{"id":7255,"date":"2025-06-12T17:59:39","date_gmt":"2025-06-12T22:59:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eudistasmd.org\/?p=7255"},"modified":"2025-06-12T18:01:47","modified_gmt":"2025-06-12T23:01:47","slug":"cien-pensamientos-de-san-juan-eudes-a-la-luz-de-25-autores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eudistasmd.org\/index.php\/2025\/06\/12\/cien-pensamientos-de-san-juan-eudes-a-la-luz-de-25-autores\/","title":{"rendered":"Cien pensamientos de San Juan Eudes a la luz de 25 autores"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: P. Hermes Fl\u00f3rez P\u00e9rez, cjm\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Como preparaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n de los cien a\u00f1os de la canonizaci\u00f3n de san Juan Eudes<br \/>\n(1925-2025), quise volver a leer el Cuaderno Eudista 23 con la \u00abreserva y prudencia<br \/>\nnecesarias\u00bb (Bernal, Editorial, 7), dedicado a la reflexi\u00f3n sobre algunos elementos de dotrina<br \/>\nteol\u00f3gica, pastoral y espiritual bajo el nombre de \u00abJuan Eudes, \u00bfdoctor de la Iglesia?\u00bb<br \/>\nTambi\u00e9n he enriquecido estos pensamientos con el Cahiers Eudista 27: \u00abEn el camino hacia<br \/>\nel doctorado, la riqueza de nuestra doctrina espiritual\u00bb y el Cahiers Eudista 25: \u00abLa formaci\u00f3n<br \/>\nde Jes\u00fas en nosotros. Aproximaci\u00f3n b\u00edblica y teol\u00f3gica, espiritual y pastoral\u00bb. El punto de<br \/>\nmi inter\u00e9s en una especie de \u201cnovena preparatoria\u201d fue aquel Cuaderno 23, por lo que el 27<br \/>\ny el 25 no contienen muchas citas, pero s\u00ed algunas fundamentales.<br \/>\nQuiero compartir algunos pensamientos de los veinticuatro autores que me he encontrado y<br \/>\nque me han interpelado (el n\u00famero 25 es el papa Francisco): Luc Crepy, Joseph Caillot,<br \/>\nMichael Cancou\u00ebt, Marie-Fran\u00e7oise Le Brizaut, Paul Milcent, Romainn Drouad, JeanMichel Amouriaux, Jean Camus, Jacques Arragain, Daniel Dor\u00e9, Edoh Bedjra, Carlos<br \/>\n\u00c1lvarez, Olivier Michalet, Paul Marie Mba, Guillermo Acero, Fran\u00e7ois-Marie L\u00e9thel,<br \/>\nLeonardo Arboleda, Jos\u00e9 Mario Bacci, \u00c1lvaro Torres, Ovidio Mu\u00f1oz, Higinio Lopera,<br \/>\n\u00c1lvaro Duarte, Guilles Ouellet y Carlos Triana. El criterio ha sido encontrar algunos puntos<br \/>\nde inter\u00e9s que pueden \u00abrecordar\u00bb nuestro patrimonio, seg\u00fan mi opini\u00f3n, de manera que los<br \/>\npr\u00f3ximos cien a\u00f1os sean de una profunda fidelidad creativa al carisma fundacional. \u00a1Hay<br \/>\nmuchos otros, autores y contribuciones, pero este es un primer ejercicio! Iniciemos.<br \/>\nLa metodolog\u00eda que sigo es muy sencilla: seg\u00fan el orden en que aparecen en los Cuadernos<br \/>\nEudistas 23, 27 y 25. Esto permitir\u00e1 que el lector no condicione su visi\u00f3n de las principales<br \/>\ncategor\u00edas que emergen al interpretar a san Juan Eudes, tarea, por cierto, que es necesaria<br \/>\nrealizar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">1. \u00bfPor qu\u00e9 fue canonizado Juan Eudes? Es siempre importante conocer las razones por<br \/>\nlas cuales la Iglesia declara la santidad de un bautizado. En el decreto de<br \/>\ncanonizaci\u00f3n, en la que Juan Eudes recibe un t\u00edtulo muy particular, no se resalta<br \/>\nninguna cualidad, ning\u00fan carisma personal, ni alguna obra caritativa, pero consagra<br \/>\nel llamativo aporte hecho a la liturgia de la Iglesia. As\u00ed fue calificado: \u201cPadre, doctor<br \/>\ny ap\u00f3stol del culto lit\u00fargico de los Sagrados Corazones de Jes\u00fas y de Mar\u00eda\u201d (Crepy,<br \/>\nEn el camino, 15)<br \/>\n2. La presentaci\u00f3n de san Juan Eudes a la Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos<br \/>\npara que sea proclamado Doctor de la Iglesia tiene una ventaja innegable: estamos<br \/>\nobligados a profundizar en la herencia recibida de nuestro Fundador. Y esto est\u00e1<br \/>\ndando sus frutos\u2026 (Amouriaux, En el camino, 9)<br \/>\n3. Juan Eudes: sacerdote tomado por el amor del Coraz\u00f3n de Cristo e incansable<br \/>\nmisionero en las periferias de su \u00e9poca. \u00c9l hace parte de estos santos, suscitados por<br \/>\nel esp\u00edritu de Dios que vieron la miseria espiritual de las ciudades, de los pueblos y<br \/>\ndel clero, y que han querido formar sacerdotes, a imagen de los Corazones de Jes\u00fas y<br \/>\nMar\u00eda, para que sean misioneros y santos (Papa Francisco, En el camino, 180)<br \/>\n4. Monse\u00f1or Crepy nos lanza dos preguntas producto de la misma preocupaci\u00f3n de Juan<br \/>\nEudes: \u00bfcu\u00e1l es la manera m\u00e1s adecuada de hablar de la relaci\u00f3n entre Dios y el<br \/>\nhombre? \u00bfC\u00f3mo pensar y proponer, de manera renovada, la relaci\u00f3n de los hombres<br \/>\ncon Dios? Respuesta: propuesta de un camino de interioridad y de comuni\u00f3n de la<br \/>\nvida con Jesucristo. Una interioridad habitada por el misterio de Dios (contemplaci\u00f3n<br \/>\nde los estados y misterios del Verbo Encarnado) (Crepy, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la<br \/>\nIglesia?, 12)<br \/>\n5. La fecundidad espiritual, como testigo del Coraz\u00f3n misericordioso de Dios, es uno<br \/>\nde los elementos importantes en la causa del Doctorado (Crepy, Juan Eudes, \u00bfDoctor<br \/>\nde la Iglesia?, 14)<br \/>\n6. La experiencia de contemplaci\u00f3n y de apostolado conduce a Juan Eudes a construir<br \/>\nprogresivamente su propia doctrina espiritual, al servicio de las personas encontradas<br \/>\nen sus misiones (Crepy, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 17)<br \/>\n7. Juan Eudes encuentra en el Evangelio de Lucas una imagen simple y un s\u00edmbolo<br \/>\nfuerte -hoy universal- para hablar tanto a los peque\u00f1os como a los grandes del amor<br \/>\ny la misericordia de Dios: el coraz\u00f3n (Crepy, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 17)<br \/>\n8. El amor es, en efecto, el objeto del culto al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas (Crepy, Juan Eudes,<br \/>\n\u00bfDoctor de la Iglesia?, 18)<br \/>\n9. La mariolog\u00eda eudesiana es toda cristoc\u00e9ntrica (Crepy, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la<br \/>\nIglesia?, 18)<br \/>\n10. Juan Eudes ofrece una profunda ense\u00f1anza acerca del misterio presbiteral y de su<br \/>\ndimensi\u00f3n misionera (una espiritualidad presbiteral) (Crepy, Juan Eudes, \u00bfDoctor de<br \/>\nla Iglesia?, 20)<br \/>\n11. En Juan Eudes encontramos un notable cuerpo de doctrina muy notable que abarca la<br \/>\nvida cristiana, la vida religiosa y la vida sacerdotal (Crepy, Juan Eudes, \u00bfDoctor de<br \/>\nla Iglesia?, 21)<br \/>\n12. Los escritos de Juan Eudes reflejan la riqueza de su personalidad y de su ministerio:<br \/>\npastor, misionero y formador del pueblo cristiano (Crepy, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la<br \/>\nIglesia?, 22)<br \/>\n13. \u00bfPodr\u00eda ser san Juan Eudes uno de los doctores para quienes la Evangelizaci\u00f3n es<br \/>\nsiempre una nueva misi\u00f3n? (Crepy, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 25)<br \/>\n14. En el \u201cGran Siglo\u201d, tantas crudezas provocan una defensa de los oprimidos<br \/>\n(\u201cindefensos\u201d) y la vigorosa actitud pastoral por el ministerio inaudito de la<br \/>\nmisericordia (Caillot, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 28)<br \/>\n15. Bajo los aspectos de la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, est\u00e1 tambi\u00e9n la imponente<br \/>\nestructura del orden social y pol\u00edtico &#8211; \u00bfy por qu\u00e9 no, religioso? &#8211; que es subvertida y<br \/>\nderrumbada por un s\u00edmbolo potente y \u201cpopular\u201d, donde el acceso al mundo del amor<br \/>\ndivino es ofrecido a todos por igual (Caillot, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 28)<br \/>\n16. Juan Eudes, testigo apasionado del Evangelio, dijo s\u00ed\u2026 Buscar en todo la voluntad<br \/>\nde Dios (Caillot, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 29)<br \/>\n17. Juan Eudes aparta toda tensi\u00f3n abri\u00e9ndose al Coraz\u00f3n de Dios (Caillot, Juan Eudes,<br \/>\n\u00bfDoctor de la Iglesia?, 30)<br \/>\n18. Curiosamente Juan Eudes nos habla m\u00e1s de Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y no de Coraz\u00f3n de<br \/>\nCristo (Caillot, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 30)<br \/>\n19. Si es verdad que cada cristiano debe continuar y completar la vida de Jes\u00fas, es<br \/>\nnecesario decirle, ense\u00f1arle, recordarle: la renovaci\u00f3n de la vida cristiana pasa por<br \/>\nuna catequesis acerca del verdadero rostro de Dios revelado en el Evangelio, y por la<br \/>\nllamada incansable a la conversi\u00f3n (Caillot, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 33)<br \/>\n20. Vida y Reino es una magn\u00edfica apolog\u00eda del bautismo (Caillot, Juan Eudes, \u00bfDoctor<br \/>\nde la Iglesia?, 34)<br \/>\n21. No es actuar como Jes\u00fas o por Jes\u00fas, sino en \u00e9l (Caillot, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la<br \/>\nIglesia?, 34)<br \/>\n22. La genialidad y la audacia es esta: los formadores son tambi\u00e9n evangelizadores y<br \/>\nrec\u00edprocamente: estos son los verdaderos pastores seg\u00fan el Coraz\u00f3n de Dios. La<br \/>\nexistencia cristiana, que contin\u00faa y completa la vida de Jes\u00fas, nunca se puede dividir<br \/>\n(Caillot, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 36)<br \/>\n23. Juan Eudes prob\u00f3 que no hay devoci\u00f3n privada, cuando es aut\u00e9ntica, que no sea digna<br \/>\nde ser ofrecida a todos y de ser presentada al tesoro com\u00fan de la Iglesia (Caillot, 42)<br \/>\n24. La espiritualidad del bautismo est\u00e1 difundida en toda la obra de san Juan Eudes<br \/>\n(Cancou\u00ebt, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 50)<br \/>\n25. Juan Eudes no busca el modelo de la alianza bautismal en la antigua alianza entre<br \/>\nDios y su pueblo, ni siquiera en la nueva alianza de Jes\u00fas y de su Iglesia, sino en la<br \/>\nuni\u00f3n hipost\u00e1tica, \u201calianza de la sagrada humanidad del Salvador con su persona<br \/>\nadorable\u201d o, mejor todav\u00eda, en la comuni\u00f3n trinitaria; \u201cLa unidad del Padre y del Hijo<br \/>\nes ejemplo y modelo de la uni\u00f3n que ustedes tienen con Dios por el bautismo y esta<br \/>\nuni\u00f3n es la imagen viva de esta adorable unidad\u201d (Cancou\u00ebt, Juan Eudes, \u00bfDoctor de<br \/>\nla Iglesia?, 53)<br \/>\n26. Juan Eudes sinti\u00f3 perfectamente que la alianza bautismal es un acto donde Dios se<br \/>\ncompromete, que una alianza en paridad (Cancou\u00ebt, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la<br \/>\nIglesia?, 55)<br \/>\n27. Su descubrimiento y su experiencia de la misericordia se desarrollaron en dos niveles,<br \/>\nlos cuales se complementan y se fecundan mutuamente: primero, las situaciones<br \/>\nconcretas en las cuales su coraz\u00f3n se dej\u00f3 tocar; luego una profundizaci\u00f3n progresiva,<br \/>\napoyada sobre el sentido original de su palabra, tal como \u00e9l la pod\u00eda comprender en<br \/>\nlas lenguas latina y francesa (Le Brizaut, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 63)<br \/>\n28. Se puede decir que Juan Eudes hizo de la misericordia un principio para su vida<br \/>\npersonal, por su manera de mirar el mundo, por su forma de actuar con las personas<br \/>\n(Le Brizaut, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 66)<br \/>\n29. Juan Eudes se dej\u00f3 tocar en su vida por el amor de Dios. \u00c9l sab\u00eda por la experiencia<br \/>\nque es un amor que conoce nuestra miseria y la alcanza [\u2026] Este \u201cexponerse\u201d a la<br \/>\nmisericordia sin duda Juan Eudes lo realiz\u00f3 por medio de la meditaci\u00f3n de la Escritura<br \/>\n(Le Brizaut, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 70)<br \/>\n30. Juan Eudes percibe un lazo profundo entre la Encarnaci\u00f3n y la misericordia: para \u00e9l,<br \/>\nes a causa de su misericordia que el Padre quiso la Encarnaci\u00f3n de su Hijo (Le<br \/>\nBrizaut, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 75)<br \/>\n31. En realidad la reflexi\u00f3n de Juan Eudes nos da elementos de una teolog\u00eda de la<br \/>\nmisericordia, y ser\u00eda ganancia para muchos cristianos conocerla (Le Brizaut, Juan<br \/>\nEudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 77)<br \/>\n32. El contexto donde Juan Eudes creci\u00f3 fue el de una Iglesia obsesionada por la urgencia<br \/>\nde su propia reforma y de una mejor formaci\u00f3n de los sacerdotes (Milcent, Juan<br \/>\nEudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 81)<br \/>\n33. Juan Eudes hab\u00eda crecido en una Iglesia atormentada por los desgarramientos de la<br \/>\nReforma (Milcent, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 81)<br \/>\n34. Juan Eudes nunca dej\u00f3 de ser, ante todo, a\u00fan despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n del seminario,<br \/>\nun predicador de misiones populares (Milcent, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?,<br \/>\n85)<br \/>\n35. Las misiones eran para \u00e9l el gran sitio y el gran medio de \u201cformaci\u00f3n\u201d. M\u00e1s que<br \/>\nformador, se podr\u00eda decir que \u00e9l era el animador, el entrenador, el motivador (Milcent,<br \/>\nJuan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 85)<br \/>\n36. A lo largo de las largas misiones que animaba, los sacerdotes que constitu\u00edan el equipo<br \/>\nencontraban tres elementos de formaci\u00f3n: la experiencia pastoral en s\u00ed, la reflexi\u00f3n<br \/>\ncom\u00fan acerca de esta experiencia, una fuerte vida comunitaria, es decir, una<br \/>\nfraternidad apost\u00f3lica estimulante para los misioneros (Milcent, Juan Eudes, \u00bfDoctor<br \/>\nde la Iglesia?, 86)<br \/>\n37. En la formaci\u00f3n de los sacerdotes, Juan Eudes insist\u00eda much\u00edsimo sobre la atenci\u00f3n a<br \/>\nlas personas desgraciadas o heridas por la vida (Milcent, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la<br \/>\nIglesia?, 90)<br \/>\n38. La vocaci\u00f3n como llamado de Dios, orientaci\u00f3n esencialmente pastoral, uni\u00f3n a<br \/>\nCristo soberano pastor, predilecci\u00f3n por los pobres, intimidad adorante con Dios: he<br \/>\naqu\u00ed algunos de los puntos sobre los cuales Juan Eudes insist\u00eda en su acci\u00f3n como<br \/>\nformador de sacerdotes (Milcent, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 91)<br \/>\n39. Nuestra hip\u00f3tesis es: la pertinencia de la doctrina de Juan Eudes para la reflexi\u00f3n<br \/>\nmoral cat\u00f3lica no se debe buscar en el arte de la confesi\u00f3n que \u00e9l practica, como la<br \/>\nmayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos eclesi\u00e1sticos, sino en el concepto de vida cristiana<br \/>\nque \u00e9l propone como continuaci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas (Drouad, Juan Eudes, \u00bfDoctor<br \/>\nde la Iglesia?, 94)<br \/>\n40. La vida moral no se reduce para Juan Eudes, a la soluci\u00f3n de dilemas \u00e9ticos, ni a la<br \/>\ncuesti\u00f3n de la ley moral. Ella es, primero y fundamentalmente, el arte de guiar<br \/>\nadecuadamente la propia vida y de actuar reconociendo en Jesucristo la fuente y el<br \/>\nmodelo de una vida buena (Drouad, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 95)<br \/>\n41. Afirmar que la vida de Jes\u00fas es paradigma de la moral cristiana implica reconocer un<br \/>\nsignificado \u00e9tico a la vida de Jes\u00fas. El reto es ahora acceder a este significado \u00e9tico<br \/>\npara que ofrezca al cristiano la fuente de su propia vida moral. Es la doctrina beruliana<br \/>\nde los estados y misterios de la vida de Jes\u00fas que, en la ense\u00f1anza de Juan Eudes,<br \/>\nofrece acceso a la \u00e9tica de Jes\u00fas (Drouad, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 95)<br \/>\n42. Aunque algunas veces Juan Eudes designa a Jes\u00fas como \u201cmodelo para imitar\u201d, la<br \/>\nmodalidad de la adhesi\u00f3n a Jes\u00fas no es solamente la de imitar un modelo exterior al<br \/>\ncristiano (como Jes\u00fas), sino la de la inhabitaci\u00f3n (dentro o en Jes\u00fas). No se trata<br \/>\nsolamente de ser como Jes\u00fas, y todav\u00eda menos de ser Jes\u00fas, sino de actuar en Jes\u00fas.<br \/>\nAl exhortar a actuar en el Esp\u00edritu de Jes\u00fas, Juan Eudes define no solamente la norma,<br \/>\nsino la motivaci\u00f3n de toda la existencia moral cristiana: continuar el estilo de vida de<br \/>\nJes\u00fas (Drouad, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 99)<br \/>\n43. Para Juan Eudes, la moral cristiana no puede ser una moral del \u201cjusto medio\u201d, una<br \/>\nsabidur\u00eda de equilibrio; es m\u00e1s bien una moral de la radicalidad, no en un<br \/>\nencarnizamiento prometeico mort\u00edfero, sino en la confianza en Dios y en el amor<br \/>\n(Drouad, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 102-103)<br \/>\n44. Juan Eudes concibe la vida de Jes\u00fas como paradigma para la vida moral cristiana. Sin<br \/>\nembargo, su concepto incluye tanto el objeto de la vida moral como el sujeto moral<br \/>\nmismo: primero no es lo que debemos hacer, sino quienes debemos ser para actuar<br \/>\ncristianamente (Drouad, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 103)<br \/>\n45. La moral cristiana no consiste simplemente en buscar las consecuencias morales de<br \/>\nlas afirmaciones cristianas. Representa m\u00e1s bien un proceso por el cual la fe forja la<br \/>\nidentidad moral, adoptando la misma disposici\u00f3n interior con la cual Jes\u00fas percibe la<br \/>\nrealidad y act\u00faa (Drouad, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 106)<br \/>\n46. Si la vida moral es la continuaci\u00f3n de la vida de Jesucristo, si la Iglesia es su cuerpo<br \/>\ny \u00e9l es la cabeza que vivifica este cuerpo, de esto resulta que la moral cristiana saca<br \/>\nsu substancia de la Iglesia (Drouad, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 108)<br \/>\n47. Ser virtuoso no es un fin en s\u00ed. Seg\u00fan el esquema de renuncia a s\u00ed mismo y de adhesi\u00f3n<br \/>\na Jes\u00fas, Juan Eudes considera que, cuando el amor de Jes\u00fas se profundiza, desv\u00eda<br \/>\ncada vez m\u00e1s la atenci\u00f3n de las necesidades y de los cumplimientos del sujeto moral.<br \/>\nEl amor verdadero -amor dei- descentra de s\u00ed y lo trasciende (Drouad, Juan Eudes,<br \/>\n\u00bfDoctor de la Iglesia?, 120)<br \/>\n48. El inter\u00e9s general de la doctrina de san Juan Eudes es concebir fundamentalmente la<br \/>\nvida moral como continuaci\u00f3n del estilo de vida de Jes\u00fas (Drouad, Juan Eudes,<br \/>\n\u00bfDoctor de la Iglesia?, 124)<br \/>\n49. Seg\u00fan la concepci\u00f3n de Juan Eudes, la vida moral no se puede reducir a la aplicaci\u00f3n<br \/>\nde normas en determinadas situaciones. Ella supone una duraci\u00f3n, una permanencia<br \/>\nen el tiempo que concierne a la identidad de los sujetos morales (Drouad, Juan Eudes,<br \/>\n\u00bfDoctor de la Iglesia?, 125)<br \/>\n50. En la doctrina espiritual de san Juan Eudes, el desarrollo de la vida interior se presenta<br \/>\ncomo una importante fuente inspiradora de la implicaci\u00f3n de los cristianos en la vida<br \/>\nmoral, tanto en su existencia personal como en la vida social y p\u00fablica (Drouad, 128)<br \/>\n51. Con Juan Eudes vemos que la vida cristiana crecer\u00e1 en funci\u00f3n de la uni\u00f3n interior<br \/>\nde la vida del cristiano con la vida de Jesucristo el Hombre-Dios. \u00c9l hablar\u00e1 del<br \/>\ncrecimiento del Reino de Jes\u00fas o c\u00f3mo Cristo se convierte en el Se\u00f1or de toda mi<br \/>\nexistencia (Amouriaux, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 137)<br \/>\n52. El camino de comuni\u00f3n con los estados y misterios del Verbo Encarnado arranca en<br \/>\nla vida de Jes\u00fas\u2026 Nosotros partimos de lo que es la vida de Jes\u00fas\u2026 El encuentro se<br \/>\nhace de interior a interior (Amouriaux, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 138).<br \/>\n53. \u00a1No puede ser m\u00e1s claro! El cristiano est\u00e1 llamado a formar a Jes\u00fas en \u00e9l o hacer vivir<br \/>\na Jes\u00fas en \u00e9l, y Juan Eudes lee esta vocaci\u00f3n en las cartas paulinas. Esta fuente es la<br \/>\nque va a dar un color particular a esta \u201cformaci\u00f3n de Jes\u00fas\u201d en el cristiano, impidiendo<br \/>\nvivirla como un repliegue intimista y d\u00e1ndole, al contrario, una dimensi\u00f3n eclesial y<br \/>\nuniversal (Camus, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 146)<br \/>\n54. La vida del bautizado no es primeramente una imitaci\u00f3n de Cristo o una pr\u00e1ctica de<br \/>\nvirtudes, sino la construcci\u00f3n del cuerpo de Cristo (Camus, Juan Eudes, \u00bfDoctor de<br \/>\nla Iglesia?, 148)<br \/>\n55. El primer culto del Coraz\u00f3n es el del Coraz\u00f3n conjunto de Jes\u00fas y Mar\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\nPorque san Francisco de Sales y B\u00e9rulle hab\u00edan convencido al padre Eudes de no<br \/>\nseparar estos dos corazones que Dios hab\u00eda unido tan \u00edntimamente. Sin embargo,<br \/>\nhacia 1668, \u00e9l comprendi\u00f3 que era indispensable instituir tambi\u00e9n una fiesta al<br \/>\nCoraz\u00f3n de Jes\u00fas (Arragain, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 157)<br \/>\n56. Parece que se pueden destacar tres intuiciones teol\u00f3gicas subyacentes a la<br \/>\nespiritualidad eudista del Coraz\u00f3n de Cristo, que est\u00e1n relacionadas con los tres<br \/>\nmisterios de nuestra fe: Trinidad, Encarnaci\u00f3n y Redenci\u00f3n la primera intuici\u00f3n es la<br \/>\nde las estrechas relaciones del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y de la Trinidad; la segunda intuici\u00f3n<br \/>\nes la de la inmensidad de este Coraz\u00f3n en la que nos introduce el Verbo encarnado;<br \/>\nla tercera intuici\u00f3n es la de la calidad de gran reparador que es para nosotros el<br \/>\nCoraz\u00f3n del Redentor (Arragain, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 160)<br \/>\n57. Como la Trinidad confi\u00f3 al Verbo la misi\u00f3n de encarnarse para salvar la humanidad,<br \/>\nella hizo de este Verbo, convertido en Jes\u00fas, Hijo de Mar\u00eda, el depositario en su<br \/>\nCoraz\u00f3n de todo el amor que las personas divinas tienen hacia nosotros (Arragain,<br \/>\nJuan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 164)<br \/>\n58. Reparador universal es el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas Eudista (Arragain, Juan Eudes, \u00bfDoctor<br \/>\nde la Iglesia?, 167)<br \/>\n59. Las finalidades del culto hacia el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas yo las ver\u00eda brotar de tres fuentes<br \/>\no deseos divinos: primero, que Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo es nuestro amigo;<br \/>\nluego, que \u00e9l puede y quiere sanarnos; y finalmente que \u00e9l puede y quiere unirnos a<br \/>\n\u00e9l y entre nosotros en un coraz\u00f3n \u00fanico (Arragain, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la<br \/>\nIglesia?, 169)<br \/>\n60. Pareci\u00f3 necesario afirmar que desde la fundaci\u00f3n de los institutos eudistas, la<br \/>\nposteridad tuvo la preocupaci\u00f3n de transmitir, como una tradici\u00f3n viva, la<br \/>\nespiritualidad y el ardor apost\u00f3lico de su fundador (Dor\u00e9, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la<br \/>\nIglesia?, 180)<br \/>\n61. Juan Eudes es un hombre de fe que, en su tiempo, dio un testimonio cuyas ense\u00f1anzas<br \/>\nson de gran inter\u00e9s para \u00c1frica en b\u00fasqueda de un cristianismo de transformaci\u00f3n<br \/>\nsocial y de plenitud de vida (Bedjra, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 192)<br \/>\n62. Su fe lo tiene sin cesar en movimiento, no solamente para unirse a Cristo, hacerse<br \/>\nsemejante a \u00e9l y adherirse a \u00e9l en toda su existencia, sino tambi\u00e9n hacia su pueblo<br \/>\npara compartir su lucha por la vida (Bedjra, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 193)<br \/>\n63. La permanencia de Juan Eudes en los toneles de Caen queda siempre como una<br \/>\nllamada para que la proclamaci\u00f3n del Evangelio no pase por encima de la vida de sus<br \/>\noyentes (Bedjra, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 197)<br \/>\n64. Redinamizando el bautismo en el coraz\u00f3n de la Iglesia de su tiempo, Juan Eudes se<br \/>\nhizo adem\u00e1s el ap\u00f3stol de la vocaci\u00f3n de los laicos a la santidad, con la misma<br \/>\nvivacidad con la que exalta el estado clerical con el mismo objetivo (Bedjra, Juan<br \/>\nEudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 198)<br \/>\n65. Para Juan Eudes, la cima de la vocaci\u00f3n cristiana es la coincidencia de la vida humana<br \/>\ndel bautizado con la vida misma de Cristo. La realizaci\u00f3n de este grado y estilo de<br \/>\nvida hace del fiel un participante de la vida del Reino que es Jes\u00fas mismo. La santidad<br \/>\nes, entonces, la adhesi\u00f3n firme surgida entre Jes\u00fas y el fiel (Bedjra, Juan Eudes,<br \/>\n\u00bfDoctor de la Iglesia?, 204-205)<br \/>\n66. La contribuci\u00f3n teol\u00f3gica de Juan Eudes es fundamental, ya que permite hacer<br \/>\ncomprender y arraigar en los corazones y en la existencia social y cristiana la<br \/>\naut\u00e9ntica fe cristiana, aquella que, fundada sobre una visi\u00f3n cristol\u00f3gica<br \/>\nantropol\u00f3gica equilibrada hace del disc\u00edpulo el testigo de Dios encarnado en su Hijo<br \/>\nJes\u00fas. Esta fe le hace confesar la unidad de la divinidad y de la humanidad en la<br \/>\npersona de Jesucristo y vivir conforme a ella (Bedjra, Juan Eudes, \u00bfDoctor de la<br \/>\nIglesia?, 205)<br \/>\n67. La finalidad ante todo apost\u00f3lica del padre Eudes engendra en el berulismo el paso<br \/>\nde una ense\u00f1anza m\u00edstica a un compromiso cristiano, en particular por la teolog\u00eda del<br \/>\nbautismo\u2026 toda una antropolog\u00eda est\u00e1 en juego aqu\u00ed (Michalet, Juan Eudes, \u00bfDoctor<br \/>\nde la Iglesia?, 238)<br \/>\n68. La perspectiva cristol\u00f3gica de Juan Eudes es claramente descendente: en el coraz\u00f3n<br \/>\ncorporal del Salvador termina el movimiento de descenso del amor divino, que no<br \/>\npierde nada de su infinitud, pero esta infinitud se manifiesta como volcada hacia<br \/>\nnosotros. El amor del Padre nos alcanza por medio del Coraz\u00f3n de Cristo (Michalet,<br \/>\nJuan Eudes, \u00bfDoctor de la Iglesia?, 241)<br \/>\n69. La devoci\u00f3n eudesiana es esencialmente \u201ccordimariana\u201d. Ella estudia el misterio<br \/>\nmariano bajo el \u00e1ngulo de la interioridad de la Madre de Cristo, como un misterio de<br \/>\ngracia y de caridad, cuyo s\u00edmbolo es el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda (Mba, En el camino, 57)<br \/>\n70. Por su insistencia en la imitaci\u00f3n de las virtudes del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, trono de<br \/>\nvirtudes y ejemplo de nuestros corazones, la devoci\u00f3n eudesiana responder\u00eda a una<br \/>\nnecesidad olvidada muchas veces por las diferentes corrientes marianas (Mba, En el<br \/>\ncamino, 73)<br \/>\n71. La espiritualidad del Sagrado Coraz\u00f3n y la del Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda van en<br \/>\nparalelo. El deseo del Magisterio es que las dos corrientes evolucionen juntas sin<br \/>\nconfusi\u00f3n. Pero solo la doctrina del santo de Caen realiza este deseo uniendo los dos<br \/>\nCorazones en la reflexi\u00f3n como en el culto (Mba, En el camino, 77)<br \/>\n72. La realeza del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda presentada por san Juan Eudes encontrar\u00eda una<br \/>\nextensi\u00f3n social aut\u00e9ntica abri\u00e9ndose a una devoci\u00f3n mariana social. La explotaci\u00f3n<br \/>\njuiciosa del Magn\u00edficat, la dimensi\u00f3n prof\u00e9tica del misterio mariano y el compromiso<br \/>\npersonal de san Juan Eudes contra los males de su tiempo, \u00bfnos iluminar\u00edan estas<br \/>\ncuestiones? Estamos seguros de ello (Mba, En el camino, 79)<br \/>\n73. En el concierto de los estudiosos de su tiempo, Juan Eudes parte de los principios<br \/>\ncomunes y sigue una ininterrumpida tradici\u00f3n de lectura espiritual de la Biblia que<br \/>\nno se opone a las consideraciones de tipo literal (Acero, En el camino, 82)<br \/>\n74. Partir de la escucha de la Palabra de Dios no es caracter\u00edstica solo de El Coraz\u00f3n<br \/>\nAdmirable, sino de casi todos los escritos de san Juan Eudes. Algunas de estas obras<br \/>\nson aut\u00e9nticas antolog\u00edas de textos b\u00edblicos, como es el caso de las llamadas Reglas<br \/>\nLatinas, o su m\u00e1s \u00edntima y autogr\u00e1fica Memoriale Beneficiorum Dei (Acero, En el<br \/>\ncamino, 82)<br \/>\n75. La reflexi\u00f3n sobre el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, no llega a la vida de san Juan Eudes como<br \/>\nun tema abstracto o un ejercicio teol\u00f3gico, sino como un camino progresivo de<br \/>\nmadurez espiritual que encuentra en la Palabra de Dios (Escritura y Tradici\u00f3n), los<br \/>\nt\u00e9rminos adecuados para expresar el misterio (Acero, En el camino, 84)<br \/>\n76. La Animaci\u00f3n B\u00edblica de la Congregaci\u00f3n de Jes\u00fas y Mar\u00eda es un cap\u00edtulo que<br \/>\ncomenz\u00f3 a escribirse en el siglo XVII, con san Juan Eudes, pero no se ha continuado<br \/>\ncon suficiente pasi\u00f3n, constancia y profundidad en nuestros d\u00edas; no obstante, el rico<br \/>\ny reconocido ministerio b\u00edblico de ense\u00f1anza y predicaci\u00f3n de varios de nuestros<br \/>\nhermanos (Acero, En el camino, 97)<br \/>\n77. En profunda sinton\u00eda con las necesidades de la Iglesia, es hora de redescubrir con san<br \/>\nJuan Eudes, a partir de su experiencia de la Palabra de Dios y de su propuesta<br \/>\nteol\u00f3gica del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, \u201cun estilo mariano en la actividad evangelizadora de<br \/>\nla Iglesia. Porque cada vez que miramos a Mar\u00eda volvemos a creer en lo<br \/>\nrevolucionario de la ternura y del cari\u00f1o (Acero, En el camino, 98)<br \/>\n78. Tanto san Juan Eudes como santa Mar\u00eda Eufrasia supieron rodearse de colaboradores<br \/>\npara llevar a cabo sus proyectos (Le Brizaut, En el camino, 157)<br \/>\n79. Juan Eudes y los misioneros iban por todas partes llevando el Evangelio, sin<br \/>\nrestricciones. Predicaba a los soldados y m\u00e1s ampliamente a la gente de las armas.<br \/>\nVisitaba a los prisioneros y los exhortaba, e interced\u00eda por ellos ante las autoridades<br \/>\nen muchos casos. Este celo misionero tambi\u00e9n se tradujo en la visita a los enfermos<br \/>\ny al cuidado de los pobres (Amouriaux, En el camino, 186)<br \/>\n80. El sentido que san Juan Eudes da a la formaci\u00f3n: no es una actividad o la adquisici\u00f3n<br \/>\nde conocimientos, aqu\u00ed lo fundamental es lo que pasa en la formaci\u00f3n cristiana, es<br \/>\ndecir, que Cristo, Palabra de Dios, es acogido y asimilado en la mente y el coraz\u00f3n<br \/>\nhumano, de modo tal que se convierte en principio y acci\u00f3n del creyente (Amouriaux,<br \/>\nEn el camino, 195)<br \/>\n81. Juan Eudes demuestra de muchas maneras en su primer gran libro, Vida y Reino, el<br \/>\nalcance total de esta comprensi\u00f3n de la misi\u00f3n: anunciar a Cristo es participar en la<br \/>\nformaci\u00f3n de Cristo en toda la persona quien se convierte en disc\u00edpulo, tomado en<br \/>\ntodo su ser para manifestar su ser cristiano (Amouriaux, En el camino, 195)<br \/>\n82. La influencia de B\u00e9rulle domina los escritos de Juan Eudes y son citados por \u00e9l a<br \/>\nmenudo (L\u00e9thel, En el camino, 203)<br \/>\n83. Juan Eudes desarrolla su contemplaci\u00f3n de la Iglesia como Cuerpo M\u00edstico de Jes\u00fas,<br \/>\nen todo su realismo y su percepci\u00f3n de la unidad entre la Cabeza y los Miembros, que<br \/>\nconstituyen como una sola persona m\u00edstica, seg\u00fan la expresi\u00f3n de santo Tom\u00e1s<br \/>\n(L\u00e9thel, En el camino, 213-214)<br \/>\n84. La espiritualidad beruliana -de la que forma parte san Juan Eudes- se reconoce por<br \/>\nuna tendencia especulativa y teol\u00f3gica en la que, se fusiona la m\u00edstica de la esencia<br \/>\ncon una profunda devoci\u00f3n a la humanidad de Cristo. Se distingue, adem\u00e1s, por una<br \/>\naguda penetraci\u00f3n psicol\u00f3gica por la que muestra un \u00edntimo conocimiento del coraz\u00f3n<br \/>\nhumano. Dicha escuela de espiritualidad, acent\u00faa el tema del amor desde el<br \/>\nteocentrismo y cristocentrismo; se funda en el misterio de la encarnaci\u00f3n del Verbo,<br \/>\nperfecto adorador del Padre (Arboleda, En el camino, 244)<br \/>\n85. De entre los padres del Oratorio, en Francia, Juan Eudes, sabe apropiarse de esta<br \/>\nriqueza espiritual y la recrea en forma original; la hace m\u00e1s asequible a la mentalidad<br \/>\nde la gente de su tiempo. Dir\u00edamos hoy: supo adaptar o, supo inculturar (Arboleda,<br \/>\nEn el camino, 246)<br \/>\n86. La predicaci\u00f3n y la ense\u00f1anza de Juan Eudes se centra en decir que la vida cristiana<br \/>\nconsiste en completar y continuar la vida de Jes\u00fas como lo ha hecho la Virgen Mar\u00eda<br \/>\n(Arboleda, En el camino, 247)<br \/>\n87. La m\u00edstica concreta, eudista, nos hace comprender que la adhesi\u00f3n a Dios, se da en el<br \/>\ncontinuar y completar la vida de Jes\u00fas en nosotros; este debe ser nuestro principal<br \/>\ndeseo, empe\u00f1o y ocupaci\u00f3n (Arboleda, En el camino, 247)<br \/>\n88. Para Juan Eudes, la libertad del hombre radica en el coraz\u00f3n y sucede en el coraz\u00f3n<br \/>\ncuando, \u00e9l mismo, se abandona en Dios. En la contemplaci\u00f3n del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas<br \/>\n(corporal, espiritual y divino) es como llegamos a ser libres, como podemos amar<br \/>\n(Arboleda, En el camino, 252)<br \/>\n89. El cristiano es uno que, llamado a vivir la vida de Jes\u00fas en s\u00ed mismo (san Juan Eudes),<br \/>\nasume su existencia como proceso de gradual y continua configuraci\u00f3n con \u00e9l, en su<br \/>\nser y en su quehacer. Y esto, por s\u00ed mismo, constituye un reto permanente de<br \/>\ncrecimiento interior de la persona (Bacci, En el camino, 316)<br \/>\n90. La formaci\u00f3n de los presb\u00edteros y de todos los agentes de pastoral est\u00e1 en la m\u00e9dula<br \/>\nde nuestro ser eudista. Es el n\u00facleo fundamental del carisma que el Se\u00f1or suscit\u00f3 a<br \/>\ntrav\u00e9s de la experiencia espiritual y de la vida apost\u00f3lica de Juan Eudes en la Iglesia<br \/>\n(Bacci, En el camino, 326)<br \/>\n91. Siguiendo el consejo de san Juan Eudes para leer la Palabra de Dios, met\u00e1monos en<br \/>\nlas escenas del Evangelio no solo como curiosos sino como destinatarios, percibir su<br \/>\nfrescura, para dejar a Jes\u00fas entrar en nuestras vidas y para configurarlas con \u00e9l (Torres,<br \/>\nLa formaci\u00f3n de Jes\u00fas, 14)<br \/>\n92. Que nuestra respuesta a las exigencias de este nuevo ambiente eclesial y misionero<br \/>\nsurja del reencuentro con nuestro modo eudista de vivir el Evangelio: vivir la vida<br \/>\ncristiana al modo de Pablo en la escuela de san Juan Eudes (Mu\u00f1oz, La formaci\u00f3n de<br \/>\nJes\u00fas, 28)<br \/>\n93. La formaci\u00f3n de Jes\u00fas es el m\u00e9todo original que san Juan Eudes propuso para s\u00ed<br \/>\nmismo y para todos los cristianos, y especialmente para los miembros de la<br \/>\nCongregaci\u00f3n de Jes\u00fas y Mar\u00eda, llamados a ser misioneros de la divina Misericordia<br \/>\ny evangelizadores \u2013 Formadores (Lopera, La formaci\u00f3n de Jes\u00fas, 54)<br \/>\n94. Dos inspiraciones fundamentales dieron calidad a la vida personal y a la acci\u00f3n<br \/>\nevangelizadora de san Juan Eudes: la formaci\u00f3n de Jes\u00fas y la misi\u00f3n de la<br \/>\nmisericordia y para nosotros constituyen nuestro perfil e identidad eudista como<br \/>\n\u201cformadores de Jes\u00fas y misioneros de la divina misericordia\u201d (Lopera, La formaci\u00f3n<br \/>\nde Jes\u00fas, 74)<br \/>\n95. Desde el misterio de la encarnaci\u00f3n se entiende la cosmolog\u00eda, propuesta por san Juan<br \/>\nEudes, con las tres dimensiones de Naturaleza, de Gracia y de Gloria, as\u00ed como<br \/>\ntambi\u00e9n, de manera muy especial, los estados y misterios de Jes\u00fas, a trav\u00e9s de los<br \/>\ncuales santifica a la humanidad y al cosmos (Duarte, La formaci\u00f3n de Jes\u00fas, 98)<br \/>\n96. Un punto ampliamente resaltado por san Juan Eudes es la oraci\u00f3n de amor. En este<br \/>\ncampo son muchas las propuestas: el rosario de amor, el rosario del Padre, el ejercicio<br \/>\nde amor divino, treinta y cuatro actos de amor, cuarenta llamas de amor, adem\u00e1s de<br \/>\nlas diferentes elevaciones y oraciones que se encuentran a lo largo de sus escritos.<br \/>\nDentro de una espiritualidad de amor es claro que la oraci\u00f3n de afecto ocupa un lugar<br \/>\ncentral (Duarte, La formaci\u00f3n de Jes\u00fas, 107)<br \/>\n97. En nombre de los compromisos del bautismo y del servicio eclesial, Juan Eudes, en<br \/>\nel siglo XVII, interpela a las personas de su \u00e9poca para despertar su respuesta al<br \/>\nllamado vocacional. \u00bfEn un contexto eclesial diferente \u00bfc\u00f3mo resuena hoy esta<br \/>\ninterpelaci\u00f3n? (Ouellet, La formaci\u00f3n de Jes\u00fas, 168)<br \/>\n98. Las Reglas del Se\u00f1or Jes\u00fas y las Reglas de la Virgen Mar\u00eda son un tesoro que no<br \/>\naprovechamos siempre los eudistas. Ellas nos ofrecen un camino o itinerario para<br \/>\nformar a Jes\u00fas (\u00c1lvarez, La formaci\u00f3n de Jes\u00fas, 189)<br \/>\n99. Lo que san Juan Eudes desea es que los cristianos nos identifiquemos con Cristo,<br \/>\nlleguemos a ser Jes\u00fas, caminando por este mundo (Triana, La formaci\u00f3n de Jes\u00fas,<br \/>\n194)<br \/>\n100. Pensamos que mientras haya sacerdotes, y los habr\u00e1 siempre en la Iglesia, hay<br \/>\npuesto para nosotros en ella. No olviden lo fundamental y mantengan siempre como<br \/>\nnorma primera la vida de hermanos en la divina caridad (Torres, La formaci\u00f3n de<br \/>\nJes\u00fas, 245 [es una Carta de san Juan Eudes a sus hermanos de hoy, seg\u00fan el padre<br \/>\nTorres)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: P. 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