Comunidad eudista acompaña a los afectados por el terremoto
Tras el terremoto que sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026 y golpeó con fuerza al Valle del Cauca, la comunidad eudista —Congregación de Jesús y María— se hizo presente en Buga y sus territorios aledaños, donde reside la Comunidad Local Virgen de la Délivrande. En medio de la pérdida, la respuesta brotó del corazón mismo del carisma: acompañar espiritual, emocional y materialmente a quienes más sufrían, de manera especial en el entorno del Centro Universitario.
El sismo, de magnitud 7,4 y con epicentro en San José del Palmar (Chocó), se produjo a las 7:34 de la mañana y se sintió con especial fuerza en el occidente y el centro del país. Según el balance oficial de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte al 24 de agosto la emergencia dejaba 331 personas fallecidas y 4.439 heridas, con afectaciones en 16 departamentos y 494 municipios del país. El Valle del Cauca ha sido uno de los territorios más golpeados, y allí la comunidad eudista quiso estar presente desde el primer momento.
La primera presencia fue la de la oración, gracias a la compañía del P. Germán Gándara, cjm, Superior Provincial quien presidió una Eucaristía en el Centro Universitario, ofrecida por todas las personas afectadas de la comunidad y, de manera particular, por el eterno descanso de la madre de la rectora de UNIMINUTO centro occidente, recientemente fallecida, celebración en la cual participó la comunidad universitaria para acompañar este momento de dolor y poner ante Dios esta situación.
Por su parte, la cercanía se tradujo en gestos palpables ya que en nombre de la Congregación de Jesús y María, se brindó una ayuda económica solidaria a dos personas vinculadas al Centro Universitario cuyas familias resultaron afectadas: una colaboradora, cuya familia en zona rural perdió su vivienda, y una estudiante practicante, cuya casa también sufrió daños. El apoyo se destinó a la adquisición de implementos y materiales para reparar sus hogares.
En articulación con Bienestar Universitario, Proyección Social y Pastoral, la comunidad visitó los territorios más golpeados llevando implementos de aseo y alimentos no perecederos. Esa misma cercanía llevó a visitar y escuchar a los estudiantes que permanecen en las zonas afectadas, para conocer de primera mano sus necesidades y las situaciones particulares que enfrentan a raíz de la emergencia.
Desde el escenario espiritual y adheridos a la misión y carisma eudista de El Minuto de Dios, con los colaboradores, la Pastoral lideró un círculo de fe y escucha: un espacio para compartir lo vivido, reconocer cómo el terremoto ha marcado sus vidas y discernir juntos cómo afrontar lo que viene. Fue, ante todo, una oportunidad para reconocerse vulnerables y necesitados de los demás, y para fortalecer los vínculos de solidaridad y fraternidad que sostienen a la comunidad.
Hoy, mientras el país entra en la etapa de reconstrucción, ese acompañamiento continúa. En medio de la adversidad, la comunidad eudista reafirma la razón de ser que heredó de San Juan Eudes y del Padre Rafael García Herreros: estar entre quienes sufren, no como quien observa desde afuera, sino como hermano que se queda. La fe no ahorra el dolor, pero lo acompaña; y la caridad, cuando se hace techo, alimento y escucha, se vuelve signo vivo del amor de Dios.
Unámonos en oración por las víctimas del terremoto y por las comunidades que hoy comienzan a reconstruirse. Sigamos acompañando, con corazón grande y ánimo decidido, a nuestros hermanos del Valle del Cauca.

























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