El pasado jueves 17 de noviembre se celebró en la parroquia San Juan Eudes la eucaristía de clausura de la visita canónica del Superior de la Provincia Eudista Minuto de Dios a la Casa de Formación La Misión. Esta ocasión fue propicia para que 13 candidatos eudistas fueran instituidos como ministros lectores y un candidato como ministro acólito. La Eucaristía estuvo presidida por el padre Camilo Bernal Hadad, Cjm superior provincial de los Eudistas de El Minuto de Dios, además contó con la presencia de sacerdotes de la Diócesis de Engativá, Arquidiócesis de Bogotá y los padres miembros del equipo de formación.

Palabras de gratitud fueron las que embargaron los sentimientos del P. Camilo en la homilía como muestra de ese profundo agradecimiento a los presbíteros del equipo de formación. A su vez, resaltó a través de las lecturas del día, el servicio y el ministerio al que somos llamados cada uno de los candidatos, especialmente aquellos que iban a ser nombrados ministros. “Todos somos peregrinos aquí en la tierra, vamos peregrinando y nuestra vida concluye en la nueva Jerusalén, la Jerusalén celestial que se refleja como nuevo pueblo de Dios; entendiendo el sentido de nuestra existencia aquí en la tierra, iremos desarrollando ese efecto, el amor por la Iglesia”, manifestó el padre Camilo.

“Ser instituido ministro para la iglesia, es convertirse en el cuerpo glorioso de Jesús que sufre y que algunas veces es herido porque se hace miembro del cuerpo de Cristo. Esa es la expresión de la Iglesia hoy, una expresión física, tangible de Jesucristo viviendo en la tierra. Todos nosotros estamos llamados a vivir ese amor que se da, un amor que es servicio y entrega que se hace vida para los demás. Como ministros de estos sacramentos, estos hermanos nuestros se han comprometido hoy a ejercer este cargo, así como Cristo rey del universo asumió en su propia carne los dolores por el pecado del hombre”. Agregó el padre provincial.

El evangelio fue muy disiente, “¡Jesús llora por Jerusalén!, No lloramos por cualquier cosa, lloramos cuando sentimos un gran afecto, un dolor profundo, una alegría inmensa. Este hecho de Jesús al desarrollar ese amor a Jerusalén, ese afecto humano hacía nosotros que lo hizo semejante, excepto en el pecado, porque nosotros somos seres que vamos aprendiendo de las experiencias que vivimos en nuestra realidad, comprender en nuestra vida y nuestro ser el significado de la nueva Jerusalén y el destino final de la existencia es supremamente importante para nosotros, y nos hace entender nuestra realidad finita y si somos finitos tendremos una sed inmensa de ser infinitos en la existencia”, agregó.

El padre Camilo Bernal finalizó diciendo “ser un ministro es un llamado sublime, no es algo terrenal ni mucho menos material, es algo extraordinariamente bello que produce una gran alegría. El ministro vive los sacramentos y en su trabajo pastoral se hace hostia viva para las personas. Esa es la Misión que hoy se le ha encargado a cada uno de los candidatos que fueron instituidos ministros; el objetivo es claro, dirá San Juan Eudes, serán otro Jesús sobre la tierra, prestarán atención a los signos de los tiempos para encarnar en sus vidas los mismos sentimientos de Cristo”.

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