El pasado viernes 21 de noviembre, en el marco de la fiesta de la Presentación de la Virgen María, se vivió un momento de especial significado para la comunidad formativa eudista: Monseñor Germán Medina Acosta, obispo de la Diócesis de Engativá y secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, presidió la Eucaristía Solemne de bendición del Sagrario y autorización de la Reserva Eucarística y del Culto Público en el Oratorio del Centro de Servicios de la Casa de Formación La Misión.

Este gesto no solo representó un signo litúrgico de gran valor, sino también un profundo acto de comunión eclesial, pues fue la primera vez que el Obispo diocesano visitó oficialmente la Casa de Formación del Minuto de Dios, ubicada en el territorio pastoral que le ha sido confiado.

Durante la homilía, Monseñor Germán compartió una sentida exhortación a los formadores y candidatos, invitándolos a vivir su proceso de formación con un corazón orante, poniendo como modelo a la Virgen María. Subrayó que la oración no debe ser una actividad más dentro de la rutina, sino el centro vital desde el cual se configura la vida del futuro presbítero. “Así como María es ejemplo de oración, este oratorio debe ser el corazón de la Casa: el lugar donde se celebra, se intercede y se transforma la vida a la luz del Evangelio”, expresó con convicción.

En ese sentido, valoró profundamente que se haya construido un nuevo espacio sagrado para la oración cotidiana y la adoración eucarística, lugar que –según sus palabras– se convierte en signo concreto del deseo de hacer de la formación un verdadero camino de configuración con Cristo Buen Pastor.

Por su parte, el padre Helio Hernández, CJM, rector de la Casa de Formación, agradeció en nombre de toda la comunidad la presencia cercana del obispo, y expresó que “en este oratorio se orará por usted y por toda la Iglesia diocesana, pues nos sentimos parte viva de esta Iglesia local de Engativá, donde también nosotros hacemos camino”. Sus palabras reflejaron la gratitud y el sentido de comunión que se vivió en el encuentro.

Este momento, además de marcar litúrgicamente la presencia real de Cristo en la Reserva Eucarística, fortalece los lazos entre la Obra Eudista y la Iglesia particular, y anima a quienes se forman al sacerdocio a vivir desde ahora una espiritualidad profundamente eclesial, enraizada en la oración y en la cercanía con sus pastores.

La Casa de Formación La Misión reafirma así su compromiso de formar hombres de Dios, orantes y pastores con olor a oveja, desde una espiritualidad viva, eucarística y profundamente enraizada en el corazón de la Iglesia.

 

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