Por José Gregorio Navas.-

«Llamados a vivir el gozo del Espíritu» es el lema que han escogido para esta jornada espiritual que el pasado sábado, día de las vísperas de la Venida del Espíritu Santo en Pentecostés, se desarrolló en el Teatro Minuto de Dios, una iniciativa del Centro de Formación “La Misión”, el cual ha propiciado un espacio para entrar en la experiencia de Pentecostés. 

Con gran júbilo se realizó la Jornada Espiritual el pasado sábado, sin duda “el gozo del Espíritu Santo” se ha posado en los servidores que han llevado a cabo este encuentro espiritual-formativo. Dentro de los invitados a compartir la predicación durante el encuentro, estuvo el Padre Jorge Moya, Cjm., quien, luego de un momento de oración al Señor que nos preparó para recibir su enseñanza, comenzó su participación. 

Con ese mismo “gozo”, el Padre Jorge Humberto Moya, predicó su tema: “El Espíritu Santo aviva e impulsa la misión en la Iglesia”. De manera consciente, humilde y muy espiritual nos preparamos para Pentecostés, fueron las palabras que usó el sacerdote Eudista para presentar su enseñanza. “En el decreto Ad Gentes, que es sobre la tarea misionera de la Iglesia. Sin duda El Espíritu Santo obraba ya en el mundo antes de la glorificación de Cristo. Es decir que el Espíritu Santo no es una novedad, propiamente hablando, a partir de Pentecostés, allí cobra una dimensión especial, pero nos dice el documento que ya el Espíritu Santo obraba antes de la Pascua de Jesucristo. Sin embargo, el Espíritu descendió sobre los discípulos el día de Pentecostés para permanecer con ellos eternamente”, señaló el padre Jorge.

Prosiguiendo su enseñanza, dejó claro que El Espíritu Santo actúa desde siempre y se ha quedado permanentemente en la Iglesia desde el Día de Pentecostés. El Padre Jorge quiso hacer un recordatorio de “cómo todo acontece por el soplo del Espíritu Santo”, desde el Antiguo Testamento. “El Espíritu Santo es El que todo lo crea, el que todo lo cuida, El que todo lo conserva”, manifestó. Es el Espíritu Quien actúa en la promesa hecha por Dios en el padre Abraham, padre en la fe, cuya promesa se extiende a lo largo de la eternidad. El Espíritu Santo se manifiesta al Pueblo de Dios caminando con ellos en el desierto, mediante la columna de nube y el fuego que se hacía presente en las noches sobre la Tienda del Encuentro. Esto es manifestación de Dios en medio de los suyos por la acción del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es como “el Pedagogo” que va dándole pautas al Pueblo, para que se mantengan fieles en su caminar de la fe en la promesa hecha por Dios. En medio de los jueces, los reyes y los profetas se va manifestando el gran “Pedagogo”. “Nosotros creemos que el Espíritu Santo habló por los profetas” – y lo decimos en el credo-, el Espíritu Santo a través de los profetas nos anuncia que a todos los padecimientos del pueblo llegará el Mesías. En los salmos también podemos ver la calidad espiritual del corazón del pueblo, un pueblo purificado e iluminado por el Espíritu”, predicó el Eudista.

“Acercándonos al Nuevo Testamento, a los umbrales de esa Nueva Alianza, el Espíritu se hace presente en los “Anawin”, los pobres de Yahvé, los testigos de las esperanzas de Israel, los pequeños de los que habla Jesús. Así, el Espíritu Santo prepara, para la llegada del Mesías, un pueblo bien dispuesto. Asimismo, en la Virgen María es concebido el Señor por obra del Espíritu Santo, allí se encarnó y se hizo hombre por el poder del Espíritu Santo. La primera acción del Santo Espíritu no es únicamente en Pentecostés, desde antes ya ha hecho su aparición en el vientre de la Virgen María, dando origen a nuestra salvación. Jesús no solo es concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, sino que toda su vida esta animada, guiada, apasionada por el Espíritu: “El Espíritu del Señor está sobre Él”. Jesús es el portador pleno del Espíritu de Dios”, señaló el Padre Jorge Moya.

Finalmente, el Padre Jorge Moya dejó por claro que todos estamos llamados a formar parte de la Iglesia por el bautismo, para estar con el Señor, a vivir con Él, escucharle a Él, comer con Él: es la perfecta sintonía con Jesús, abiertos a la acción del Espíritu en la oración. No podemos ir a la Misión sino somos portadores del Espíritu de Jesús, sino mantenemos una profunda sintonía con el Señor a través de la oración y de la lectura continua, orada y meditada de su Palabra. De este modo, el sacerdote eudista dejó varias preguntas para reflexionar: ¿Estamos traspasados por la pasión del Espíritu? ¿Amamos apasionadamente al Padre en la persona de Jesús por la acción del Espíritu Santo? ¿Realmente vivimos esa profunda intimidad que nos hace ser testigos de Jesucristo ante el mundo, es decir, otros tantos Cristos en la tierra, como lo dice san Juan Eudes? ¿Cuándo el mundo nos ve, está viendo al Jesús de los evangelios? “Nadie puede confesar que Jesús es Señor, sino por la acción del Espíritu Santo, lo dice san Pablo”, así, nadie puede decir que “irá a misión” sino es por el Espíritu Santo, sin el Espíritu Santo no hay Iglesia. Con estas palabras el Padre Jorge Moya concluyó su predicación.

Te invitamos a vivir este momento ingresando al siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=xAxsqPVRmvE

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