Entre el 24 y el 26 de marzo, Cartagena fue el escenario de un encuentro único: sacerdotes eudistas de 0 a 5 años de ordenación se dieron cita para vivir tres días marcados por la fraternidad, la reflexión y el deseo profundo de consolidar su identidad y misión eudista. “Formar a Jesús en mí para servirlo en los demás” no fue simplemente un lema, sino la hoja de ruta de una experiencia concreta de acompañamiento y crecimiento.

Lejos de tratarse de un retiro tradicional o un simple tiempo de descanso, este encuentro respondió a una necesidad vital: cimentar los primeros años del sacerdocio en comunidad, oración y misión. Los participantes se sumergieron en espacios de oración guiada, talleres pastorales, mentoría personalizada con sacerdotes de mayor experiencia y sesiones de acompañamiento psicológico y espiritual preventivo. Así, pusieron en el centro la integración de la vida interior con la misión y la fraternidad, elementos clave en la espiritualidad eudista.

Uno de los momentos más significativos fue el retiro de consagración al Corazón de Jesús y de María, que permitió renovar el compromiso personal y comunitario, y fortalecer el sentido de envío pastoral. A través de talleres, los sacerdotes exploraron dinámicas sobre afectividad, celibato y libertad interior, vitales para sostener su entrega y equilibrio personal en la primera etapa de la vida ministerial.

El acompañamiento resultó fundamental, la tutoría con un sacerdote mentor sirvió como espacio seguro para el discernimiento, el consejo y la retroalimentación sobre los desafíos y alegrías del ministerio en sus primeros años. Además, cada participante vivió evaluaciones y diálogos que favorecen la integración y el ajuste continuo de su camino vocacional.

Desde la espiritualidad de San Juan Eudes, este encuentro reafirmó la convicción de que formar a Jesús en el propio corazón es la tarea más profunda y transformadora del sacerdote: solo así su servicio cobra sentido y su testimonio es fecundo. La experiencia compartida en Cartagena dejó grabado en cada uno el valor de la fraternidad eudista y la certeza de que, cuando caminan juntos y se apoyan como hermanos, el corazón sacerdotal se fortalece y renueva su “sí” cada día.

La Provincia Eudista Minuto de Dios sigue apostando por la formación, el acompañamiento y la integración de los sacerdotes jóvenes, como fuente viva para la misión y la evangelización de hoy. Este encuentro es solo el inicio de un camino que continuará siendo recorrido, siempre en comunidad y siempre de la mano del Corazón de Jesús.

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