Por: Rafael Beltrán – Candidato Eudista

El pasado 10 de septiembre, en una tarde llena de gratitud y fe, la comunidad del barrio Minuto de Dios celebró los 60 años de vida de la Parroquia San Juan Eudes. La Eucaristía fue presidida por el Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, en el nuevo templo parroquial, recientemente consagrado, que acogió a cientos de fieles que llegaron a dar gracias, a recordar y a renovar su compromiso con la misión.

Desde el inicio de la celebración, el Cardenal nos invitó a poner el centro de nuestra vida y de nuestra comunidad en Cristo, afirmando con fuerza que “Cristo es el Señor, Cristo es la plenitud, Cristo es la vena de nuestra vida”. Retomando las enseñanzas del Documento de Aparecida, recordó que una parroquia es un “poderoso centro de impregnación de la vida de Cristo”, y destacó que este ha sido precisamente el testimonio de la comunidad durante seis décadas: una vida enraizada en el Evangelio, encarnada en la vida de las familias, irradiada en las calles del barrio.

“Dios toma un puñado de su gracia, de su bendición, y la pone ahí, donde están los seres humanos”, dijo con fuerza. La parroquia, añadió, “es la Iglesia que vive dentro de las casas”, y su misión es hacer que Cristo habite en medio del trabajo, del estudio, del sufrimiento y de la alegría de la gente. Con profunda emoción, el Cardenal subrayó que esta comunidad ha sido durante 60 años “una fuente de agua viva” que calma el hambre espiritual con la Eucaristía, la Palabra y la fraternidad.

A partir de las bienaventuranzas del Evangelio de Lucas, nos recordó que estamos llamados a ser una comunidad de bienaventurados: “Bienaventurados los pobres, bienaventurados los que ahora lloran, bienaventurados los que tienen hambre…”. La parroquia, dijo, es lugar de consuelo y de esperanza, donde cada persona puede encontrar sentido, alimento espiritual y fuerza para seguir caminando.

Dirigiéndose directamente al párroco, exclamó: “¡Tienes el más hermoso templo de la ciudad!”. Pero enseguida añadió, con sabiduría pastoral: “El templo no está acabado. Y eso me gusta, me alegra”. Esa inacabada belleza es símbolo de que la comunidad está viva, que hay mucho por construir, que cada persona aún tiene algo por aportar. “Si el templo ya estuviera terminado… estaríamos recibiendo un mensaje de ‘¡No hay nada que hacer!’”, dijo. En cambio, un templo en obra nos recuerda que todos estamos llamados a participar activamente en la construcción del Reino.

El Cardenal felicitó a los Padres Eudistas, custodios del carisma de San Juan Eudes, y agradeció al Padre Raúl Téllez, cjm, actual párroco, por su servicio alegre, fiel y cercano. E invitó a toda la comunidad a no tener miedo de seguir siendo una parroquia “en salida”, como lo soñó su fundador, el Padre Rafael García Herreros.

Ese sueño fundacional quedó plasmado hace 60 años en un documento memorable. El 17 de septiembre de 1965, el Obispo Coadjutor de Bogotá, Monseñor Rubén Isaza Restrepo, erigió canónicamente la parroquia, por mandato del Cardenal Luis Concha Córdoba. En ese acto fue posesionado como primer párroco el Padre Rafael García Herreros, quien con profunda emoción expresó: “Este es el bautismo de la obra… que en cierta manera es adoptada por la Iglesia Arquidiocesana”. Al elegir a San Juan Eudes como patrono, el Padre Rafael soñaba una parroquia profundamente evangélica, mariana, comunitaria, juvenil y cercana a los pobres.

Sesenta años después, ese “bautismo” sigue dando frutos. Hoy, como ayer, la comunidad reafirma que la parroquia no es solo un edificio, sino un pueblo creyente que camina unido, una comunidad viva que ama a Cristo, que sirve al prójimo, que construye esperanza desde las periferias. Como dijo el Cardenal al final de su homilía: “Hoy más que nunca hacen falta hombres y mujeres que vivan el gozo de ser cristianos católicos. ¡Felicitaciones por estos primeros 60 años!”.

 

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