazones generosos han respondido al llamado de solidaridad, reuniéndose en el Salón Rojo del Hotel Tequendama. “Bendecimos, Señor, este pan y esta agua y te pedimos por los que no tienen sino pan y agua que comer”, pronunció el padre García Herreros al iniciar aquel primer encuentro, frase que se convirtió en símbolo de esta misión.
La edición número 65 contó con la presencia de Monseñor Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico en Colombia; Monseñor Germán Medina, obispo de la Diócesis de Engativá; Mons. Juan Vicente Córdoba, obispo de Fontibón; y dos obispos auxiliares de Bogotá. También asistieron destacadas autoridades nacionales, entre ellas el alcalde de Bogotá, Luis Fernando Galán, y el gobernador de Cundinamarca.
Como es tradición, las palabras del padre Diego Jaramillo, cjm, Presidente de la Obra Minuto de Dios, recordaron que este banquete no solo es un legado de su fundador, el padre Rafael García Herreros, sino un acto profundamente unido a la misión eudista: anunciar el Evangelio, servir con misericordia y acompañar a quienes más lo necesitan.
El 65° Banquete del Millón reafirmó, una vez más, que la solidaridad transforma y que, cuando se unen la fe, la esperanza y la generosidad, es posible reconstruir vidas y abrir caminos nuevos para las comunidades que hoy claman ayuda.

























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