Sacerdotes Eudista y jóvenes voluntarios se unen para ayudar a familias afectadas por las lluvias en Arequipa- Perú

Sacerdotes Eudista y jóvenes voluntarios se unen para ayudar a familias afectadas por las lluvias en Arequipa- Perú

Por: Luis Guillermo Romero, Candidato Eudista

Las fuertes lluvias registradas el 24 de febrero en Arequipa-Perú provocaron el desbordamiento de quebradas conocidas localmente como torrentera que arrastraron grandes cantidades de arena desde las zonas altas de la montaña. Como consecuencia, varios sectores de la ciudad quedaron inundados y numerosas viviendas resultaron gravemente afectadas, algunas de ellas prácticamente sepultadas por la arena.

Ante esta situación, sacerdotes Eudistas de la Provincia del Minuto de Dios, de la Parroquia Espíritu Santo junto con un grupo de jóvenes voluntarios, decidieron responder de manera inmediata a la emergencia. En la mañana del 25 de febrero, después de que varias familias se acercaran a pedir ayuda para retirar la gran cantidad de tierra acumulada dentro de sus casas, el P. Luis Isidro Lemus, cjm tomó la iniciativa de convocar a algunos jóvenes cercanos para ir al lugar y colaborar con mano de obra.

Desde temprano, un pequeño grupo de voluntarios entre ellos varios jóvenes de 18 años llegaron al sector afectado con palas, carretillas, botas y guantes para comenzar a retirar la arena de las viviendas. Al inicio eran pocos, pero su trabajo pronto llamó la atención de los vecinos, quienes se sorprendían al ver al sacerdote trabajando hombro a hombro con los jóvenes dentro de las casas afectadas. Con el paso de las horas, más personas comenzaron a sumarse. Hacia el mediodía ya se había conformado un grupo más amplio de voluntarios, entre ellos jóvenes y adultos de la comunidad de la Parroquia Espíritu Santo, quienes se acercaron para apoyar en las labores de limpieza o llevar agua y alimentos a quienes estaban trabajando.

Durante cuatro días consecutivos, el grupo regresó a los sectores más afectados para continuar ayudando a las familias. Con el tiempo, el trabajo se fue articulando también con otras instituciones que se encontraban atendiendo la emergencia, como miembros del ejército, de la policía y personal médico que, además de su labor habitual, se unieron también a las tareas de remoción de arena y escombros. Las escenas que encontraron en el lugar evidenciaban la magnitud del desastre.

Cuenta uno de los sacerdote que: “En algunos casos, las viviendas habían quedado completamente llenas de arena. Una de las casas más afectadas tenía el garaje en un nivel inferior y el agua llegó hasta el segundo piso, dejando prácticamente tres niveles cubiertos por arena y lodo”.

Gracias al esfuerzo constante de los voluntarios, fue posible ayudar directamente a más de siete familias a retirar la tierra acumulada en sus viviendas. Sin embargo, el apoyo de la comunidad no se ha limitado únicamente al trabajo físico. Desde la parroquia se continúan organizando colectas de víveres, ropa, cobijas, colchones y apoyo económico para las familias que aún enfrentan las consecuencias de la emergencia. La experiencia, además de responder a una necesidad urgente, ha sido también un signo de solidaridad comunitaria. Jóvenes, vecinos e instituciones han unido esfuerzos para acompañar a quienes más lo necesitan, demostrando que, incluso en medio de la adversidad, la esperanza puede abrirse camino cuando la comunidad decide trabajar junta.